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El vendedor al que robaron cupones de la ONCE: «El seguro no me los cubre»

Se llevaron su mochila en Cangas con boletos de los sorteos de Navidad o del Black Friday

Orlando Pena, ayer, trabajando ante el Eroski cangués.

Orlando Pena, ayer, trabajando ante el Eroski cangués. / Gonzalo Núñez

Cangas

El vecino de Moaña Orlando Pena sufrió la tarde del jueves la peor noticia desde que hace dos años y medio empezó a trabajar como vendedor de cupones de la ONCE: alguien le robó su mochila con los boletos de muchos de los sorteos incluyendo especiales como el «Sueldazo» del fin de semana o los de Black Friday y Navidad. En la denuncia que presentó a la Policía Local se reflejan en concreto la sustracción de 80 cupones de 2 euros cada uno, hasta 20 cupones con un precio de 10 euros de Navidad y 114 cupones de 3 euros cada uno del sorteo especial del Black Friday. Al menos le sustrajeron 702 euros en distintos cupones. Aunque ayer por la tarde, ya en su puesto de trabajo, estimaba en al menos unos 2.000 euros todo lo perdido.

El hurto se registró sobre las 18.00 horas en el soportal de la entrada del supermercado Eroski de Cangas, en la plaza del Eirado do Sinal. Es el punto en el que siempre vende este moañés. «Llovía, así que apoyé la mochila en mi silla para que no se mojase mientras yo atendía a la gente que estaba comprando los Rascas», recuerda. Fue cuando se iba a marchar cuando se dio cuenta de que se la habían robado.

La única sospecha es la de una mujer joven «que se sentó un momento en la silla. Pudo ser que se fuera con la mochila. Espero que alguna cámara del supermercado la pueda identificar y pueda recuperar lo que se llevaron».

Orlando Pena lamenta que «el seguro que tengo no me va a cubrir lo que perdí, porque no me lo robaron de las manos o con fuerza. Fue un hurto. No tiene ningún sentido porque no podemos tener la mochila encima o vigilada en todo momento», se queja.

Ayer, retomando la jornada de trabajo, apuntaba que «no tengo miedo ahora aunque tengo la mochila colgada en todo momento. Lo que me siento es muy fastidiado», lamentaba. Se consuela esperando que se identifique al autor o autora del hurto y por el hecho de que no le robaron dinero en efectivo ni los conocidos «Rascas» de la ONCE. «El dinero lo tengo en la riñonera conmigo para cobrar y dar las vueltas y los Rascas estaban encima de la mesa porque era lo que me estaban pidiendo mis clientes», concluye.

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