Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La carretera que abrió O Morrazo

El corredor cumple 20 años

El principal vial de la comarca se inauguró el 2 de diciembre de 2005

La complejidad de una obra emblemática

Moaña

Esta semana se cumplieron 20 años de la apertura del corredor do Morrazo (CG-4.1) el 2 de diciembre de 2005, la primera vía de alta capacidad de O Morrazo que con sus 21 kilómetros acercó a Cangas, de 35 a 9 minutos en coche a la autopista en Rande, por lo que pronto fue bautizada como vía rápida y que ha supuesto un antes y un después en O Morrazo, hoy ya desdoblada en el tramo de Moaña como autovía desde 2019.

Fue una obra de mucha complejidad técnica, que abrió los montes de O Morrazo desde Domaio hasta Aldán, y movió casi 6 millones de metros cúbicos de tierra. con 3 millones de euros de inversión por kilómetro cuadrado.

También fue una obra de mucha complejidad política, con fuerte resistencia a su construcción por parte de vecinos, que se constituyeron como Plataforma Anti Vía Rápida, y de los Concellos; en Moaña, que creó una comisión de seguimiento, temían quedar aislados y se alertaban de sus efectos en los manantiales, que sí los tuvo, aunque su principal cruz se vería después, en 2010, que fue su peligrosidad al tratarse de una vía con un carril en cada lado, con sensación de autopista que invitaba a correr, y que provocó una sucesión de accidentes mortales. Eso llevó a la Xunta 14 años después a desdoblarla con dos carriles en cada sentido, en sus 11 primeros kilómetros, desde su inicio en Domaio y a lo largo de Moaña hasta Cangas.

Un vecino contempla las obras de construcción del corredor en 2003.

Un vecino contempla las obras de construcción del corredor en 2003. / G.N.

Políticamente fue un proyecto muy trabajado en su momento por el fallecido conselleiro, Xosé Cuiña,, para llegar a acuerdos con vecinos y concellos. Los trabajos comenzaron tras diez años de negociaciones, pero en el acto de primera piedra, que se celebró en el lugar de Tioura, en Moaña, el 9 de mayo de 2003, ya no estaba Cuiña como conselleiro, lo presidió Alberto Núñez Feijóo como sucesor en Política Territorial y marcando el inicio de la nueva era del que fue después presidente de la Xunta y en la actualidad líder del PP en España. Pero aquel acto del corredor fue testigo de la reaparición de Cuiña, tras su dimisión y la polémica política que se vivía, y del abrazo con Feijóo ante las cámaras y los otros políticos presentes. Eran alcaldes, y los tres del PP: José Sotelo (Cangas) Javier Barreiro (Moaña) y Tomás Barreiro (Bueu). Feijóo ya anunció entonces que era la primera fase de la futura autovía.

El trazado del corredor incluyó la construcción de seis viaductos (Moura, Xesteira, A Fraga, Ameixoada, Bouzós y Alto da Portela) algunos con más de 50 metros de altura; dos túneles, diecinueve pasos, diez superiores y nueve inferiores.

La inversión total fueron 71 millones de euros, de los que 51 fueron para el corredor y 10 para la variante de acceso a Cangas por Ameixoada. El capítulo de expropiaciones fue importante con una previsión de 7,1 millones, al tiempo que fue muy conflictivo también, con un justiprecio que se alargó en el tiempo para los afectados. y denuncias por ocupación de terreno no expropiado como en Broullón, A Tioura y A Fraga. La inversión incluía 600.000 euros para restauración vegetal y 1,3 millones para preservación del patrimonio arqueológico. El corredor pasó por debajo del castro de Montealegre con la apertura de un túnel para lograr su conservación. Se emplearon 200.000 toneladas en firmes.

Al poco de empezar las obras, cambiaron los gobiernos locales. En Moaña, ya con el fallecido Xosé Manuel Millán (BNG), se creó una comisión de seguimiento para reclamar modificaciones en el proyecto, sobre todo por la alerta de las comunidades de aguas y los grandes terraplenes en los viaductos como el de Ameixoda para el enlace de Cangas. La Plataforma anti peaje ponía también la alerta de que la apertura del corredor iba a provocar muchas retenciones si no se eliminaba el cobro de la autopista, que llegó poco después. Los vecinos de Moaña amenazaron y paralizaron las obras si no se reponían servicios y exigían los proyectos. El alcalde de Bueu, Félix Juncal, denunciaba que se estaban acometiendo obras sin conocimiento de los proyectos técnicos ni de que tuvieran permiso tramitados. Comuneros y vecinos en Coiro denunciaban de que el corredor cortaba 23 caminos entre San Cosme y Angueiro y que afectaba al acceso de 20 viviendas. La carretera cambió totalmente la fisonomía y orografía del barrio de Ameixoada, sobre el que se levantó un gran viaducto de 30 metros de altura, y generaba terraplenes de hasta 20 metros. Fue ahí en donde los vecinos pararon las obras en septiembre de 2003 y también en Meira y en O Caeiro para salvar manantiales y pedir cambios en el trazado por encima del mirador do Parentes y evitar afecciones a las casas. Hubo muchas protestas para reclamar más seguridad en las obras por las detonaciones y las riadas que entraban en las casas. Los vecinos de Domaio se movilizaron por la reposición de servicios, con caminos cortados. En esta parroquia, los comuneros negociaron la construcción del mirador de Fontenla con las piedras del desmonte.

Las obras siguieron con vigilancia de la Guardia Civil, nada que ver con el desdoblamiento de 2019, que transcurrió con más normalidad. Hoy se esperan más mejoras en este vial.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents