La historia frustrada de una capilla de Santos Reis entre Coiro y Bueu
El investigador Arturo Sánchez Cidrás revela como en 1683 el cura de la parroquia canguesa y el dueño del pazo de Santa Cruz acordaron construir un santuario en la hoy zona de San Cosme

En primer término el cruceiro y al fondo la capilla de San Cosme, entre Coiro y Bueu, la zona en la que en 1683 se proyectó construir el templo dedicado a los Santos Reis. / Santos Álvarez
Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente están a punto de llegar a millones de viviendas en la que sin duda es la noche más mágica del año. Sobre todo para los más pequeños, que esperan con ansia e ilusión los regalos de Melchor, Gaspar y Baltasar. Una maravillosa tradición que sobrevive pese a que desde hace años los Reyes Magos han tenido que aceptar y convivir con la «competencia» importada de un tal Papá Noel. En todo caso esta es una fecha idónea para fijarse en la historia de uno de los elementos patrimoniales más significativos de la comarca de O Morrazo: la capilla de Santos Reis, en el lugar de O Valado, en Bueu. Un templo cuya historia se remonta más de tres siglos atrás y que pudo ser muy diferente. Tanto que originalmente se pensaba edificarla entre los lindes de la parroquia canguesa de San Salvador de Coiro y la de San Martiño de Bueu, que cada 6 de enero se turnarían para organizar la procesión en honor a los Reyes Magos.
Es una historia de lo que pudo ser y no fue o de las «tres capelas de Santos Reis», tal como desvela el investigador y Fillo Adoptivo del Concello de Bueu, Arturo Sánchez Cidrás, en una nueva historia en su imprescindible blog acidras.blogspot.com. Una historia que debe ser contada por partes.
La capilla original de Santos Reis se edificó en el año 1686 por orden del abad de Bueu, comisario de la Inquisición y fundador del pazo de Santa Cruz, Fernando de la Rúa Freire y Andrade [antepasado del Fernando de la Rúa que sería presidente de Argentina entre 1999 y 2001 y que visitó Bueu en octubre de 2000]. No se trata del templo actual, sino que debía estar situado en un lugar muy próximo. Aquella primigenia ermita sufrió el olvido y el abandono hasta acabar desapareciendo, probablemente a lo largo del siglo XIX. No fue hasta mediados del siglo XX cuando el empresario y alcalde de Bueu, José María Massó, le encargó a Urbano Lugrís el diseño y ejecución del actual santuario, que también pasó por una etapa de olvido, abandono y expolio.

Testamento de Melchor de Mondragón en 1683, en el que alude al acuerdo con Fernando de la Rúa para erigir una capilla entre Coiro y Bueu dedicada a los Reyes Magos. / Cedido por Arturo Sánchez Cidrás
Hasta aquí ya tenemos los datos básicos de dos de las tres capillas de Santos Reis a las que alude Sánchez Cidrás. Falta la primera, la que nunca se llegó a construir... ¿o sí? El investigador explica, en base a documentación de la época, que la intención inicial era que la construcción de ese templo dedicado a la advocación de Nuestra Señora de los Santos Reyes fuese un proyecto conjunto entre el entonces cura de Coiro, Melchor de Mondragón, y el propio Fernando de la Rúa. Así lo deja por escrito en su testamento el sacerdote de la parroquia canguesa, fechado en julio de 1683. «Item digo: Y declaro qe a algunos días qe yo del Señor Comisario D. Fdo (Fernando) de larrua Freyre abbad de la fca de boeu emos tratado y ajustado mandar hacer y fabricar una hermita dedicada a honor de nuestra Señora de los Reyes y Su coste abíamos de Pagar de por mitad asta estar fenecida y acabada con sus imágenes y más aderezos necesarios y todo de por mitad» [sic].
La Cruz das Abesadas
¿Y cuál era el lugar elegido para esa nueva capilla? El investigador Arturo Sánchez Cidrás señala que en esa documentación se habla del lugar conocido como Cruz das Abesadas. Se trata de una zona limítrofe entre Coiro y Bueu, donde se sitúa el actual cruceiro de San Cosme [un elemento patrimonial que desgraciadamente más parece un vertedero incontrolado por la costumbre de algunos de dejar allí todo tipo de residuos]. «Ese lugar, a ambos lados do vial que enlaza coa estrada Bueu-Cangas [la PO-551 en el Alto da Portela], aínda hoxe figura no catastro como As Besadas. Unha zona que, tal como fixo constar Melchor de Mondragón é linde das dúas parroquias, Coiro e Bueu», subraya Sánchez Cidrás.
Según aquel acuerdo entre Melchor de Mondragón y Fernando de la Rúa la fundación de la capilla conllevaría la celebración de una misa cantada, a celebrar el día de Reyes [6 de enero], precedida de una procesión desde el templo parroquial. Pero, ¿desde la iglesia de Bueu o desde la de Coiro? Pues desde ambas, de manera rotatoria. «Cada ano, de forma alternativa, sairían de Coiro ou Bueu cara a ermida. A procesión sería sufragada con 12 marabedís pola parroquia que non procesionaba ese ano», ilustra el investigador.
Así quedaba plasmado en el testamento de Melchor de Mondragón: “…una misa cantada perpetuamente en cada año y día de los Santos Reyes y a honor y alabança suya por el dia seis de henero en el qual dho dia aviamos de llevar alternatibamte ; asi nos dhos como nuestros sucessores a ambos beneficia la Procession a dha hermita y decir dha misa cantada y por ella pagas doce ms al cura qe fuese en procession…” [sic].

