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Compartir la memoria viva

Seis mayores, usuarios de Afamo, inician en el CEIP Quintela el programa de encuentros intergeneracionales impulsado por Benestar Social

Un momento de la sesión de ayer en el CEIP Quintela.

Un momento de la sesión de ayer en el CEIP Quintela. / | FdV

Moaña

Juegos infantiles de toda la vida, como las canicas o la cachiza, y canciones populares fueron algunas de las propuestas que seis personas mayores, usuarias del centro de día del colectivo de familiares de enfermos de alzhéimer Afamo, compartieron ayer con el alumnado de 4º de Primaria del CEIP Quintela.

La actividad abrió el programa «Encontros Interxeracionais para Contar», impulsado por la Concejalía de Benestar Social del Concello de Moaña. La iniciativa, que llegará a todos los centros de Infantil y Primaria del municipio y también a los de Secundaria, pretende poner remedio al “cada vez menor” contacto habitual de niños y adolescentes con las personas mayores y al creciente aislamiento de vecinos de edad avanzada.

Los mayores con el mestre gaiteiro Xavier Blanco. |  FdV

Los mayores con el mestre gaiteiro Xavier Blanco. / | FdV

Así lo explicó la concejala de Benestar Social, María Sanluis, que participó en la primera sesión. A lo largo de 11 visitas, los mayores se desplazarán a los colegios acompañados por profesionales de Afamo y compartirán tiempo con el alumnado mediante actividades adaptadas a cada etapa educativa, con el objetivo de favorecer la participación activa, la comunicación y el intercambio de experiencias.

En esta primera jornada participaron Dora, Choncha, Carmen Tiego, Aurora, Dolores García y Benigno, usuarios de Afamo. Sanluis advirtió de que el progresivo envejecimiento de la población, junto con los cambios en los modelos familiares y sociales, “ha provocado una reducción de los espacios de convivencia entre generaciones”. Como consecuencia, apuntó, muchas personas mayores —especialmente aquellas con deterioro cognitivo o dependencia— se encuentran en situación de soledad no deseada o en riesgo de aislamiento social. De ahí la apuesta por estas jornadas de intercambio.

El Concello espera un impacto directo en el bienestar emocional, cognitivo y social de los participantes. Al mismo tiempo, el programa busca que niños y adolescentes recuperen la transmisión de “valores, experiencias y memoria colectiva” a través de estos “espacios de encuentro”.

Durante la sesión, los mayores compartieron historias de vida y recuerdos del pasado, rememorando cómo eran sus escuelas y su infancia.

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