Bueu cree prescrito el contrato de la Praza Massó y libera 570.000 euros del presupuesto
Un informe técnico considera resuelta la vinculación con la empresa Estrumaher después de 20 años de la firma | El concello podrá destinar esa partida reservada a otros fines

Praza Massó, donde se iba a ubicar la nave con la cubierta acristalada. / Santos Álvarez
El proyecto para la rehabilitación de la antigua nave de Massó, dotándola de una cubierta acristalada, podría quedar definitivamente enterrado en las próximas semanas después de casi 20 años. El Concello de Bueu tiene en su poder un informe técnico que determina que el acuerdo para la resolución del contrato alcanzado en su momento con la empresa Estrumaher –a quien se le encargó la obra en el año 2005– está prescrito, por lo que ninguna de las partes estaría en condiciones de solicitar algún tipo de responsabilidad a la otra. La consecuencia directa es que el gobierno local estaría en disposición de «liberar» los 570.000 euros que tiene consignados en sus presupuestos año tras año para esta actuación y dedicarlos a otros menesteres.
«Era uno de los asuntos fundamentales que abordamos en los últimos años, intentar desbloquearlo», reconoce satisfecho el alcalde de Bueu, Félix Juncal. Y es que el ejecutivo debía incluir en sus cuentas una partida de crédito por 570.000 euros correspondientes a la monetarización del aprovechamiento urbanístico de O Cuarteirón Massó aún a sabiendas de que no se iría a ejecutar. La resolución del contrato, unido a la disolución de la junta de compensación en 2022, permitirá, según el informe de la secretaria municipal, que el pleno pueda modificar el destino de esta partida a financiar otras actuaciones recogidas dentro del Patrimonio Municipal do Solo. Juncal está pendiente ahora de recibir el informe de Intervención para poder llevar la cuestión a pleno y zanjar finalmente el asunto.
Proyecto de los primeros años de la década de 2000
La iniciativa para llevar a cabo una plaza acristalada en Massó aprovechando la estructura de la antigua cubierta de la conservera se puso en marcha en los primeros años de la década de 2000, encargando al arquitecto Jerónimo Junquera un proyecto que se iba a los 850.000 euros de presupuesto. En 2005 se firmó el contrato con Estrumaher mientras se recibía una subvención de la Xunta en torno a los 300.000 euros distribuidos en tres anualidades. Sin embargo, nunca se llegó a actuar más allá de los acopios de materiales previos, antes de que la empresa notificase al concello la necesidad de modificar el contrato al alza. Antes esta situación, el pleno inició los trámites para la resolución del contrato por mutuo acuerdo, algo que todavía no se ha hecho oficialmente. De hecho constan escritos de Estrumaher en 2009 y 2010 ,mostrando su conformidad a la resolución, pero su disconformidad con la liquidación propuesta por el concello.
Una obra que "no es factible"
Desde la Alcaldía se asume que la ejecución de este proyecto «no es factible tal y como fue concebido, dado el incremento de costes», pero también «por el presumible mal estado de conservación de la estructura metálica trasladada a las instalaciones de la empresa en Toledo». Por otro lado, se considera que las necesidades vecinales «precisan de áreas amplias que carezcan de acotaciones horizontales o verticales».
Otro de los argumentos esgrimidos desde el concello son las dificultades o los importantes sobrecostes que supone el mantenimiento de estas estructuras para que estén en condiciones de seguridad y salubridad. Se subraya, por último, que es «innegable» la existencia de razones de interés público «que hacen innecesaria e inconveniente la permanencia del contrato».
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