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Fiestas patronales | La gran celebración del otoño

Una marea de fieles arropa a San Martiño en Moaña y Bueu

La imagen de San Martiño, a su salida del templo románico de Moaña.

La imagen de San Martiño, a su salida del templo románico de Moaña. / G.N.

Moaña/Bueu
El Día Grande de las fiestas patronales de Moaña y Bueu llegó ayer con sol, permitiendo que saliesen las procesiones en honor a San Martiño. En Bueu los fieles rodearon la iglesia parroquial y en Moaña una multitud abarrotó el núcleo histórico en una jornada que concluyó con la última verbena del año.

Miles de fieles celebraron en Moaña y Bueu el día grande de sus respectivas Festas de San Martiño. Después de que el domingo se frustrasen las procesiones, ayer se pudieron completar todos los rituales religiosos en honor a los patrones de ambas villas. En Moaña la noche había sido larga, con una verbena y muchos jóvenes acudiendo de madrugada a las barras de la carpa del atrio bajo. Sin embargo antes de las 11.00 horas ya volvían a abrir muchos de los furanchos tradicionales, preparándose para un día grande en el que familias y grupos de amigos disfrutaron, sobre todo, de cocido en estas tabernas. Para anunciar la jornada recorrieron el núcleo histórico y el entorno de la iglesia la Banda de Música de Vilaboa y la banda Airiños do Morrazo de Moaña.

Familias y amigos, en las mesas del atrio bajo. |  Gonzalo Núñez

Familias y amigos, en las mesas del atrio bajo. / | Gonzalo Núñez

Al mediodía, cuando comenzó la misa, el templo parroquial se quedaba pequeño, con muchos fieles siguiendo la ceremonia desde el atrio a través de los altavoces. «Y eso que el día grande cayó en lunes. Con este sol, si llega a ser en fin de semana no se cogería en todo San Martiño», explicaban unos vecinos que aguardaban en el atrio a la salida de las imágenes.

Arriba: Fieles de Bueu con la imagen de San Roque. Izqda.: La virgen del Carmen en Moaña. |  G.N.

Fieles de Bueu con la imagen de San Roque. / G.N.

En su sermón el párroco recordó la historia de San Martín de Tours, «uno de los santos más importantes y conocidos del cristianismo». Relató su vida y cómo «nació de padres paganos y conoció el cristianismo de adolescente. Lo bautizaron con 20 años», relató ante la atenta escucha de los que llenaban el templo románico. Hizo hincapié en el cambio de estilo de vida del patrón de Moaña y su paso a un tono «respetuoso y comprensivo con todos, que evitaba las divisiones vulgares». El sermón concluyó apelando al espíritu de San Martín para «que nos ayude en el gran desafío de nuestro tiempo, que es construir un mundo de paz y de justicia».

La misa estuvo salpicada por la actuación de la Coral Moañesa y poco antes de que se cumpliese una hora del inicio de la programación religiosa las bombas de palenque anunciaban el comienzo de la procesión.

Jesús Valverde, en su taberna. 
|  G.N.

La virgen del Carmen en Moaña. / G.N.

La imagen de la Virgen del Carmen fue la primera en hacer su aparición bajo el pórtico y en descender por las escaleras. Cuando los fieles hicieron lo propio con la imagen de San Martiño la calle estaba ya llena. Las dos bandas de música se intercalaron en la comitiva marcando el paso de los asistentes. En el tramo desde el cruce del Camiño da Casa Nova hasta el cruceiro barroco de San Martiño, la cantidad de fieles provocaron un embotellamiento, que se hizo patente a la hora de dar la vuelta a la propia cruz de piedra. Los que no participaban en la procesión salían de los furanchos para observar el paso de las imágenes. El regreso al templo parroquial marcó el final de una de las procesiones más concurridas del año en Moaña.

En la procesión participaron autoridades como ediles del PP con sus portavoz Javier Carro a la cabeza. En el atrio también estuvieron presentes ediles de gobierno loca, del BNG, encabezados por la alcaldesa, Leticia Santos, y el concejal del PSOE, Mario Rodríguez.

