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Una canguesa tendrá que pagar 3.000 euros más a un guardia civil por agredirlo en una hamburguesería

El TSXG estima parcialmente el recurso del agente y sube de 25.000 a 28.636 euros la cantidad a pagar por la mujer que le agredió con patadas y arañazos por todo el cuerpo

El agente, que estaba fuera de servicio cenando con sus hijos en el local, medió ante la actitud agresiva de la acusada con su pareja y contra ella misma

Una vista del barrio de O Forte en Cangas.

Una vista del barrio de O Forte en Cangas. / G.N.

Cangas

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha estimado en parte el recurso de apelación interpuesto por un agente de la Guardia Civil que, cuando se encontraba fuera de servicio con sus hijos cenando en una hamburguesería en Cangas, medió ante la actitud agresiva de una mujer que estaba con su pareja y resultó agredido con golpes y arañazos por parte de esta mujer.

El TSXG solo estima el recurso presentado por el agente en lo tocante a la cuantía de la indemnización, que sube de 25.000 a 28.636 euros con respecto a la fijada en la sentencia de la sección 2ª de la Audiencia de Pontevedra, que había condenado a esta mujer, además de a la indemnización, a la pena de prisión de 4 meses y 14 días por un delito de atentado, saliendo absuelta del delito de lesiones en el ámbito de la violencia doméstica que pedía el Ministerio Fiscal. Los magistrados fallan que la cuestión planteada por la acusación particular de inaceptación indebida del artículo 150 del Código Penal de lesiones con deformidad «no puede ser aceptada por esta Sala».

Los hechos que motivaron la sentencia se remontan al 17 de agosto de 2021 cuando esta mujer, mayor de edad y sin antecedentes penales conocidos, se encontraba en una hamburguesería en Cangas a las 23.30 horas con la que entonces era su pareja sentimental. La acusada, que después se confirmó que había consumido alcohol en combinación con otras sustancias y psicofármacos, mantenía una actitud agresiva hacia su pareja, lo que motivó que fuera expulsada del local, continuando en la vía pública con la misma actitud violenta llegando a autolesionarse dándose cabezazos contra el suelo, aunque según consta en la sentencia de la Audiencia, no llegó a probarse que llegara a agredir directamente a su pareja ni que le causara lesiones.

En este local se encontraba el agente de la Benemérita, franco de servicio y cenando con sus hijos, quien al ver la situación tan violenta contactó con la central operativa de la comandancia de la Guardia Civil, solicitando la presencia de una patrulla de servicio, siendo informado de que todas las patrullas estaban ocupadas y que tardarían en poder acudir. La sentencia recoge que al apreciar riesgo de que la propia acusada llegara a causarse lesiones importantes porque seguía golpeándose la cabeza contra el suelo y las paredes a las puertas de la hamburguesería, el guardia civil decidió intervenir directamente.

Se identificó como guardia civil y solicitó que depusiera su actitud y se tranquilizara, a lo que esta respondió con una actitud agresiva al tiempo que le insultaba y le agredía golpeándole por todo el cuerpo mientras el agente logró sujetarla e inmovilizarla, recibiendo patadas y arañazos. Cuando ella parecía que se había tranquilizado, la soltó y permitió que se incorporara, momento en el cual la mujer reanudó la conducta violenta volviendo a agredir al agente con puñetazos y arañazos, hasta que llegó una ambulancia y dos patrullas de la Guardia Civil y se pudo controlar la situación.

A causa de las agresiones, el agente sufrió, según consta en el parte, múltiples escoraciones lineales en ambos brazos y piernas y luxación de un dedo en la mano derecha que le afectó al ligamento, lo que requirió de tratamiento médico y quirúrgico, con 212 días para su curación. Fruto de esto le quedaron secuelas de limitación de movilidad de la articulación del primer dedo de la mano derecha, material de osteosíntesis (dispositivos para fijar y estabilizar fragmentos óseos) y hasta seis cicatrices de 0,5; 1; 1,5 y 2,5 centímetros en párpado, brazos, cara y pierna «que en su conjunto suponen un defecto estético ligero». El agente recibió el alta médica y laboral en marzo de 2022 y se reincorporó al servicio.

Con anterioridad a la celebración del juicio, la acusada consignó la cantidad de 1.100 euros mediante varios ingresos efectuados entre marzo de 2023 y noviembre de 2024 para cubrir la responsabilidad civil. El juicio se celebró más de tres años después de que ocurrieran los hechos.

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