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Salvar el pazo El Real en Moaña

Maricruz Suárez-Rivero sigue su lucha en la Asociación Amigos de los Pazos de Vigo para salvar de la ruina el pazo de la saga Méndez Núñez, en el Real en Moaña, de la que ella es decendiente, y que fue casa del almirante Méndez Núñez.

Una imagen antigua de la zona del interior del pazo con la galería.

Una imagen antigua de la zona del interior del pazo con la galería. / Cedida

Maricruz Suárez-Rivero

Moaña

Cuando desde Vigo se mira hacia Moaña, pocos edificios resultan tan identificables como el de una casa de piedra alargada rodeada de verde y situada frente al muelle. Se trata de nuestro pazo El Real, sí, ese pazo que los moañeses siempre hemos sentido nuestro. Sus orígenes se remontan a 1775, cuando varios pescadores de la parroquia de San Juan de Tirán iniciaron su construcción como factoría de salazón. Creció a pie de playa y extendió sus terrenos hacia el norte monte arriba y hacia el oeste hasta O Con. Durante 200 años perteneció a la familia Méndez-Núñez, la del famoso almirante don Casto, que pasó ahí parte de su infancia y adolescencia.

Estado actual del pazo frente a la ría. | G.N.

Estado actual del pazo frente a la ría. / Gonzalo Núñez

El pazo atravesó épocas de esplendor en las que su actividad agropecuaria era punto de referencia local. Durante la invasión de los franceses fue vigía constante de lo que acontecía frente a Vigo. Lo visitó el Rey Alfonso XII, y por allí pasaron curiosos personajes, autoridades civiles, políticas y militares de diferentes épocas. Aunque en O Morrazo hubo otros pazos destacables, el caso de El Real reúne características que lo hacen especial como, por ejemplo, impregnar la vida de muchos vecinos que se bautizaron, hicieron su primera comunión o se casaron en su capilla. Su ubicación lo convierte en el edificio más emblemático del litoral urbano de Moaña.

Imagen del almirante y el pazo. |  Fdv

Retrato del almirante y el pazo el Real en una publicación. | / Fdv

En el siglo XX, la mala gestión en la transformación urbanística del municipio condujo a lo que tenemos ahora, un pazo reducido a la mínima expresión y en agonía inexorable debido a las vicisitudes de los propietarios que ha tenido en los últimos 25 años. Este trocito del corazón de Moaña, que languidece, nos pide a gritos que reaccionemos para salvarlo.

Imagen de la superficie que ocupaba antes la finca del pazo del Real.

Imagen de la superficie que ocupaba antes la finca del pazo del Real. / Fdv

Me pregunto si es posible convencer a los propietarios y a los poderes públicos para que encuentren una solución. Mi respuesta es SÍ.

(*) Miembro de la Asociación Amigos de los Pazos

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