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Domaio recupera su danza de 1951

Damas y galanes bailan hoy en el festival de comparsas

La Asociación Charaviscas recuperó la tradición con la profesora de baile Sesi Martínez

Damas y galanes de Domaio con un vecino que estaba enfermo y sacaron en su cama.

Damas y galanes de Domaio con un vecino que estaba enfermo y sacaron en su cama. / Fdv

Moaña

Las clases de baile que la profesora viguesa María José Martínez «Sesi» imparte en la Asociación Charaviscas de Domaio, posibilitó abrir una ventana al pasado del Entroido en esta parroquia, de cuando damas y galanes bailaban por los caminos como el carnaval de Cobres, con los sombreros de flores de colores y vestimentas blancas. La alumna María Rúa enseñó en clase unas fotos antiguas, de 1951, de aquel grupo de danza en las que aparecía su madre vestida de gallega o de aldeana, haciendo el coro a damas y galanes.

El grupo de la danza en el año 1951 en la parroquia.

El grupo de la danza en el año 1951 en la parroquia. / Fdv

Ahí empezó el interés de Sesi Martínez y Charaviscas por indagar en la historia de una tradición que se perdió en la parroquia, quizás por el momento opresivo del franquismo, la emigración de jóvenes, sobre todo a Brasil y Chile, y por la modernidad. En este camino contaron con la colaboración del maestro de baile Manolo Cobas, que ya había investigado sobre los entroidos tradicionales, y hoy pueden decir con orgullo que Domaio recupera su danza que se bailará en el habitual festival de comparsas, que organiza Charaviscas dentro del Entroido de Moaña, a las 11:00, si el tiempo lo permite en el atrio de San Benito, y en caso de lluvia en el Centro Cultural Rosalía de Castro. Ya el año pasado se hizo un adelanto de esta recuperación, con la presentación de los trajes, pero ahora en este Entroido se bailará en toda su plenitud, con una jota y una muiñeira, a la que darán vida 14 personas —4 hombres haciendo de galanes— para acompañar a 10 mujeres de las que 4 bailarán la jota y 6 la muiñeira, en grupos de ocho.

Sesi Martínez asegura que una vez que vieron las fotos, empezaron a buscar entre las personas con vida en la parroquia que recordaran la danza y encontraron a Azucena Calvar Palmás, que fue madama, Manuel Ríos Pequeño, que era coro, y que tendrían entonces entre 14 y 15 años; y Benedicto Pequeño, que tenía 8. Sabían de otra persona, pero en Chile, a donde emigraron muchos vecinos de Domaio. Las mujeres bailan con enaguas blancas, mandil blanco con lazos de colores y se uniformaron con fajín rojo, camisa blanca y el gorro de flores similar a las madamas de Cobres. De hecho, saben que las mujeres iban a la parroquia vecina a comprarlos. Ellos llevan pantalón blanco, zapato negro, faja roja y panos rameados cruzados sobre el torso. La danza la bailaban antiguamente cuatro galanes y cuatro damas, que tenían que ser solteros y sus componentes recorrían la parroquia e incluso se desplazaban a Vigo para recaudar.

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