La actual capilla de Santos Reis, en su ubicación en O Valado, al pie del conocido como Monte Roxo (Bueu). / Santos Álvarez
La documentación recopilada por Arturo Sánchez Cidrás refleja que el cura de Coiro tenía un enorme interés en que esa capilla se edificase tal como estaba pactado y dejó bienes para avalar la mitad de la construcción, además de insistir en la petición al abad de Bueu y comisario de la Inquisición. Así lo recoge en otro punto de su testamento, fechado en julio de 1683 y realizado ante el escribano Pablo de Castro: «...y si esto fuere servido llevarme antes qe se aga dha hermita encargo a dho sr Comissaio tenga particular luz dado en acer se aga y de mis vienes se pague la mitad de su coste qe esta es mi voluntad pa honrra y gloria de los Santos Reyes […] Y aunqe asi quedamos ajustados no reprobo de hacer dha hermita del agora= mando y quiero y si quisiere dho Sr Comissao mandar se aga en la forma referida…» [sic].
Una de las cuestiones que plantea Arturo Sánchez Cidrás es el por qué de ese interés en dedicar una capilla a los «Santos Reis», una advocación sobre la que no había costumbre en Galicia. En el caso del cura de Coiro el investigador señala un motivo evidente: su nombre, Melchor, se correspondía con el de uno de los tres Reyes Magos y además tenía un hermano llamado Gaspar. En su testamento también ratifica su devoción hacia estas figuras: «...qe esta es mi voluntad pa honrra y gloria de los Santos Reyes…» [sic].
Fernando de la Rúa y sus hijos
En el caso de Fernando de la Rúa existían unos motivos similares. En aquellas fechas tenía un hijo de cuatro años que se llamaba Baltasar Melchor, luego una nieta de nombre Melchora y algunos otros descendientes con alguno de los nombres de los Santos Reyes.
Y llegados a este punto surge la necesidad de hacer un alto en el camino. ¿Cómo era posible que un hombre de religión, abad y comisario del Santo Oficio de la Inquisición tuviese hijos reconocidos? ¿No debía acaso guardar el voto de castidad? En teoría sí, pero Fernando de la Rúa era un hombre poderoso y con influencias. Tanto que no tuvo problemas en reconocer a esos descendientes y en dejarles en herencia los morgados o mayorazgos de sus pazos.

