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Festival Internacional de Cinema de Bueu (FICBueu) | Estibaliz Urresola Directora de "20.000 especies de abejas" y tutora de la II Residencia del FICBueu

“La residencia del FICBueu en Ons es un privilegio, una burbuja ideal”

La directora Estibaliz Urresola con dos de los Premios Goya por «20.000 especies de abejas».

La directora Estibaliz Urresola con dos de los Premios Goya por «20.000 especies de abejas». / Raúl Terrel/Europa Press

Bueu

El Festival Internacional de Cinema de Bueu (FICBueu) abre mañana la segunda edición de su residencia artística en Ons con cuatro proyectos seleccionados. La tutora de esta edición será Estibaliz Urresola, directora de la multipremiada «20.000 especies de abejas» y que recoge el testigo de Isabel Peña.

-Con su participación como tutora en esta segunda residencia del FICBueu parece que se cierra una especie de círculo y una historia de amor con el festival después de que «20.000 especies de abejas» se proyectase en 2023 y de la presencia de la directora de arte, Izaskun Urkijo.

-El año pasado se pusieron en contacto conmigo para acudir a la proyección y a un coloquio, pero no tenía una buena combinación porque tenía un viaje justo antes y otro justo después. Fue una pena. Pero desde el festival se quedaron con mi contacto y me llamaron de nuevo para hacer de tutora de este proyecto tan chulo. La verdad es que es algo que me gusta mucho y acepté. Participé en el proceso de selección y fue un placer leer los proyectos presentados y conocer a los compañeros de selección. Al final los cuatro seleccionados salieron de una manera bastante orgánica.

-¿Alguna vez le propusieron participar en una residencia de este estilo, una semana aislada literalemente en una pequeña isla?

-¡Mmmmmm! Vengo de participar en una residencia este fin de semana en Tenerife [risas] Pero bueno, el contexto de esta propuesta del FICBueu era una de las cosas que hacía atractivo este proyecto. Una isla en Galicia, que es un sitio que me encanta. Estuve varias veces en Galicia, pero nunca en una de sus islas y me apetecía.

-Usted no pudo estar en la edición de 2023 del FICBueu, pero sí que estuvo la directora de arte de la pelicula, Izaskun Urkijo. ¿Qué le transmitió?

-El año pasado no pude estar, pero desde el festival sí que tenían ganas de que estuviese ahí de alguna forma. Izaskun volvió encantada de la experiencia, se sintió súper bien recibida, la acogida del público fue muy cálida. Todo eso hace que tú te animes y que te digas ‘¡Vamos allá!’

-Desde su papel de tutora, ¿qué es lo que espera poder aportar a las personas responsables de los cuatro proyectos elegidos para esta segunda residencia?

-Una mirada externa. A veces cuando estamos muy dentro de un proyecto cinematográfico tendemos a pensar que todo lo que queremos contar está contado, que las tramas tal como las hemos desarrollado se entienden por sí solas. Es una experiencia parecida a caminar por un bosque, en la que no eres consciente de cuan lejos dejaste el río o de lo cerca que está la cima de la montaña. Estás muy dentro de esa frondosidad. A mí una mirada externa siempre me ha ayudado y eso es lo que voy a tratar de darles, una especie de espejo de cómo se recibe el proyecto desde fuera. Y en segundo lugar hablar y preguntarles mucho sobre las intenciones del proyecto: qué tipo de cortometraje quieren hacer, qué les mueve, qué inquietudes tienen... para entender mejor el proyecto.

-Aludía antes al proceso de selección, del que decía que fue bastante orgánico y natural.

-Siempre hay debate. Es cierto que hubo dos de los proyectos en los que estábamos completamente de acuerdo porque cada uno de los miembros del jurado hizo una especie de «top 4» y en todas las selecciones estaban esos dos. Antes de hacer la valoración comentamos que sería interesante que hubiese un proyecto en gallego y salió de forma muy orgánica, no fue necesario ponernos a rascar o buscar.

