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El temporal desprende piedras sobre la PO-313 y obliga a cortar la circulación en un carril

Las olas cubrieron de nuevo la carretera de O Con, en estado muy precario | El mar arrastra las vigas de batea depositadas en Balea

Trabajos de retirada de la piedra. |  FdV

Trabajos de retirada de la piedra. | FdV

Fran G. SAs

O Morrazo

El temporal que azotó en las últimas horas O Morrazo dejó distintos problemas y desperfectos. En el mar llegó a tener la calificación de alerta naranja ralentizando las salidas a primera hora de la mañana de ayer en el transporte de ría tanto desde el muelle de Moaña como de Cangas. Pero el principal incidente ocurrió en la carretera general PO-313 que comunica Moaña con Marín. Las intensas lluvias provocaron un fuerte desprendimiento de piedras del talud. La piedra, los árboles y la tierra cubrieron todo el ancho del carril de bajada hacia el centro de Moaña, cerca del cruce del Cruz da Maceira.

Hasta la zona del desprendimiento se desplazaron efectivos de Conservación de Estradas y la Guardia Civil de Tráfico. Fue necesario cortar el carril y dar paso alterno por el de subida hasta que se pudo despejar todo el material caído sobre el asfalto con ayuda de maquinaria.

Vigas de batea arrastradas en Cangas. |  G. Núñez

Vigas de batea arrastradas en Cangas. | G. Núñez

También en Moaña el fuerte oleaje impactó en la carretera José Costa Alonso en su tramo paralelo a la playa de O Con. El mar cubrió el asfalto varias veces y el firme quedó lleno de algas. Efectivos del Concello estuvieron limpiando la carretera así como los troncos y otros restos que el oleaje dejó en el arenal. Hay que recordar que este vial, junto al cercano muro del mirador de A Masandía, llevan años sufriendo por la acción del mar y presentan claros riesgos de desplome. En el asfalto aparecen constantemente agujeros que reflejan su precario estado. El Concello exigió varias veces una intervención estructural a Costas.

En lo que respecta a Cangas, unas vigas de gran tamaño de una batea que habían llegado con el oleaje y estaban depositadas en las rocas en Outeiro de Balea volvieron ayer a ser arrastradas por la fuerza de las olas.

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