Una vista del pazo de Santa Cruz, en Bueu, que fue fundado a mediados del siglo XVII por Fernando de la Rúa. / Cedida
Su primer hijo fue el capitán José Antonio de la Rúa Freire y aunque se desconoce quién era la madre sí hay ciertas sospechas. «Hai quen di que a nai era alguén da familia, ou incluso ata a filla, de Vicente Gonzaga», apunta con cautela Sánchez Cidrás. ¿Quién era Vicente Gonzaga? Este hombre (Guastalla, 1602 — Salamanca, 1694) era un militar italiano al servicio de la Corona española y entre otros cargos ocupó el de capitán general o gobernador de Galicia entre 1652 y 1658. Por ello también resulta plausible que quizás protegía a Fernando de la Rúa Freire y Andrade. Ese hijo recibiría el mayorazgo del pazo de Santa Cruz, mientras que Baltasar Melchor –cuya madre parece que era una mujer soltera llamada Dominga de Bal– recibió el pazo de Castrelo, dentro de cuyos terrenos estaba la capilla original de Santos Reis.
Para acabar con esta parte, Arturo Sánchez Cidrás apunta que en alguna ocasión Fernando de la Rúa dio a entender que su primer hijo nació antes de que él recibiese la tonsura: un antiguo rito del catolicismo en el que el religioso o clérigo que se somete a él se corta el pelo de la coronilla como símbolo de consagración y renuncia al mundo. Sea así o no, lo cierto es que Fernando de la Rúa «vén ou o ‘mandan’ para Bueu deixando as escribanías que posuía na Inquisición de Santiago de Compostela», concluye a este respecto Sánchez Cidrás.
Especulaciones
Volviendo al proyecto para edificar la capilla de Santos Reis en los límites entre Coiro y Bueu, no está claro es por qué no se llegó a concretar ese acuerdo. Y todo pese a la insistencia del cura de la parroquia canguesa. Tal como reconoce Arturo Sánchez Cidrás, solo caben especulaciones. De Fernando de la Rúa ya tenemos abundantes datos, pero ¿quién era aquel párroco de Coiro? Su nombre completo era Melchor de Mondragón Erenuzqueta y llegó a esta parroquia en 1680 para ocupar la sede vacante. Era hijo de Juan de Mondragón e Isabel de Teixido, patronos de la iglesia de Coiro y de la de Beluso. También era familiar de Rafel y Benito Mondragón, que fueron rectores de Santa María de Beluso. Uno de sus hermanos era Juan de Mondragón Abraldes y Erenuzqueta, que estaba casado con Isabel Lamas Ozores, que eran los padres del que sería el primer marqués de Santa Cruz, Andrés Ibáñez de Mondragón Ozores de Sotomaior.
Un linaje importante, pero quizás no tanto como el de Fernando de la Rúa. Una persona que, por los datos que se conocen de su biografía, era de carácter dominante y con ambición. «Non era só cura abade da parroquia de Bueu, senón tamén persoa poderosa e temida, cun estatus elevado, con moitas posesións nas Rías Baixas e que tamén poden traducirse en intereses», ilustra Arturo Sánchez Cidrás. Por ejemplo, en el caso de la parroquia de Coiro era propietario de dos pazos (Leirachán y A Retirosa) y granjas con sus correspondientes tierras de cultivo y monte. «Pero o que mellor nos aclara o papel de Fernando de la Rúa é que era posuídor da sexta parte do beneficio do curado da parroquia de Melchor de Mondragón», precisa el investigador.

Escritura de 1680 ante el escribano o notario Juan Fernández para la obra de la rectoral de Coiro. / Cedida por Arturo Sánchez Cidrás
Como muestra de esa influencia Sánchez Cidrás se remite a una documentación fechada en 1680, en la que Melchor de Mondragón urge a Fernando de la Rúa a buscar maestros de carpintería y cantería para presupuestar con ellos las obras de la «Casa vella dos curas» de Coiro, la rectoral. Todo este proceso se realizó ante el escribano Juan Fernández y siempre de la mano de Fernando de la Rúa.
A estas alturas de la historia resulta evidente que la capilla de Santos Reis no se ejecutó en el lugar proyectado. Pero también es cierto que en la linde entre Coiro y Bueu sí que se llegó a edificar un santuario, que se conserva hasta nuestros días. En abril de 1704, en el lugar referido como «Sobreportela da Magdalena» se inauguró una capilla a instancias del escribano Diego Ramírez Montejano. Este hombre, ya viudo, vivía con una nieta de Fernando de la Rúa [que ya había fallecido en el año 1697] llamada Bernarda de la Rúa Freire: era hija natural y reconocida del capitán José Antonio de la Rúa Freire. Entre 1698 y 1703 tuvieron cuatro hijas, se casaron en 1706 y a partir de esta fecha aún tendrían tres hijos y dos hijas más.

