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Entrevista | Daniel González Lemos Nuevo director de la Banda de Música Belas Artes de Cangas

«Cuando empecé a tocar, el trombón era más grande que yo»

Desde el 9 de enero Daniel González Lemos es el nuevo director de la Banda de Música Belas Artes. Toma el relevo de Humberto Carballo en la agrupación que reconoce como «parte de la cultura de Cangas»

Daniel González Lemos, ayer, en la playa de Vilariño.

Daniel González Lemos, ayer, en la playa de Vilariño. / Julio Santos Álvarez

Cangas

Daniel González Lemos (Vilariño, 1998) es el nuevo director de la Banda de Música Belas Artes de Cangas. El vecino de O Hío e integrante del grupo La Quinkillada será el encargado de continuar el trabajo de Humberto Carballo, que sostuvo la batuta durante ocho años.

El viernes 9 de enero dirigió su primer ensayo y todo apunta a que la primera actuación en la que se pondrá al frente de sus compañeros de banda será el sábado 7 de marzo en el concierto de marchas de procesión en la iglesia.

—¿Cómo asume la dirección de la Banda Belas Artes?

—La verdad es que es un orgullo que hayan contado conmigo. Me hace muchísima ilusión iniciarme en un proyecto así y en la banda de mi pueblo, en la que me crie y con la que crecí tanto musical como personalmente. Obviamente ahora al principio me invaden un poco los nervios, pero la confianza que deposita la directiva al apostar por mí es más que suficiente para afrontar la dirección de la banda con todas las ganas del mundo.

—¿Llevaba mucho tiempo tocando en la banda?

—Ahora no recuerdo exactamente cuándo entré en la banda, pero diría que llevo fácilmente 16 años desde que fui por primera vez a un ensayo de la banda juvenil.

—¿Cuál es su formación musical?

—Empecé a tocar el trombón con 8 años en la escuela de música del Conservatorio de Cangas, cuando el trombón era todavía más grande que yo. Con 10 años entré en la banda juvenil, y desde ahí ya estuve en la banda hasta ahora. Seguí mis estudios en el Conservatorio de Cangas hasta que decidí que me quería dedicar a la música, me especialicé en el trombón bajo y me fui al Conservatorio de Pontevedra por recomendación de uno de los mejores músicos, profesores y personas que conocí en mi vida, Dani Portas. Gracias a él aprendí muchos valores en todos los aspectos, y fue lo que me llevó a todo lo siguiente. En el Conservatorio de Pontevedra di mis primeras clases de dirección con Iago Lariño, otro musicazo del que me hacía mucha ilusión aprender, ya que también es de Cangas. Luego entré en el Grado Superior de Música en la especialidad de trombón en el Conservatorio Superior de Castilla y León para estudiar con Rubén Prades, otra persona a la que le guardo un cariño especial, que fue un profesor crucial para haberme convertido en la persona que soy ahora. Aquí, en cuanto a dirección estuve dando clase durante dos años con Javier Castro, al cual le guardo mucho cariño por todo lo que me enseñó y aportó, además de por lo buena persona que es. Desde ahí estuve yendo a clases con músicos de todo el mundo y de todos los niveles hasta que decidí que me quería dedicar a la docencia. Entonces entré en el grupo Quinkillada, hice un Máster de Investigación Musical, estuve dando clases en el Conservatorio de Torrelavega y actualmente estoy haciendo el Máster de Profesorado.

—¿Cuál es el reto más importante que tiene Belas Artes por delante?

—Ahora mismo diría que es conseguir mayor número de integrantes, sobre todo en la sección de viento madera. Hoy en día con la cantidad de actividades que hay es más difícil que la gente elija una banda de música o incluso un instrumento musical, no porque no sea atractivo, sino porque requiere un nivel de compromiso bastante grande. Luego la recompensa es increíble, porque actuar es algo maravilloso y en la banda se forman relaciones de amistad muy buenas y duraderas. Sin embargo, es algo que igual no se ve tanto.

—¿Cómo valora el trabajo realizado estos años por Humberto Carballo?

—Realizó un trabajazo, si la banda sigue en pie es en parte gracias a él. A él también le guardo mucho cariño por todo lo que me ayudó siempre que me surgían dudas con respecto a mi carrera y a temas personales. Es un gran amigo y el respeto es infinito. Además, consiguió algo que normalmente no sucede cuando un director deja una banda, que es que la piña y el buen ambiente que generó en la banda se mantenga aún cuando él ya se ha ido y que se queden un 100% de los músicos que estaban en ella. Esto desde luego es una locura, y es una señal de lo bien que hizo las cosas. Sin embargo, no quiero pasar por alto el trabajo que hizo la directiva, que muchas veces queda en la sombra y no recibe el reconocimiento que se merece. En este caso, quiero remarcar también el trabajo que hizo Laura Fernández, que de no ser por ella la banda definitivamente no seguiría existiendo. Si hay alguna posibilidad de que la situación de la banda vaya a mejor desde ahora, es por todo el trabajo que ella hizo previamente, por haberse dejado el alma en levantar una asociación de tanto calibre y mantenerla recibiendo tanto peso de responsabilidad.

—¿Cómo se puede conseguir un relevo o incrementar los músicos en la banda?

—De momento creo que se están haciendo bien las cosas desde la Escuela de Música de la banda y la Banda Escola. Pero es un proceso lentísimo y que tarda en dar frutos reales. También contamos con el problema que decía anteriormente. Hoy en día hay infinitas actividades para hacer. No se puede obligar a nadie a venir ni a quedarse, pero creo que estaría bien darle la visibilidad que se merece a la banda porque fue, es y será parte de la cultura del pueblo.

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