Comienza la «batalla» para salvar el pazo del Real
La Asociación Amigos de los Pazos incluirá en sus campañas de 2025 la recuperación del pazo del Real, de Moaña, que fue propiedad de la familia Méndez Núñez durante 200 años. La nieta de la última marquesa que residió en la casa y vocal del colectivo, Maricruz Suárez-Rivero, critica el abandono de este bien.

Maricruz Suárez-Riveiro con la biografía de Méndez Núñez ante el abandonado pazo del Real.
Con un libro bajo el brazo sobre la biografía de su antepasado, el ilustre almirante vigués Casto Méndez Núñez (1824-1869), escrito por su primo Manuel Rolandi Sánchez-Solís y publicado por el Ministerio de Defensa, Maricruz Suárez-Rivero contempla las ruinas del pazo del Real, en el frente marítimo de Moaña, que fue la casa de la saga familiar y linaje de los Méndez Núñez durante unos 200 años hasta su venta en 2004, cuando comenzó su deterioro agravado en 2009 por un incendio, atribuido a una noche de tormenta, del que esta casa, antigua salazón reconvertida a pazo, nunca se recuperó y siguió cayendo en el más absoluto de los deterioros. «Con un año, yo ya pasaba los veranos aquí y cruzábamos muchas veces la ría desde Vigo para venir a comer con mi abuela Rosalía, la última marquesa de Méndez Núñez con más vinculación con la casa», señala esta mujer que siguió acudiendo al pazo hasta por lo menos los 26 años y guarda un recuerdo entrañable de la casa familiar y de su abuela «divertida, cosmopolita, pionera hablando inglés. Era gente de mucha alegría» dice Maricruz cuyos veranos son como los de aquel «Un buen año», con una piscina que construyeron para todos los niños, jugando en el surtidor de chafariz que hoy está todo roto, aquellas primeras comuniones en la capilla, también olvidada pese a su valor patrimonial e histórico junto a la que se construyó un gran edificio de pisos en su momento, o subiendo por aquella escalinata tan noble.

Estado de abandono del inmueble con el puerto deportivo al fondo. / Gonzalo Núñez
El pazo, tras ser comprado en 2004 por la Promotora inmobiliaria Bieito, de Ourense, con la idea de hacer un desarrollo urbanístico que la crisis del ladrillo frenó, fue de nuevo puesto en venta. Desde Brasil se interesó el empresario de origen gallego Carlos Seabra Suárez, considerado el «rey del gas» en su país de residencia, pero todo un personaje misterioso en Moaña, en donde posee esta finca de la que se encarga un apoderado que paga los recibos y tributos, pero sin haber trasladado ningún ánimo hasta ahora para su rehabilitación o para un desarrollo urbanístico.

La antigua galería del pazo. / Fdv
El actual marqués de Méndez Núñez y tío de Maricruz Suárez-Rivero, Eduardo Suárez-Rivero y Méndez Núñez, fue quien tras fallecer su abuela Rosalía Méndez Núñez y Martínez (1905-1985) y como hijo mayor, heredó el marquesado y el pazo. Sin embargo, su vida la ejerció en el extranjero, entre Venezuela y Miami, en donde reside actualmente con 90 años de edad, y aunque se encargó de los cuidados y del mantenimiento de la finca en los primeros años, incluso con unos caseros, tuvo «con pena» que venderla, asegura Maricruz Suárez-Rivero, por las dificultades al residir a tanta distancia.

Estado actual de la casa por la parte trasera y el surtidor. / Fdv
La mala situación en la que se encuentra el pazo ha llevado a esta mujer a «mover cielo y tierra» para que este patrimonio de Moaña no se pierda. Asegura que la Asociación de Amigos de los Pazos, con sede en Vigo y de la que es vocal, dedicará en 2025 una de las dos campañas que suele realizar anualmente, a la recuperación de este pazo de Moaña, de finales del siglo XVIII, junto a la del pazo de la Merced en A Pobra do Caramiñal. Desde el colectivo ya han escrito una carta a la Dirección Xeral de Patrimonio en la que destacan la importancia histórica del conjunto, también como ejemplo de una construcción industrial ya que fue primera salazón de O Morrazo antes de reconvertirse en pazo, y temen que se busque la declaración de ruina para esquivar las obligaciones de Patrimonio con este bien que alberga una importante parte de la historia de España vinculada al almirante Casto Méndez Núñez. También señala que se ha solicitado la inclusión del pazo en Hispania Nostra, que agrupa a la mayoría de las asociaciones de patrimonio artístico de España, en la lista roja que alerta de bienes patrimoniales en abandono y con riesgo de desaparición, como es el caso del complejo industrial de Massó en Cangas, que ya figura desde el año pasada. No consta ningún otro bien patrimonial en esta lista ni en la verde, que indica se han logrado salvar, ni en la negra, que confirma los ya desaparecidos, a donde no quieren llegar con el pazo del Real.

