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Acoso en las redes y amenazas a una peluquería canina de Bueu por la muerte de un perro

El fallecimiento de un animal hace un mes durante un servicio de lavado y peinado ha derivado en una campaña de acoso e insultos a través de las redes sociales, que la responsable de Peter Can Bueu se plantea denunciar

Norgi García, responsable de Peter Can Bueu

Norgi García, responsable de Peter Can Bueu / Julio Santos Álvarez

Bueu

Mensajes amenazantes e insultantes a través de redes sociales, llamadas telefónicas e incluso papeles por debajo de la puerta con la palabra «asesina». Es parte del acoso que está sufriendo la responsable de la peluquería canina Peter Can Bueu desde la muerte de un perro y del duro comunicado que subió a su perfil de Facebook la propietaria del animal.

Un mensaje que se hizo viral y que desencadenó una campaña de acoso aprovechando el anonimato que brindan estos medios. Insultos que en algunos casos tenían carácter xenófobo ya que la responsable del negocio, Norgi García, es de origen venezolano.

Ante esta situación la dueña de esta peluquería canina ha puesto la situación en manos de un abogado para estudiar una posible denuncia «ante el acoso y distorsión» de lo que entiende que sucedió. El origen de la polémica se remonta al 12 de noviembre, cuando una clienta dejó a su perro –un bichón maltés– para un servicio de baño y peinado. En un escrito publicado hace unos días en Facebook, bajo el título de «Mi dramática experiencia en Peter Can Bueu. Peor imposible», relata que a las 16.40 horas de ese día recibió una «llamada devastadora», en la que desde la peluquería le informaban de que el perro había sido trasladado al veterinario. Cuando llegó a la clínica el animal ya había muerto.

Ese traslado, según Peter Can Bueu, se efectuó porque «en un momento concreto observé que Tico [el perro] ladeaba la cabeza de manera anormal, un signo inequívoco de que algo no iba bien y que no tenía relación alguna con el servicio prestado», que hasta ese momento había transcurrido sin incidentes.

La propietaria del perro –Any Aguete, de Marín– reprochaba a través de Facebook que «no me parece adecuado que si ve a un perro que ladea la cabeza y sin fuerza no valore eso como grave y en lugar de salir corriendo hacia el veterinario, que está a cinco minutos, pierda un tiempo esencial haciéndole una llamada para valorar la situación. Pero todavía me parece más inaceptable que en lugar de ir ella al veterinario con mi perro, esta señora se lo entregue a su padre [que estaba en la tienda] envuelto en una toalla para que sea él quien lo lleve al veterinario porque de hacerlo ella ‘tenía que cerrar la peluquería’», relata.

Una versión que no comparten desde Peter Can Bueu. Norgi García explica que en ese momento había en el local otro perro –cuyo propietario es la pareja de la dueña del animal fallecido– y por ello su padre salió en primer lugar con Tico, mientras ella se hacía cargo del otro animal. «No lo podía dejar aquí encerrado, por eso mi padre se adelantó y yo salí detrás», subraya.

La responsable de Peter Can Bueu expone que el perro fallecido «presentaba condiciones de salud importantes, independientes del servicio realizado» y puntualiza que «el desenlace no está vinculado con el servicio de peluquería ni con ninguna actuación dentro de mi establecimiento».

Desde el momento de los hechos asegura que se reunió en tres ocasiones con la dueña del perro, «con transparencia absoluta». Y concluye lamentando que «la situación escalase de manera innecesaria en nuestro local, incluyendo gritos y actitudes que podrían calificarse como acoso, así como intentos de generar disturbios». Con todo, destaca los mensajes de apoyo recibidos por parte de clientes y vecinos e insiste en que «trabajo con profesionalidad, protocolos claros y muchísimo cariño hacia cada perrito».

La propietaria del perro, Any Aguete, y el animal, Tico, en una foto que acompaña su comunicado en redes sociales.

La propietaria del perro, Any Aguete, y el animal, Tico, en una foto que acompaña su comunicado en redes sociales. / FDV

La dueña renunció a realizar la necropsia

La causa concreta de la muerte del perro se desconoce y parece complicado poder determinarla. La dueña renunció a realizar la autopsia en Lugo, en un centro vinculado a la Facultad de Veterinaria de la Universidade de Santiago. «Desde ese día sigo en shock, sin entender nada, tan hundida y bloqueada que ni tan siquiera fui capaz de firmar el consentimiento para la realización de la autopsia», explica la dueña en su Facebook. Por su parte, desde Peter Can Bueu aseguran que «la propietaria decidió no realizar la autopsia, pese a que le indiqué expresamente que yo asumiría todos los gastos para esclarecer la situación».

Norgi García se puso en contacto con el centro veterinario de Lugo para intentar recabar datos y asegura que «nos confirmó que el fallecimiento pudo deberse a causas naturales, considerando que el animal presentaba hernias y condiciones de salud preexistentes que la dueña conocía».

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