Emergencia social
Un grito desesperado de una madre para ayudar a su hija en Beluso
La hija de Carmen González podría sufrir una demencia y el juzgado atendió en primera instancia su petición para un ingreso involuntario. Pero el auto judicial no fue atendido y esta mujer pide ayuda desesperadamente.

Carmen González, ayer en su casa, con el auto judicial para el ingreso de su hija y la negativa de la Consellería de Política Social. / Fdv
«Yo tengo 71 años y no la puedo ayudar. Lo que pido es que la ingresen en una residencia donde sí la puedan atender y ayudar». Es la petición desesperada y angustiosa de Carmen González Tilves, que urge el ingreso en una residencia para una de sus hijas, de 53 años de edad y que reside en la parroquia de Beluso. La mujer podría sufrir algún tipo de demencia o trastorno similar al síndrome de Diógenes, tal como también alertaron vecinos de su entorno al Concello de Bueu y al departamento municipal de Servizos Sociais.
El Xulgado número 1 de Marín dictó el 31 de octubre un auto en el que autorizaba el internamiento de esta persona, en el que también se establecía la obligación por parte del equipo médico correspondiente de informar al tribunal cada tres meses para valorar la necesidad de mantener o no esta medida. Sin embargo, la Consellería de Política Social e Igualdade rechazó su ingreso por la vía de emergencia social alegando que «non se atopa nunha situación que coincida coas causas previstas» para este supuesto. Una resolución dictada el 7 de noviembre, solo un día después de recibir el informe de Servizos Sociais para solicitar su ingreso. Un verdadero mazazo para la familia, al que hay que unir la decisión de otro juzgado de Pontevedra de archivar ese internamiento involuntario. «No entiendo quién puede tomar estas decisiones», lamenta Carmen González.
El auto que dictó el Xulgado de Marín el 31 de octubre se apoyaba en los informes forenses encargados desde la propia sede judicial, que sostenían que «se considera médicamente necesario el ingreso en un recurso residencial o medio protegido, donde pueda recibir supervisión asistencial y sanitaria continuada que garantice su bienestar y salud». La resolución subraya que esta mujer «presenta un cuadro depresivo persistente y una pérdida significativa de autonomía personal asociado a un deterioro cognitivo leve, con riesgo de deterioro físico grave y abandono». El ingreso en contra de su voluntad se justificaría ante «la falta de conciencia de enfermedad [por la afectada], la negativa al tratamiento y la ausencia de apoyos eficaces que hacen inviable su permanencia sin supervisión estructurada».
Un relato que coincide con el de la madre de esta mujer, que desde su domicilio en Santa María do Campo, en Marín, urge ayuda para su hija. «A mí no me quiere ver. Tienen que ir otros familiares desde Marín y Cangas a dejarle la comida. Ella no sale de casa para nada, no abre la puerta a casi nadie y los que van confirman su estado de abandono y el mal olor», explica Carmen.
Una de las últimas personas que estuvo con ella fue una de sus hermanas. «Tengo una hija que vive y trabaja en Ourense. Fue a su casa el día de fin de año. Estaba totalmente abandonada y desaseada. La lavó y la duchó, pero tengo miedo que desde entonces no se haya vuelto a asear», explica.
Cinco ingresos hospitalarios en pocos meses tras un posible intento de suicidio
El problema se detectó hace ahora un año, cuando una de las hermanas de Carmen González le alertó de una conversación que había tenido con su hija, en la que le aseguraba que estaba arruinada. «Fuimos a Beluso para ver cómo estaba y la trajimos a mi casa. ¡No se puede ni imaginar la cantidad de residuos y cosas que sacamos de su vivienda!», dice esta mujer. Durante los siguientes meses ingresó varias veces en Montecelo puesto que un día que Carmen regresó de Marín de realizar unas gestiones la encontró en el suelo de una habitación tras haber ingerido varias pastillas en un intento de suicidio.
El auto de internamiento dictado por el Xulgado de Marín es del 31 de octubre de 2025 y ante la negativa de la Xunta a ingresarla Carmen González presentó antes de las fiestas navideñas un nuevo escrito en sede judicial, en el que instaba la ejecución forzosa del auto para internar a su hija. Una petición que llegaba después de recibir el alta tras su quinto ingreso hospitalario. «En esa última ocasión el equipo médico habló de que podía tratarse de demencia y que no era competencia de psiquiatría, sino de neurología», explica. La madre comparte esa apreciación, pero denuncia que «lo que no es admisible es que si está ingresada por quinta vez el propio Sergas no la derive a neurología; me parece indigno, atenta contra los derechos de la paciente y es inadmisible en un servicio público de salud».
Reclamación ante la Valedora do Pobo
Carmen González ha recurrido incluso a la Valedora do Pobo para trasladarle la situación y buscar su ayuda. En el escrito presentado ante el juzgado pide la adopción de «cuantas medidas sean precisas para la protección y salvaguarda de la vida de mi hija, así como la averiguación patrimonial de sus cuentas bancarias, si es necesario, para comprobar si es solvente o no» de cara a un eventual internamiento.
«A mí esta situación me ha desequilibrado hasta el punto de tener que acudir a terapia y a mi doctora, que están tratando de paliar la angustia, la ansiedad y el desasosiego que me inunda», concluye la madre de esta vecina de Beluso.
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