Retrato familiar en la casa (la más pequeña, la madre de Maricruz). / Fdv
Piden que Patrimonio informe del motivo por el cual no se aceptó el desarrollo urbanístico previsto en la finca en su momento, si hay algún obstáculo para un plan urbanístico que contribuya a ayudar a proteger las construcciones, y le informan que desde octubre han solicitado en reiteradas ocasiones una entrevista con el Concello para tratar sobre la situación de abandono del pazo. Maricruz Suárez-Rivero asegura que finalmente logró hablar con la concejala de Patrimonio, María Ortega, que le trasladó la dificultad al tratarse de una propiedad privada y a la que solicitó la persona que actúa de apoderada del actual propietario y empresario en Brasil.

La vecina y descendiente de la saga Méndez Núñez muestra el estado de abandono de la fachada de la casa al mar. / Fdv
El almirante
El pazo todavía conserva algunos vestigios de su importante pasado y de su vinculación con Casto Méndez Núñez. Mando de la escuadra española, a bordo de la fragata «Numancia», en la famosa Batalla del Callao del 2 de mayo de 1866, se lanzó al ataque contra el puerto peruano para restituir el honor de la Armada española. Chile y Perú se habían aliado contra lo que consideraban las injerencias españolas debido a una mala gestión del enviado del Gobierno, Eusebio de Salazar.

Imagen antigua del pazo, cuando el mar casi llegaba a los muros. / Fdv
El Gobierno de España presidido por O´Donnell había desplegado en el Pacífico una fuerza naval en la guerra contra España, con las fragatas «Numancia», «Villa de Madrid», «Almansa», «Revolución», «Berenguela» y «Blanca», cuyos nombres no son desconocidos porque denominan las calles del barrio del Real que rodea el pazo, que habían adquirido sus bisabuelos en torno a 1800, en donde Méndez Núñez vivió temporadas con sus padres José Méndez Guadarrama y Tomasa Núñez Fernández y en donde permaneció enterrado tras su fallecimiento con sólo 45 años el 21 de agosto de 1869, después de una enfermedad de la que nunca se supo la causa, si bien se supone que a consecuencia de las heridas que sufrió en la batalla, sin que las biografías descarten un envenenamiento debido a los acontecimientos políticos de la época. El almirante trabajaba en el Ministerio de Marina cuando empezó a encontrarse enfermero y volvió a Pontevedra ciudad con su familia, en donde murió. Fue enterrado en el cementerio de San Antoniño de Pontevedra hasta que fue clausurado y las hermanas del almirante (él era el cuarto de ocho hijos) optaron por depositar sus restos en la capilla del pazo del Real.

La capilla del pazoen una imagen histórica de Moaña con nieve. / Fdv
Allí permanecieron hasta que el Rey Alfonso XII, en una visita a la tumba en Moaña el 2 de agosto de 1877 y decretó su traslado al Panteón de Marinos Ilustres de Cádiz. Los restos fueron trasladados en 1883 con todos los honores, a bordo de la fragata «Lealtad».

La antigua piscina. / Fdv
Maricruz Suárez-Rivero ensalza la figura del almirante Casto Méndez Núñez del que las crónicas aseguran que llegaron a ofrecerle el reino de España, que él rechazó, según recoge también la biografía escrita por Manuel Rolandi Sánchez-Solís, bajo el título de «Casto Méndez Núñez (1824-1869)».

Genealogía del marquesado Méndez Núñez: almirante, Genaro, Isidro, Casto, Genaro (Arnaud), Rosalía y Eduardo. / Fdv
Rosalía Méndez Núñez, la última marquesa en vivir en la casa
Maricruz Suárez-Rivero, que estudió Sociología y después de vivir por varias partes del mundo, reside entre Bueu y Moaña, está en la línea sucesoria de Méndez Núñez por Isidro Méndez Núñez, hermano del almirante que heredó el título nobiliario que el propio héroe del Callao no recibió con vida y heredó primero su otro hermano Genaro, que murió sin descendencia, como el propio Casto. Isidro Méndez Núñez se casó en segundas nupcias con Julia Velázquez Barrio, tras el fallecimiento de su primera mujer María Eugenia Fernández Sierra Rivera, con la que tuvo una hija, María Eugenia Méndez Núñez Fernández, casada con Luis Rodríguez Goicoechea, con el que tuvo dos hijos:Luis y Carmen. El mayor de los hijos de Isidro Méndez Núñez con su segunda mujer Casto Méndez Núñez Velázquez fue quien heredó el título, pero falleció sin descendencia e iba a pasar a su hermano Genaro pero murió en la guerra. Así que el título pasó a la hija del fallecido con Rosalía Martínez Arnaud, Rosalía Méndez Núñez y Martínez, la última marquesa en vivir en el pazo.
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