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Vecinos urgen una solución inmediata en O Con a la espera del arreglo integral

El Concello espera citarse con Costas en semanas y los residentes en Tirán piden medidas para reabrir la calle en seguridad, mientras se redacta un proyecto que ataje los hundimientos de raíz

Asistentes a la reunión de ayer. |  Santos Álvarez

Asistentes a la reunión de ayer. | Santos Álvarez

Moaña

El hundimiento del entorno de la playa de O Con ha encendido las alarmas entre el vecindario. Por ello, numerosos residentes de la zona y miembros de la Asociación de Veciños de Tirán participaron ayer en la reunión convocada por el Concello, tras el reciente encuentro con representantes de la Dirección General de la Costa y el Mar. En esa cita quedó patente que el organismo estatal todavía no dispone de un proyecto para una reparación integral, pese a los años de espera y a las continuas alertas por los derrumbes.

En la reunión, la alcaldesa, Leticia Santos, explicó que la estrategia del gobierno local pasa por exigir a Costas un plan completo que, además de reparar las estructuras, aborde las consecuencias cada vez más visibles del cambio climático en el litoral de esta parroquia.

Los vecinos comparten la necesidad de una solución de fondo para evitar arreglos provisionales, pero reclaman que, en la próxima reunión con Costas —prevista para dentro de unas semanas—, se solicite una actuación urgente que permita, al menos, reabrir la calle con garantías de seguridad. La intervención se ejecutaría mientras se redacta el proyecto definitivo que se espera, por lo menos, desde el cierre del mirador de O Fiunchal en 2020.

Y es que la situación ha llevado al Concello a cortar el tráfico en la calle José Costa Alonso, en el tramo paralelo a la playa, la única con distinción de bandera azul del municipio. Solo pueden acceder en vehículo los residentes y los camiones de la empresa situada frente al arenal.

Durante años se han repetido los hundimientos y, este verano, el Concello tuvo que acometer una reparación tras detectar una zanja de varios metros. La fuerza del mar bajo el asfalto ha provocado que parte de la calzada quede prácticamente en el aire. Además del riesgo de derrumbe, también están amenazados servicios básicos como las tuberías de abastecimiento y saneamiento, e incluso la conducción submarina que trae agua a la comarca desde el embalse de Eiras.

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