Mientras tanto grupos de amigos y familias tomaron las mesas tanto del atrio como de los bajos de las casas históricas. Los furancheiros explicaban los «cientos de litros de vino» que habían vendido en todo el primer fin de semana de apertura, el más grande de la fiesta. Ahora seguirán abiertos hasta el día 16, sobre todo para comidas y cenas entre semana aunque el viernes y el sábado, con la Festa da Mocidade, esperan otro mogollón de clientes.

Por la tarde en Moaña ambas bandas de música ofrecieron un concierto y a las 18.00 horas se celebró un magosto en el que todos los asistentes disfrutaron de castañas asadas. La última verbena del año corrió a cargo de las orquestas Miramar y Players y la música, aunque llegó a la madrugada, acabó antes que en las veladas anteriores, pues hoy ya es día laboral en Moaña.

En Bueu, mientras tanto, se celebró la procesión alrededor del atrio de la iglesia con San Martiño y San Roque. La misa solemne la ofició el párroco José López con los diáconos, amenizada con la Coral Polifónica Marusía. Por la mañana el pasacalles había corrido a cargo de la Charanga Noroeste. Por la tarde se celebró un magosto popular y un campeonato de trompos en As Lagoas y en la verbena que cerró las fiestas parroquiales corrió a cargo de la orquesta Los Satélites.

La programación vuelve a Moaña el sábado 16. En el apartado religioso ese día se oficiará una misa funeral por todos los difuntos del municipio que colaboraron con estas fiestas a lo largo del tiempo. En al atrio alto se celebrará, desde las 21.00 horas, una nueva edición del Festival Orixe, en el que actuará el grupo Quinkillada y varios Djs que prolongarán la última noche de furanchos hasta altas horas. Dj Keva, Dj Khriz Guez y el Dj Iván Alonso tienen la responsabilidad de poner a bailar a los presentes.

Noelia Coto y Estefanía Vilas, sirviendo vino. 
|  G. Núñez

Jesús Valverde, en su taberna. / G.N.

«Vendimos 800 litros de vino el fin de semana»

Jesús Valverde lleva más de dos décadas montando un furancho en San Martiño. Explica que en el fin de semana grande «vendimos unos 800 litros de vino, la mayoría tinto». Señala que este año el fin de semana fue mejor que el pasado «cuando hizo muy mal tiempo» aunque la aparición de las lluvias el sábado y buena parte del domingo también se dejó sentir. Su puesto frente al cruceiro barroco, abrirá todos los días hasta el próximo sábado 16.

Alicia Hermelo, haciendo tortillas. 
|  G.N.

Noelia Coto y Estefanía Vilas, sirviendo vino. / G. Núñez

«El sábado tuvimos gente hasta las 4 de la mañana»

Noelia Coto y Estefanía Vilas son dos de las muchas trabajadoras de furanchos en el núcleo histórico de Moaña. Explican que el sábado tuvieron clientes desde el mediodía hasta las cuatro de la madrugada «aunque la noche del domingo la gente se fue antes. A las dos ya cerramos». Tienen cuatro años de experiencia y reconocen que en años anteriores había incluso más movimiento de clientes en estas fiestas.

Una marea de fieles arropa a San Martiño en Moaña y Bueu

Alicia Hermelo, haciendo tortillas. / G.N.

«En tres días consumimos 16 sacos de patatas»

Alicia Hermelo estaba ayer a los fogones ya antes de las 11.00 horas para preparar tortillas para los clientes del furancho en el que trabaja. «En tres días utilizamos ya 16 sacos de patatas y hoy todavía es el día grande», explicaba.Señala que en su taberna este es el producto gastronómico estrella para acompañar el vino cosechero. Le siguen las castañas asadas, de las que ya perdieron la cuenta, «pero también el raxo , los huevos fritos o las empanadas».

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