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La tala denunciada por Comuneiros de Moaña en O Formigoso se prolonga hasta septiembre

Medio Rural concedió a la empresa adjudicataria del lote de madera hasta dos prórrogas | La asamblea de la comunidad de montes alertó de los incumplimientos y daños de los trabajos

Biomasa apilada en abril, sin recoger, en el área afectada por la tala.

Biomasa apilada en abril, sin recoger, en el área afectada por la tala. / FDV

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Moaña

La polémica tala que desde hace casi 11 meses se realiza en O Formigoso, en monte comunal de Moaña que estaba conveniado con la Consellería de Medio Rural, sigue adelante en plena temporada de alto riesgo de incendios. Y es que, pese a las airadas quejas de los comuneros y a que aprobasen en la última asamblea acudir a la vía judicial contra la empresa encargada de la tala, desde la Xunta han concedido dos prórrogas más para que sea posible retirar toda la madera comprometida en su día. Hasta el 30 de septiembre seguirán los trabajos, completándose un año entero.

Los comuneros volvieron a mandar un escrito a la Secretaría Técnica de Medio Rural, alertando de que la tala no cumple, presuntamente, con la ley. Incluso la semana pasada un guardia forestal denunció el estado de una parte de la misma. Según la Comunidade de Montes de Moaña las pistas siguen sin reparar, biomasa sin triturar y los tocones de los árboles talados siguen siendo más altos de lo debido. Se mantienen en que el asunto terminará ante la justicia.

Los trabajos debían estar finalizados el pasado 15 de junio, aunque ya en la asamblea comunal de finales de abril se advirtió del retraso que llevaba la empresa adjudicataria del lote de madera.

La situación incrementaría el riesgo de incendios en pleno verano

Las quejas trasladadas a la Xunta desde el otoño, incluso por escrito, apuntaban a varios supuestos incumplimientos del pliego de condiciones como el estado de los viales forestales “prácticamente inutilizados”, la señalización insuficiente de los trabajos, las cunetas tapadas o el peligroso estado de la vía de saca, entre Campo Labrado y A Fraga, que fue abierta para retirar la madera talada y en donde en su día dejaron los troncos apoyados unos sobre otros, de pie, y sin ningún tipo de orden. Esta situación llegó incluso a que ya ocasionó una caída sobre la carretera general PO-313 obligando a cortar la circulación.

Esta es una de las razones que llevó a los comuneros a decidir en su última reunión la ruptura del convenio que mantenía desde 1987 con la Consellería de Medio Rural y que permitía al gobierno autonómico gestionar hasta 160 hectáreas de las 300 de monte comunal que tiene la parroquia.

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