Tras la noche más oscura de avenida de Vigo 10
Había llovido por la tarde hasta reventar las tapas de los registros y la noche templaba la jornada del lunes cuando comenzaron a escucharse sirenas por todas partes. Eran las 22.30 horas y se había dado la alerta por un incendio en el número 10 de la avenida de Vigo. Cinco ambulancias se apostaban en la acera.

Desde la izquierda: Daniel, vecino del primero F y Antonio Refojos, vecino del segundo F / Gonzalo Núñez
Los vecinos del inmueble 10, portal 1, de la avenida de Vigo, recuperaban ayer la normalidad con el susto aún metido en el cuerpo. Permanecía hospitalizada en Vigo la vecina que vive en un piso del entresuelo donde se produjo el incendio, con quemaduras en el rostro y en las vías respiratorias. Comentan los vecinos que ella fue la primera que utilizó el extintor para apagar el fuego en una habitación en la que una estufa prendió fuego en una colcha.
Ella luchó, en un principio, sola contra las llamas y, sobre todo, contra el humo. Avisó a la familia del primero F y una mujer salió rápido en su ayuda. Pero ya no se podía entrar en la vivienda donde se había producido el fuego. «Vino a ver si la podíamos ayudar. Pero había tanto humo que no se podía entrar, entraba por la garganta y por los ojos. Así que decidimos llamar los bomberos. En poco tiempo el humo lo tapaba todo y ya no se veía ni el borde de la escalera», recordaba ayer Daniel, que menciona que al lado del piso incendiado había una bombona de butano.

Vecinos y ambulancias en la acera al pie del edificio siniestrado. | FdV | | G. NÚÑEZ
«Estábamos mirando una película cuando comencé a oler a quemado. Pensé que me había quedado algo al fuego en la cocina. Encendía la luz y ya vi como entraba el humo en el piso. Enfrente viven dos personas mayores y tratamos de avisarlas, pero no escuchaban. Esos fueron momentos difíciles. Después las sacó la Policía Local. Mi pareja y yo fuimos capaces de bajar por la escalera con trapos húmedos tapando la boca», comenta el vecino del segundo F, Antonio Refojo, que da gracias de que «al final se quedó todo en una anécdota». Antonio quedó impresionado del despliegue de ambulancias. Él que había tenido problemas recientemente para conseguir una, bendecía el despliegue y se felicitaba por el mismo.

Habitación donde se originó el incendio. / fdv
En el tercero G vive con su pareja, A.M.C, la joven de 35 años que está embarazada de gemelos y que tuvo que ser trasladada al Álvaro Cunqueiro. Con una amplía sonrisa y esa energía que da saberse embarazada de gemelos, A.M.C. relata que estaban en el sofá y comenzó un fuerte olor como a incienso. «Nos levantamos y comprobamos que no procedía de nuestro piso. Abrimos la puerta y el humo negro era tan intenso que ya no se veía nada. Avisamos al 112». Ella y su pareja, Pachi, fueron dos de los que fueron confinados debido a la intensidad del humo.

Raquel, A.M y Pachi, tres de los vecinos atrapados por el humo.
Permanecieron allí una hora hasta que los bomberos los evacuaron. «Primero me vieron en una de las ambulancias que había en la calle y después, por protocolo, me enviaron al hospital Álvaro Cunqueiro. Allí, entre un montón de pruebas, me hicieron una ecografía. Regresé a casa a las 05.00 horas. Pero todo estaba bien». Ayer la encontramos, junto a su pareja limpiando el piso, aireándolo porque aún persistía el olor a humo y en la escaleras quedaban huellas inequívocas de lo que había sucedido. Acompañando a la pareja estaba ayer Raquel Augusto, una vecina del segundo H que tuvo que ser evacuada al centro de salud de Cangas junto con dos bebés. «Le estaba dando de comer a mis dos bebés cuando empecé a oler a incienso y después a plástico quemado. Fui a la puerta y había un denso humo blanco que ya no me dejaba ver. Ya estaba atrapada, dije para mí. A las 24.00 horas me sacaron. Nos llevaron a urgencias y me examinaron a mí y mis bebés. Estaba bien», comenta aliviada Raquel, que tiene a su marido embarcado.
En el entresuelo había ayer al mediodía huellas de humo, señales de la guerra que se había vivido en la noche del lunes en un operativo que saldaron con éxito bomberos de Morrazo, Emergencias Cangas, Policía Local, Guardia Civil y las ambulancias del 061 y en el que estuvo presente la alcaldesa de Cangas, Aracelli Gestido. Sin olvidar el arrojo de los vecinos.
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