La borrasca Leonardo
El bus deja en tierra a trabajadores de hospitales al ir llenos por falta de barco
El transporte marítimo estuvo suspendido desde las 10:30 hasta las 16:30 en Cangas y hasta las 18:00 en Moaña
La concesionaria no dispone de refuerzo

El autobús del transporte público ayer a última hora a su paso por Moaña. / Fdv
El paso de la borrasca Leonardo, que dejó en O Morrazo ráfagas de viento, a las 11:50 horas, de 93,3 kilómetros/hora en la estación de MeteoGalicia en Udra (Bueu) y de 60,8 en la del puerto de Cangas, obligó nuevamente a suspender el transporte marítimo de pasajeros, a partir de las 10:30, tanto en Cangas como en Moaña, y provocó que se llenaran los autobuses afectando a la línea a los hospitales Meixoeiro y Álvaro Cunqueiro en Vigo. El autobús de las 13:40 horas salió a tope de Cangas, incluso con 10 personas de pie, sin asiento, y dejó en tierra a los trabajadores sanitarios que esperaban, con otras personas, en las paradas de Moaña. Esta situación generó mucho malestar en el colectivo de trabajadores porque no se les ha dado preferencia a favor de otras personas que iban de compras o a vender como el caso de un grupo de personas africanas. que se bajan en la Plaza de España en Vigo y no van a los hospitales. «No tengo nada en contra de ellos, pero en este autobús se debe de dar prioridad a los trabajadores de los hospitales y se debería exigir la tarjeta de empleado del Meixoeiro o del Cunqueiro para que ninguno quedara en tierra», señala uno de los afectados y trabajador en quirófano que ayer se quedó sin poder subir al autobús en una de las paradas de Ramón Cabanillas y que tuvo que recurrir a un primero suyo para que lo acercara en coche: «Yo tenía con quién, pero otras personas no».

Bomberos en el garaje inundado en Ramón Cabanillas en Moaña. / Fdv
Este afectado asegura que de las cinco personas que estaban en su parada, el conductor sólo permitió subir a una, que además se metió de forma apresurada, sin preguntar a los demás y tampoco se preguntó si era trabajador de hospital.
El autobús ya no cogió a nadie más. Otra trabajadora sanitaria que esperaba en la siguiente parada de Ramón Cabanillas no pudo ir a trabajar porque no tenía quien la llevara y la única solución que le dieron en Monbus era coger un taxi. Reconoce que no la trataron bien, que hasta le llegaron a decir que no quería trabajar, «pero ir en taxi son 50 euros y es más de lo que gano al día». Al menos unos 15 trabajadores de la sanidad se quedaron en tierra, sin plaza en el autobús.

Estado de la ría ayer debido a la borrasca Leonardo. | / Gonzalo Núñez
Desde la empresa Cerqueiro, que realiza el servicio de la concesión de Monbus, confirma que en el día hay horas punta de 07:30 a 09:30 y de 13:30 a 15:30, y horas valle y que en las que son hora punta no se disponen de más vehículos con conductor para reforzar la línea. “No es tan fácil. En esa franja horaria hay colegios que atender” señalan. Respecto a la prioridad de los trabajadores sanitarios, dicen que todo el mundo tiene derecho a subir y que el bus no tiene la culpa de que no haya barco.

Un integrante el Servicio de Emergencias de Cangas retirando restos en el Bouzós. / Fdv
Ayer también hubo inundaciones de garajes en Ramón Cabanillas en Moaña y en Noria 4 en Cangas, en donde la agrupación de emergencias fue a retirar restos en la rejilla del río Bouzós.

Una empresa con mangueras para achicar el agua en garajes de Noria 4 en Cangas. / Fdv
Inundaciones en pisos en Mëndez Núñez: "Sufro ataques de ansiedad"
Cristina Pereira y Abel Quiroga viven en el 1º y en el 2º, respectivamente, del conocido como edificio Velázquez en la calle Méndez Núñez 27 de Cangas y desde hace unos cinco años arrastran problemas de filtración de agua en sus viviendas por culpa de un edificio lindante que quedó a medio construir y que se ha agravado con esa sucesión de borrascas.

Cristina Pereira muestra la inundación en su piso. / Gonzalo Núñez
Ella asegura que sufre «ataques de ansiedad» por cómo vive, con un piso en donde cae agua en pasillo y en el salón sobre el mueble en donde tiene la televisión. Toda el agua que se filtra por debajo del parqué de madera del piso superior de su vecino, llega al suyo en forma de goteras y con una humedad con la que no se puede vivir.

El otro piso en el segundo del edificio también con problemas de filtraciones de agua. / Gonzalo Núñez
Abel Quiroga confirma que ya fueron a juicio y ganaron, pero la sentencia sólo les otorgó 500 euros de daños cuando ya sólo el cambio del cuadro eléctrico que tuvo que hacer, le supusieron 12.000. La sentencia obliga a la propiedad colindante a invertir 2.900 euros en impermeabilizar el edificio, pero ésta la ha recurrido «y la justicia es lenta».

Humedad en las escaleras de los espacios comunes de Méndez Núñez 27. / Gonzalo Núñez
Cristina Pereira asegura que lleva años de lucha también y que las humedades igualmente afectan a las escaleras de los espacios comunes del inmueble. Asegura que está pendiente de un abogado de oficio e insiste: «Sufro ataques de ansiedad».
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