Escritura, a partir de 1710, en la que se establece por primera vez el mandato de una misa anual en honor al «glorioso» San Cosme en la capilla inaugurada unos años antes en el límite entre Coiro (Cangas) y Bueu. / Cesión de Arturo Sánchez Cidrás
Ese lugar de «Sobreportela da Magdalena» está en la misma zona de As Besadas/Abesadas, pero la capilla no estaba dedicada a los Santos Reis, sino a un grupo más amplio de santos. Así lo recoge la escritura de la época de Diego Ramírez Montejano: «San Diego, de mi nombre, San Caetano, Santa Barbara, San Marco, San Guillermo abogado de la nieblas y truenos por los muchos que suceden en el contorno y ocasionan una gran perdida de frutos, por quien tengo particular debocion de fabricar, hacer y fundar una capilla de advocación de dhos santos» [sic].

La capilla de San Cosme, en Coiro, inaugurada en 1704. / Santos Álvarez
El origen de San Cosme
Cada uno de estos santos tenía una misa anual y Arturo Sánchez Cidrás explica que a partir de 1710, al regular cómo debía ser el patronato, es cuando aparece por primera vez el nombre de San Cosme asociado a este santuario: «sean obligados anualmente mandar decir en la dha capilla otra misa rezada a onor del glorioso ssn dn Cosme cuya imagen se alla en dha capilla...». Y ahora sí que ya tenemos la historia (casi) completa. Con el paso del tiempo ese templo quedó en acervo cultural y social como la capilla de San Cosme y San Damián que conocemos hoy en día, santos patronos de la profesión médica y farmacéutica.

La salida de la imagen de los Reyes Magos en la procesión del 6 de enero en la capilla de Bueu, bajo el arco adornado con motivos marinos diseñados por Urbano Lugrís. / Santos Álvarez
Un falso mito
Llegados a este punto Arturo Sánchez Cidrás aprovecha para desmentir una afirmación que forma parte del imaginario popular y transmitida de manera oral: esa que asegura que los únicos templos en Europa dedicados a los Santos Reis son la capilla de Bueu y la catedral de Colonia (Alemania). El investigador explica que solo en la provincia de Huesca hay iglesias con esta advocación en Javierrelate (Calderenas), Fanlo (Barbastro), Ara (Jaca) o La Hoz de Jaca. También hay en otras Castellón y Valencia, así como capillas dentro de iglesias o conventos en Santo Domingo de Silos (Burgos), La Orotava (Tenerife) o en Madrid. Y eso sin contar las que hay por todo el continente americano, en países como México o Perú.
Pero todo esto no significa que la capilla erigida a los Santos Reis en Bueu no sea única. El propio Arturo Sánchez Cidrás cita como elementos singulares su iconografía marinera, su diseñador, su pequeño tamaño o su dedicación exclusiva a los Reyes Magos. Ese carácter tan especial viene dado por la estancia de Urbano Lugrís durante la década de 1940 en Bueu, bajo la protección de los Massó. El artista tuvo acceso total a los fondos, libros e incunables que formaban parte del museo, que en aquella época era privado y de acceso restringido. Una inmensa fuente de inspiración y una relación que se aborda a través de los contenidos de la nueva Sala Urbano Lugrís, inaugurada en verano dentro de la ampliación del Museo Massó.

La misa inaugural de la actual capilla de Santos Reis en Bueu, el 4 de octubre de 1953. / Archivo Asociación Cultural Santos Reis
«Este santuario constituye mi obra integral como artista: tracé los planos, realicé el proyecto, dirigí la construcción, tuve carta blanca para la ornamentación interior del templo... En fin, que prácticamente lo hice todo», escribía el propio Urbano Lugrís en una revista. El encargo lo recibió en 1948, las obras duraron cinco años y la capilla se inauguró con una misa el 4 de octubre de 1953.
En la actualidad se abre solo dos veces al año: la primera el 6 de enero, con motivo de su advocación a los Reyes Magos, y la segunda en la primavera, con motivo de la festividad de la Ascensión. Dos celebraciones que organiza la Asociación Cultural Santos Reis, que desde hace años vela y promueve la conservación de esta capilla tan singular y emblemática.
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