La acogida de refugiados en Bueu se prorroga hasta junio y ya insertó laboralmente a 80
El programa coordinado por Accem consigue una elevada inserción laboral y que los migrantes puedan vivir de manera autónoma | La oenegé alaba el apoyo y respuesta social

La acogida en Bueu a refugiados y migrantes de África / Accem
El programa de acogida a refugiados subsaharianos que comenzó el 1 de enero de este año en Bueu tendrá continuidad más allá del 31 de diciembre, que inicialmente era la fecha límite que se manejaba. La oenegé Accem ya tiene confirmación oficial de la prórroga de la acogida en el Hotel Alda Bueumar hasta el próximo 30 de junio de 2026. Y cuando se está a punto de cumplir un año de su llegada a Bueu hace un balance claramente positivo, tanto en términos de recepción social como de inserción laboral. Hasta la fecha ha conseguido insertar laboralmente a 80 de los migrantes que han pasado por Bueu y en las próximas semanas se espera que un grupo de seis más puedan acceder al mercado de trabajo.

Un grupo de refugiados juega al fútbol en el campo de A Graña con la colaboración del Club Deportivo Bueu. | Accem
«La respuesta que recibimos por parte del Concello, colectivos sociales, culturales y deportivos es muy positiva y, sobre todo, sostenida en el tiempo», destaca uno de los responsables de Accem en Galicia, Pablo Bermejo. Un éxito que se traduce en el elevado número de migrantes que tras esta acogida en Bueu «salieron de aquí con trabajo y vivienda». Precisamente la vivienda es uno de los principales problemas al que se enfrentan, al igual que el resto de la sociedad española. «Es algo estructural, que no les afecta solo a ellos. Cuando salen de aquí para llevar una vida autónoma suelen compartir piso entre ellos o en el caso de ciudades como Vigo alquilan habitaciones», explican desde la oenegé. En algunos casos para lograr esa independencia es fundamental la colaboración de sus futuros empleadores. «Hay algunos que los avalan para poder acceder a un piso o directamente alquilan a su propio nombre para facilitarles la entrada», añaden.
El programa de acogida en el Hotel Alda Bueumar tiene capacidad para 106 migrantes y está en constante rotación. Una vez que los refugiados consiguen un trabajo y una vivienda para vivir de forma autónoma dejan las instalaciones del hotel y sus plazas las ocupan migrantes procedentes de otros centros de acogida del resto de España. De esos 106 refugiados que llegaron en enero hasta 74 se han quedado en Galicia, donde lograron trabajo y residencia. «De ellos 30 decidieron quedarse en la comarca de O Morrazo, sobre todo en Bueu, Cangas y Marín», subraya Pablo Bermejo. Hay otros que decidieron irse a otros lugares de España porque les surgió la posibilidad de trabajar en el mundo de la agricultura o porque cuentan con otras redes de apoyo.

Tres de los jóvenes que trabajaron como voluntarios en la última edición del FICBueu. | Accem
Los sectores en los que han conseguido su inserción laboral en Galicia incluyen el naval, hostelería, construcción o como operarios de fábricas. En estos momentos hay hasta 40 personas que están matriculadas en cursos de formación en la Fundación Laboral de la Construcción (FLC) en Vigo o en centro de formación marítimo-pesquera A Aixola de Marín, entre otras entidades. También hay casos de empresarios que acuden directamente al hotel bueués para realizar ofertas de trabajo para cubrir puestos para los que existe mucha demanda pero poca mano de obra disponible.
Romper la barrera del idioma
Para acceder a esos cursos hay un primer requisito imprescindible: romper la barrera del idioma. Toda esta formación es posible a través del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), que previamente realiza a los aspirantes una entrevista para valorar su nivel de español y determinar si están en condiciones de seguir y comprender las clases. Por eso una de las prioridades de Accem es ofrecerles formación en el propio centro de acogida para que aprendan el idioma. Hay algunos que están matriculados en el IES Rodeira, en Cangas, para asistir a clases de español para extranjeros o a cursos de educación para adultos.

Un grupo de migrantes acogidos en Bueu que trabajó durante el verano en el Festival SonRías Baixas. / Accem
El equipo de Accem que atiende a los refugiados en el Hotel Alda Bueumar está compuesto por hasta 18 profesionales que se dividen en cinco turnos y que cubren distintos frentes: asesoramiento legal, enseñanza de español, trabajo social, orientación laboral e integración social.
Desde la oenergé que acompaña a los refugiados que acuden a España en busca de un futuro mejor y huyendo de la guerra, la violencia y la represión ponen especial énfasis en la respuesta de la sociedad. «El verdadero éxito es conseguir que estos jóvenes que llegan al programa de acogida puedan salir siendo autonómos y con trabajo. Muchos quieren seguir viviendo en Bueu o en la comarca porque se sienten cómodos aquí. Eso significa que las cosas se están haciendo bien, no solo por nuestra parte, sino también desde los concellos y la sociedad en general», concluye Pablo Bermejo.
Pequeños grandes gestos que ayudan a la integración
La lista de entidades y colectivos que han ofrecido su colaboración para la integración de los refugiados acogidos en Bueu es casi interminable: centros educativos; asociaciones como Terrícola Bueu; entidades deportivas como el Club Deportivo Bueu, Bueu Atlético de Balonmano, Corredoiras, Atletismo Vila de Cangas o incluso el Balonmán Cangas-Frigoríficos del Morrazo; el Festival SonRías Baixas o el Festival Internacional de Cinema de Bueu (FICBueu), entre otras muchas.
Una colaboración que se materializó de múltiples maneras: cesión de instalaciones para practicar deporte, oportunidades laborales o la colaboración como voluntarios en diversos eventos. «Muchas colaboraciones proceden de la propia sociedad. Esto es muy importante porque ayuda a la integración, que no debe ser una tarea unidireccional por parte de los migrantes sino recíproca. Son pequeños grandes gestos que significan mucho», alaban desde Accem.
Suscríbete para seguir leyendo
- Cancelado el transporte de ría de primera hora entre Vigo y Moaña
- Salva la vida tras quedar destrozado su coche en una salida de vía en la Autovía do Morrazo
- Toallitas y papel de cocina atascan hasta rebosar arquetas de la guardería de O Hío
- Un vecino de Darbo de 44 años muere mientras practicaba ciclismo en Aldán
- José Carlos Martínez es patrón de arrastre en Bueu y tiene que pesar capturas de hasta 29 especies
- El Concello de Bueu indemnizará a una limpiadora por no facilitar la conciliación para atender a su madre
- El marinero marroquí muerto en Gran Sol vivía en Cangas desde hacía 11 años
- «En Cangas ya somos unos ‘jodechinchos’ más»