Un año desde que O Morrazo se volcó en la DANA
Hace justo un año, la localidad valenciana de Massanassa se convirtió en epicentro del despliegue de equipos de emergencias de O Morrazo que acudieron de forma voluntaria para ayudar tras la tragedia de la DANA. Entre ellos, Protección Civil de Cangas, que ahora hace balance de aquella experiencia

Múltiples obstáculos en sus tareas. | FdV
«O xoves 7 de novembro, sobre ás 18 horas, os compañeiros avisan que hai unha señora que precisa da nosa axuda para poñer en marcha un ascensor. Falamos con ela e dinos que está enferma de cancro, con tratamento de quimio e que leva varios días sen poder saír da casa, xa que vive nun 5º piso e subir a baixar as escaleiras lle supón un terrible esforzo». Justo un año después, lo rememora Cesáreo Coya, uno de los cuatro miembros de Protección Civil de Cangas que se desplazaron a Valencia –junto con sus compañeros Elías Hermelo, Alberto Lorente y Abel Rioja– para asistir a los damnificados por la DANA, en un territorio que empezaba a resurgir entre el barro. «As tarefas foron de achique de garaxes, limpeza de rúas, desatasco de entradas de vivendas, entre outros, pero ese servizo foi o que máis nos marcou», incide mientras cuenta el trabajo realizado para achicar el foso antes de salir con el contingente gallego para Paiporta y regresar a Cangas, y añade que mantienen contacto con la señora –hace solo unos días volvieron a hablar con ella– y les agradece la colaboración prestada.

Foto de familia en Paiporta. | FdV
Las localidades afectadas por la DANA que azotó al levante español, con especial virulencia a la provincia de Valencia, desató una oleada de solidaridad y desde O Morrazo las señales de apoyo fueron múltiples. Solo el primer fin de semana tras las graves riadas, Cangas recaudó hasta 11 toneladas de ayuda, y en el punto de recogida de Moaña, en las instalaciones de Protección Civil, voluntarios de esa agrupación sumaron en un solo día más de 1,5 toneladas de alimentos, 2.709 kilos de productos de higiene, 2.747 litros de agua y 1.725 de leche, entre otros productos de primera necesidad. Un goteo constante de vecinos particulares llevaron desde garrafas de agua hasta cajas de pañales y productos para desinfectar las casas que se vieron dañadas por las riadas, y entidades sociales y empresas de volcaron también en la campaña.

Uno de los pocos momentos de descanso que permitía el mucho trabajo por hacer. | FdV
«Esta acción solidaria ten unha parte que poucas persoas coñecen, porque non consiste só en facer a recepción, clasificado e empaquetado de todo o material recollido, senón que as más laboriosas son os trámites para o seu transporte e o máis importante, quen recibe tódalas doazóns e as xestiona no punto da emerxencia», explica. De hecho, los problemas logísticos abortaron algunas actuaciones, como la entrega de centenares de botas de goma que estaban almacenadas en las instalaciones de Massó desde la catástrofe del Prestige y tuvieron que depositarse en las naves de Ojea por la falta de transporte adecuado para llevarlas hasta el Levante.

Efectivos de Protección Civil de Cangas, junto a vehículos volcados por las riadas. | FdV
Además de efectivos de Protección Civil, también Policía Local y bomberos se desplazaron desde la comarca de O Morrazo para echar una mano con el fin de normalizar en lo posible una realidad que aún hoy no se ha logrado, porque resta «moita tarefa» por hacer, también en la memoria. «Fomos con moitas gañas de traballar e tamén con incertidume. Non se pode describir con palabras o que alí vivimos. A onde fose a vista só atopabamos destrución, desgraza e traxedia», rememora Cesáreo Coya.
«Voltamos con varias leccións aprendidas»
"De Valencia traemos varias leccións aprendidas», resumen desde Protección Civil de Cangas. La primera es que el cambio climático «é unha realidade, e polo tanto debemos marcar unha nova estratexia sobre a planificación e prevención sobre os riscos naturais, chámese DINAS ou vagas de calor» entre otras. La segunda es que en Galicia «temos unha estrutura e uns protocolos de como debemos proceder para evitar, no posible, desgrazas como a de Valencia», aunque no se debe bajar la guardia.
Para ilustrar esta afirmación, Cesáreo Coya cuenta que en Paiporta estuvo trabajando todo el contingente de Protección Civil de Galicia el día 8. «Cando instalamos as electrobombas para achicar e o persoal xa estaba axudando en labores de desescombro, na entrada dun edificio estaba un señor duns 80 anos sentado e observando o noso traballo». Al preguntarle, dijo que su familia estaba bien, pero lo habían perdido todo. «¿Son ustedes bomberos?», interrogó, y al contestarle que eran de Protección Civil «indicounos que en Valencia a P.C. só estaba para colaborar en probas deportivas ou eventos na rúa». «Isto fíxonos reflexionar de que en Galicia temos medios humanos e técnicos e unha organización que non hai en moitos sitios», exponen los voluntarios.
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