«Lunes al sol» en la plaza de abastos
Ni la apertura de la campaña de la centolla anima la actividad en la plaza de abastos de Cangas los lunes. Ayer no había ni un solo puesto de pescado abierto y la media docena de carniceros y fruteros con actividad advierten que ese no es el camino: «Se o que queren é pechala, están facendo o correcto».

Dos personas, ayer a mediodía, en la plaza de abastos de Cangas, con la gran mayoría de los puestos cerrados. / G.Núñez
A las 12 y cuarto del mediodía debería ser hora punta en cualquier plaza de abastos, pero en la de Cangas no había ayer ni un solo cliente. Ni en el edificio principal ni en el anexo, que se conoce como «peixe do día» y que todos los lunes está practicamente desierto. La apertura de la campaña de la centolla tras varios meses de veda tampoco logró romper esa perniciosa rutina, y algunos profesionales alegan que no hay actividad en la lonja donde compran el género, y por lo tanto «no pintan nada» si no tienen nada que vender. Pero otros comerciantes y clientes creen que «hay que estar y dar servicio», porque, de otro modo, los supermercados «se comen el pastel» y convierten en prescindibles los mercados de abastos. «Non pode ser só unha praza de martes e venres; temos que dar servizo toda a semana ou acabaremos por pechar todos», proclaman los más implicados.
De hecho, advierten, más de la mitad de los 24 puestos de carne ya están cerrados de forma permanente, y el ritmo de bajar la reja incluso se ha acelerado en los dos o tres últimos años. Los que se resisten a tirar la toalla «sobreviven» a base de echarle horas y mantener la actividad conforme a sus compromisos. «O regulamento municipal obriga a abrir de luns a sábado, pero ninguén o fai cumprir. Se o que queren é pechar a praza, están facendo o correcto», ironiza uno de los vendedores más activos. «Os clientes atopan os postos pechados, buscan o producto noutro lado e acaban por no vir», avisa.

Ningún puesto de pescado y solo media docena de carnicerías y fruterías abrieron ayer / G.Núñez
El malestar se manifiesta con testimonios anónimos, porque nadie quiere alterar la paz social, y la situación va a peor. «No solo pasa los lunes; también los miércoles y sábados hay muchos puestos de pescado cerrados, y eso les perjudica a todos», advierte una clienta que deambula en solitario por las instalaciones municipales buscando, en balde, alguna centolla o bruño para celebrar un acontecimiento familiar, con el asentimiento de comerciantes que, sin embargo, prefieren no dar testimonio directo para no entrar en conflicto con los compañeros ausentes.
Además de quejarse, piden al Concello que actúe y busque soluciones. Apuntan la opción –que ya se barajó en otras ocasiones– de permitir un supermercado en la planta superior u otras actividades que «sirvan para dinamizar» la plaza y fidelizar a los clientes obligando a los comerciantes a abrir sus puestos a diario. También que el Concello los ceda sin cargo «a quienes quieren trabajar» o ampliar los suyos. Otra de las personas críticas con la situación de «decadencia» muestra un cartel informativo del centenario del mercado municipal, construido con capital aportado por el filántropo José Félix Soage Villarino e inaugurado en 1925. «Cen anos de praza viva», reza el folleto. «Si no cambiamos el chip, no tardará mucho en morir», vaticina.
Más centolla (por ahora), más cara y subiendo
El balance de la primera semana de la centolla en la comarca de O Morrazo mejora los datos con respecto al mismo periodo de 2024. En los primeros días se subastaron más de 6.200 kilos entre las lonjas de Cangas, Bueu y Aldán-O Hío frente a los 4.255 kilos del mismo periodo del año pasado. Un aumento de kilos que también tiene su reflejo en la facturación: 94.600 euros frente a los 55.300 euros del año pasado.
Este apreciado marisco también se está vendiendo más caro que con respecto al inicio de 2024. El viernes se llegó a cotizar a un precio máximo de 28 euros el kilo, lo que significa que en venta directa al consumidor esa centolla puede superar de largo los 30 euros.
En la plaza de abastos de Bueu ayer se podía comprar centolla a un precio que oscilaba ente los 22 y los 25 euros el kilo, un importe sensiblemente superior al de hace un año. «En los primeros días de la campaña pasada se podía comprar incluso por debajo de los 20 euros», señalan.
La situación no parece que vaya a cambiar en breve. Más bien al contrario. «Vientos del norte, mar en calma y luna», enumeran desde el sector como una especie de trinidad que no favorece la pesca de este marisco.
El consejo para quien quiera asegurar comprar una centolla «llena» y no un «farol» es esperar hasta principios de diciembre. «Ahora aún se están sacando las primeras capas», explican. Eso sí, esperar más también significará pagar más.
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