Entrevista | Ángela Banzas Finalista del Premio Planeta 2025
«Galicia es rica en tradiciones y en el silencio, que incita a los interrogantes»
La autora santiaguesa presentará hoy en Bueu su novela «Cuando el viento hable»

Ángela Banzas, tras ser finalista del Planeta. / Quique García/EFE
Cinco novelas, el reconocimiento del público y ser finalista del Premio Planeta resumen el currículum de Ángela Banzas, que dejó su trabajo de consultoría para dedicarse de lleno a la escritura. En plena promoción de «Cuando el viento hable», la autora santiaguesa regresará hoy a Bueu –donde ya presentó alguna de sus cuatro obras anteriores– para la puesta de largo de su última novela. Será a las 17.30 horas en el Centro Social do Mar.
—¿Ha despertado ya de la nube de ser finalista del Planeta?
Yo querría no despertarme nunca, sigo un poco en la nube pero también trabajando mucho.
—Con una cierta trayectoria detrás, lograr ser finalista del premio debe de ser algo increíble.
No te cambia la vida porque llevo cuatro novelas en cuatro años, con un reconocimiento muy grande, pero es un salto mucho más alto, es como saltar cuatro o cinco escalones de golpe. Pero sigue siendo una gira con las mismas características, pero más intensa.
—Y en ese tour por grandes ciudades ha encontrado un hueco para estar hoy en Bueu. ¿A qué se debe esa vinculación?
Por supuesto. Primero por el librero Fernando Miranda, que es muy activo y nos da mucha visibilidad a los autores gallegos y se lo merece. Y luego por los lectores de Bueu y de toda la zona, a quienes les estoy muy agradecida porque me han acompañado antes de estar aquí, algunos desde la primera novela.
—Y para los que no son seguidores, ¿qué les diría para que se animasen a leer «Cuando el viento hable»?
Es un viaje tanto en el tiempo a la época de la posguerra como espacial entre Santiago y la Costa da Morte. Y lo más importante, un viaje emocional que les llevará a transitar con Sofía, la niña de la posguerra que va desde la oscuridad, desde sus miedos, tocando heridas, hasta un final sanador, de un beso que cura.
—El thriller es el género en el que más navega, agradecido por su atractivo para el lector, pero también complicado para mantener esa tensión...
Esta novela no es un thriller al uso. Sí tiene una arquitectura de thriller con capítulos cortos que se quedan en lo alto y hay misterio, pero lo que priman son las emociones. Es un viaje emocional que te lleva a recordar a tus abuelos, que recoge esa memoria colectiva.
—Se mueve por paisajes conocidos, con sus cinco novelas ambientadas en Galicia.
Galicia está siempre presente, no solo por la ambientación sino por los sentidos, que se me hiperactivan cuando estoy aquí. Yo escribo con el olfato, con la vista... es una experiencia sensorial. Y mis emociones se siguen alimentando de esta tierra. Cuando estoy aquí hago un viaje muy completo.
—Galicia vive un bum como enclave tanto literario como cinematográfico.
Está de moda tras mucho tiempo prestando atención a otras regiones. Tenemos una riqueza increíble en historia, tradiciones y en el silencio. Y eso incita a los interrogantes, atrae para despejar la X y eso sucede con los gallegos.
—Creo que su maternidad coincidió con su decisión de convertirse en escritora.
La maternidad me hizo valiente, para recoger todo lo de mis raíces y demostrar que venimos al mundo a intentarlo. Me decanté por eso y por suerte salió bien.
—¿Cuándo surgió esa pasión?
Pasión no, necesidad, y viene de la infancia. Me recuerdo con 7 años, en el hospital, y a partir de ahí escribiendo versos. Es mi forma de enfrentar el mundo.
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