La Semana Santa según Borja Brun
La Casa de Barbicas, junto a la excolegiata de Cangas, acogió la presentación del libro del fotógrafo cangués Borja Brun sobre la Semana Santa local con una primera parte de «Figuras». Publica 313 fotografías de las imágenes de esta Semana Santa, con relatos de cuándo la vivía de niño y su interpretación de estas tallas, de importancia religiosa y artística.

Borja Brun (derecha)junto al artista Camilo Camaño en el acto en la Casa de Barbicas. | G.N.
«Desde que tengo memoria, acudía a los actos de esta magna celebración acompañado por mis abuelas —más por Josefa (Ghaiana), menos por Genoveva (Ghueca), aunque con igual placer por mi parte—; ahora que lo pienso, aquello era cosa de mujeres en mi familia, pues ni mi abuelo Manolo (Xouba) ni mi abuelo Enrique (Calenturas) las seguían. Durante mi infancia percibía aquellos actos como un espectáculo, ¡casi como ir al circo! No te hieras lector: cuando uno tiene cinco años el circo suele ser el epítome de lo extraordinario. La Semana Santa era, sobre todo, un acto social que reunía a familias de todos los estratos bajo un mismo manto, la fe. Fe que yo, imberbe, no sentía entonces y que hoy oriento hacia algo más estético y académico». Así introduce Borja Brun al lector en su versión particular de la Semana Santa de Cangas, que siempre ha vivido como cangués y que ahora honra como profesional de la fotografía con un libro de sus imágenes y comentarios bajo el título de «Semana Santa. Cangas do Morrazo. Parte I. Figuras», en el que el autor se confiesa que la religión le importa, «pero desde el más acá de la razón creadora y conservadora, no desde el más allá de la doxa».

Imagen del Cristo Yacente, en el libro. | Borja Brun
El libro, del que se ha hecho una tirada limitada de sólo 50 ejemplares, a la espera del segundo volumen sobre los pasos, las calles y las personas, incluye fotografías de las 25 imágenes y pasos de esta Semana Santa, que es Fiesta de Interés Turística, y también anécdotas, como la del Cristo del Consuelo, considerado un “tesoro” de la imaginería canguesa por su calidad artística: «Recordaba verlo en fotografías con una peluca. Al parecer, Pilar Gargamala, en una ocasión dejó crecer su pelo para donarlo a esta figura y me insinúan que posiblemente, en una segunda siega, lo donase para cierta talla femenina».

Detalle de Francisquiño. / Borja Brun
Recuerda con dolor también la anécdota de cuando el 16 de abril de 2002 proyectó el documental sobre la Semana Santa en la excolegiata, cuando trabajaba para la otra santa institución de la TVE- y un vecino le sentenció a muerte: «Debería darle vergüenza el no haber usado música sacra».

Otra de las imágenes. / Borja Brun
¡Cuanta historia esconden las imágenes que Brun retrata al detalle en este libro!

Borja Brun ante el libro sobre la Semana Santa. / G.N.
En este primer volumen se repasa y ensalza a Jesús en La Borriquilla, la Virgen de los Dolores, la de la Soledad, a San Pedro con su gallo disecado, San Juan Evangelista, La Verónica, Las tres Marías de Cerviño, La Magdalena, María Salomé, María Cleofás, la Santa Cena, La Oración del Huerto, Flagelación, Cristo del Perdón, Nazareno, Francisquiño da Ferramenta, Buen Jesús, Cristo del Consuelo, Cristo del Descendimiento, La Piedad, Cristo Yacente, Velatorio, Cristo Resucitado y Virgen de la Aurora.

El gallo de San Pedro. / Borja Brun
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