El mercado del mejillón se reabastece desde las bateas de la ría de Vigo
El Intecmar autoriza la extracción en tres polígonos bateeiros de Redondela | Es pronto para dar por finiquitado el episodio tóxico otoñal, pero el sector alberga esperanzas

Las bateas de Redondela fueron las primeras en sacudirse el episodio tóxico.

Aún es pronto para saber si el episodio tóxico que azota a las rías gallegas desde octubre ha iniciado la fase de desescalada. Habrá que esperar unos días antes de poder constatarlo, a medida que se vayan conociendo nuevos informes analíticos. Pero los resultados obtenidos ayer invitan al optimismo.
Ya se había anunciado en FARO DE VIGO un par de días antes que las biotoxinas marinas parecían haber alcanzado su pico, después de haber obligado a cerrar la práctica totalidad de las bateas gallegas y no pocos bancos marisqueros.
Solo quedaba esperar a que empezaran a diluirse, y el miércoles daban un primer paso en esa dirección, de ahí que el jueves se permitiera la reapertura de dos zonas de infaunales –almeja y berberecho– en Arousa.
Ese descenso de lo que popular y erróneamente se conoce como «marea roja» hizo que ayer se autorizara también la extracción de los moluscos bivalvos cultivados en los viveros flotantes de tres polígonos de la ría de Vigo.
Esto quiere decir que es posible extraer mejillón de nuevo y que el «oro negro» de batea podrá ir reapareciendo en los mercados para, si todo marcha según lo previsto –y de acuerdo con la tendencia habitual en este tipo de episodios naturales–, estar a pleno rendimiento en la campaña de Navidad.
El sector productor cruza los dedos para que así sea, ansioso por recuperar la normalidad en el conjunto de las rías gallegas, con alrededor de 3.400 bateas que, en un gran porcentaje, están ahora mismo repletas de molusco comercial a la espera de ser despachado y sometido a la amenaza de posibles temporales que lo desprendan de las cuerdas.
El objetivo es poder llevarlo a puerto cuanto antes, no solo para atender el mercado navideño de fresco, sino también para recuperar las campañas de Italia y de industria, que tenían que haberse desplegado con fuerza desde septiembre u octubre y que estaban completamente bloqueadas.
La del país transalpino afectada, además, por la elevada temperatura a la que estuvo el agua en el Mediterráneo, lo cual frenaba la compra del mejillón gallego de reparqueo.
Los viveros reabiertos ayer se sitúan en los polígonos Redondela B, Redondela C y Redondela D, confirmándose que, como siempre en este tipo de episodios, los localizados en las aguas interiores de las rías –en este caso la de Vigo– son los primeros en sacudirse la toxicidad.
Los redondelanos son, en consecuencia, los únicos de los que puede sacarse mejillón, junto con el poco que puedan aportar el puñado de bateas que permanecían abiertas en uno de los dos polígonos existentes en Ares-Betanzos.
Siguen inoperativos, por tanto, los otros nueve polígonos vigueses, como también siguen cerrados los ocho de la ría de Pontevedra, los cuatro de Muros-Noia, el de Baiona y los 24 repartidos por de Arousa.
Descensos en Chapela, Cabío, Vilagarcía y Combarro
El Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar) ha detectado en las últimas muestras analizadas y en algunas de las estaciones oceanográficas al servicio de los investigadores, de la Xunta, del sector y del consumidor, un «descenso significativo» de los dinoflagelados causantes de toxinas lipofílicas como la diarreica (DSP, por las siglas de Diarrhetic Shellfish Poison). Ejemplo de ello es la de Chapela, en la ría de Vigo, donde se ha hecho notar un descenso de células tan importante como el experimentado en la estación de Combarro, ya en la ría de Pontevedra.En el mismo informe técnico sobre identificación y cuantificación de fitoplancton tóxico en agua de mar, emitido a las diez de la mañana de ayer, también se confirma un «descenso significativo» en las estaciones arousanas de Cabío, Cabo de Cruz, Xidoiros y Vilagarcía. Tendencia a la baja igual de evidente en aguas de Muros-Noia, a tenor de los resultados obtenidos en las estaciones de Muros, Centro da Ría y Boca da Ría, así como en la estación de control de Sada, en la ría de Ares-Betanzos.En cualquier caso, tampoco es cuestión de echar las campanas al vuelo, ya que siguen experimentándose «incrementos significativos» de fitoplancton tóxico en las estaciones viguesas de Samil, Boca Norte y Boca Sur, en Baiona, en la pontevedresa de Aldán y las coruñesas de Lorbé y Arnela. Es algo también habitual en estos episodios, teniendo en cuenta que las biotoxinas tardan más en abandonar los polígonos de las zonas exteriores de las rías. En todos los casos, cabe recordar, se trata de un episodio protagonizado por los dinoflagelados del género «Dinophysis», siendo las especies presentes en aguas gallegas «Dinophysis acuminata», el «Caudata» y el «Acuta», que son los causantes de la toxina diarreica.
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