Beatriz Urresola en la ceremonia de los Premios Goya junto a la niña Sofía Otero, la protagonista de "20.000 especies de abejas".

Beatriz Urresola en la ceremonia de los Premios Goya junto a la niña Sofía Otero, la protagonista de "20.000 especies de abejas". / Mariscal/EFE

-¿Cómo va a ser el trabajo durante esa semana de inmersión en una isla mucho más pequeña que Tenerife y con muy poca gente?

-Por la experiencia que tengo en este tipo de formatos es algo inmersivo, pero no solo en los propios cortos seleccionados. En el cine, en la narrativa, en la creación de personajes, en trabajar no solo en tu proyecto sino en escuchar a tus compañeros y ver cómo avanzan los suyos... Eso te hace aprender mucho más rápido. Es un privilegio participar en algo así porque pocas veces tenemos la oportunidad de sumergirnos en una burbuja ideal. Es una oportunidad de lujo para dar un arreón muy fuerte a tu proyecto. Hay mucho por compartir.

-¿Y usted se lleva también algo de trabajo propio para darle un impulso en este lugar? 

-Tú siempre te llevas una carpeta con trabajo, pero otra cosa es que encuentres el momento para sacarla. En realidad para los miembros del jurado también es bastante intenso e inmersivo. 

-Después de «20.000 especies de abejas» y el éxito obtenido, ¿cómo está la agenda de Estibaliuz Urresola?

-Estoy conciliando el deseo de seguir escribiendo y este tipo de trabajos, que me están saliendo bastante. Es algo que además me ayudó a resetearme de «20.000 especies de abejas» porque no solo ha sido hacerla, sino acompañarla durante un año y medio en festivales, prensa, coloquios...Ha sido hablar, hablar y hablar de la película hasta no poder hacerlo más. Este tipo de propuestas del FICBueu de hacer de mentora me ha ayudado a sumergirme en proyectos e historias distintas. Y en un momento dado ha sido como una terapia de choque.

-¿Cómo vivió el éxito de «20.000 especies de abejas», con premios en Berlín y en la carrera de los Oscar?

-Decir que estoy contenta es poco. Agradecida al público que ha llenado las salas y que ha mantenido la película en la cartelera durante tanto tiempo. Estoy asombrada porque aunque el tema pudiera ser más o menos controvertido jamás pensé que la película pudiera llegar a tantas personas a nivel mundial. Acompañar a la película también ha sido emocionante porque me ha permitido ver como la recibe gente de Seatle, Japón, Islandia o Jaén. Eso significa que a pesar de nuestras particularidades en el fondo no somos tan distintos.

La joven actriz Sofía Otero se emociona al recoger el Oso de Plata de la Berlinale por su interpretación en "20.000 especies de abejas".

La joven actriz Sofía Otero se emociona al recoger el Oso de Plata de la Berlinale por su interpretación en "20.000 especies de abejas". / Hannibal Hanschke

-Si me permite un poco de humor, en su ópera prima se saltó dos normas de un maestro como Alfred Hitchcock: no trabajar con niños ni con animales.

-No sé que clase de persona era Hitchcock, pero siempre he trabajado con niños, ya fuese en papeles protagonistas o no, y nunca tuve ningún problema. Y en cuanto a las abejas tampoco se quejaron [risas]. Las tratamos con mucho cariño

-Imposible no preguntarle por la pequeña Sofía Otero. ¿Tiene carrera por delante?

¡Ya ha participado en tres o cuatro películas más! Trabajar con Sofía fue como encontrar una pepita de oro. Era su primera película y no lo parecía por su soltura, su naturaleza comunicativa y tan sociable. Tenía un mundo interior muy rico y establecimos un canal de comunicación limpio y directo. Sin infantilizar el lenguaje, como si hablase con un adulto.

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