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La confusión tras la Virgen de los Dolores de San Martiño

El investigador Mauro Pérez desvela, con base en la documentación del fallecido cronista oficial de Moaña Manuel Uxío García, que la verdadera Virgen de los Dolores de la parroquia original de Moaña no es la que viste túnica azul, mientras que la que viste de luto es la advocación de la Soledad, pese al equívoco general

Virgen de la Soledad en San Martiño, según la documentación histórica.

Virgen de la Soledad en San Martiño, según la documentación histórica. / | Mauro Pérez

Moaña

El pasado Viernes de los Dolores y el próximo Viernes Santo siguen siendo dos de las fechas más importantes para la parroquia original de Moaña, San Martiño. En los dos días tiene protagonismo la imagen de la Virgen de la Soledad. Sin embargo, una investigación del heredero de la ingente documentación histórica reunida por el fallecido cronista oficial de Moaña Manuel Uxío García Barreiro, Mauro Pérez, desvela una confusión histórica que existe entre los fieles con respecto a dos de las imágenes de la Virgen custodiadas en la iglesia románica.

Pérez explica que mientras la mayor parte de la gente llama Virgen de los Dolores a la que viste de luto y Virgen de la Soledad a la tallada por el escultor José López Pedre en 1931; en realidad se trata de una confusión que se fue asentando con el paso de los años. «Los feligreses mezclaron las advocaciones, pero si tenemos en cuenta la inconografía de ambas esculturas y los documentos históricos, la advocación de la Virgen enlutada es la de la Soledad, mientras que la otra dolorosa sería la Virgen de los Dolores».

El investigador explica que todo parece indicar que la confusión es una tradición reciente en el tiempo. No en vano, cuando se funda la antigua Santa Cofradía de la Virgen de la Soledad, en 1672, se documenta expresamente que es «para rendirle culto a una imagen de Nuestra Señora de la Soledad». La imagen original fue sustituida en 1926 por otra elaborada por José Rivas, «uno de los más importantes escultores gallegos del siglo XX».

En fechas más recientes, en 1931, es cuando la parroquia de San Martiño adquiere una nueva escultura mariana. Esta adquisición queda reflejada en un artículo del FARO de VIGO del 11 de enero de 1931. El texto reza de la siguiente forma: «Bajo la dirección del conocido escultor Sr. López Pedre, se está construyendo una preciosa imagen de los Dolores que muy en breve será colocada en la parroquia». Por lo tanto, no queda duda de que la última de las imágenes es la Virgen de los Dolores, «porque con ese nombre fue encargada y anunciada».

Virgen de los Dolores, según los documentos, custodiada también en San Martiño. |  Mauro Pérez

Virgen de los Dolores, según los documentos, custodiada también en San Martiño. / | Mauro Pérez

Esta última imagen fue comprada por la vecina Josefa Freire y no viste de negro, sino que porta una túnica azul y un paño beige. Tiene un puñal, una iconografía compartida por la Virgen de los Dolores de Cangas, según señala Mauro Pérez.

La verdadera Virgen de la Soledad, por su parte, fue elaborada por José Rivas, «según la información facilitada por el investigador Paulo Blanco Quelle», junto al sepulcro con el Cristo Yacente encargado también al mismo autor por el párroco Don Enrique Rubido de la Gándara. Ambas imágenes serían estrenadas en la Semana Santa de 1926.

Pérez explica que la talla de 1926 es una buena muestra del talento de Rivas «que consigue captar el dolor y tristeza en el rostro de María, admirada por los estudiosos de su obra». Desvela que es la misma cara que se puede ver en la Piedad de Viveiro, tallada casi 20 años después, en 1944.

La auténtica Virgen de la Soledad de Moaña presenta vestimentas negras y blancas adornadas en hilo dorado, siguiendo el llamado luto de corte español. Destaca el corazón atravesado por siete puñales, que suponen «una alegoría de los siete dolores de la Virgen».

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