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La imparable erosión del mar en Mourisca tira más tramos de un muro

Las mareas y los temporales agravan el precario equilibrio de una estructura que sigue desplomándose sobre la playa

Bueu

El avance del mar es imparable. La playa de Mourisca, en la parroquia de Beluso (Bueu), es un ejemplo de cómo las mareas conquistan, de manera lenta pero inexorable, más espacio. Estos días se puede comprobar como el muro de una finca situada en la parte superior sigue derrumbándose sobre el arenal. La imagen de un tramo compuesto por hasta doce grandes bloques verticales de perpiaño sobre la playa, apoyado en el talud, impresiona. Asusta.

La erosión marina se ceba especialmente con el costado de la playa hacia el que se encuentra la antigua salazón. Hace apenas una década en este entorno crecían grandes árboles y había marineros jubilados que aprovechaban sus raíces para montar una especie de andamiaje de madera o «enjaretado» sobre el que dejaban sus gamelas, lejos de la acción del mar. Hoy lo único que queda es alguno de los grandes «tocones» de raíces sobre el propio arenal.

El mar se está «comiendo» el subsuelo de esa franja de terreno, sobre la que antes discurría un sendero. Un paso que cada vez es más estrecho y peligroso.

El peligroso estado en el que se encuentra el muro no es nuevo. En el verano de 2024 desde el servicio provincial de Costas del Estado requirió a los propietarios de la finca la retirada de los grandes bloques de piedra de la construcción, situada en el límite del dominio público marítimo terrestre, porque ya se habían registrado los primeros derrumbes y el resto de la construcción amenazaba con desplomarse sobre el playa. Al mismo tiempo, el departamento estatal solicitaba al Concello de Bueu que vallase la zona, un requerimiento al que el consistorio respondió exigiendo a Costas que asumiese sus responsabilidades en una franja que es de su competencia.

Desde entonces el único cambio en la zona es, a todas luces, a peor. El mar no cesa en la erosión del talud y los perpiaños del muro siguen cayendo. Un proceso que se intensifica con los continuos temporales y borrascas que durante este invierno azotan Galicia.

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