Pablo Sánchez cierra la compra de la histórica Panadería Amador de Bueu

Los responsables del negocio bueués buscaban comprador por falta de relevo

La nueva propiedad se compromete a mantener la plantilla y a seguir con el modelo artesanal del pan

Paco Lorenzo, ayer en la entrada de la Panadería Amador en el centro de Bueu.

Paco Lorenzo, ayer en la entrada de la Panadería Amador en el centro de Bueu. / Gonzalo Núñez

En un mundo en el que todo cada vez va más rápido, en el que se prima la automatización y escalar los procesos industriales a veces hay versos sueltos que perseveran en caminar en otra dirección. Y en contadas y esperanzadoras ocasiones esos versos sueltos se unen y riman. Es lo que acaba de pasar entre la histórica Panadería Amador de Bueu y la Panadería O Forno de Cangas, dos negocios cuyos responsables proceden largas sagas familiares vinculadas al pan. En el caso del negocio bueués la falta de relevo generacional impulsó a su propietario, Francisco “Paco” Lorenzo, a buscar una posible venta. Y ahí apareció Pablo Sánchez, representante de la quinta generación de una familia panadera y que está al frente de un negocio situado en la Rúa Real de Cangas, en las inmediaciones de los juzgados. Las dos partes acaban de acordar la compraventa de la Panadería Amador, que conservará su nombre comercial y plantilla, y servirá para que O Forno de Pablo Sánchez pueda seguir creciendo. Pero siempre con una máxima innegociable: la apuesta por el trabajo y los productos artesanos.

El cambio de propiedad se formalizó el 1 de julio, aunque ahora quedan por delante unos meses de transición, que se verá un tanto ralentizada porque en medio está la campaña estival. Pero las dos partes no ocultan su satisfacción y alegría por el acuerdo alcanzado. “Cuando decidimos que había que buscar una salida me encontré con ofertas que quizás eran más ventajosas a nivel económico, pero me gustó que la intención de Pablo Sánchez sea la de seguir trabajando de manera artesana, con la misma filosofía que tenemos nosotros. Por eso nos decidimos por cerrar la venta con él”, expone Paco Lorenzo. El acuerdo incluye el traspaso del negocio, aunque Lorenzo seguirá conservando la propiedad de sus inmuebles. En su caso la tradición panadera le viene en los genes puesto que forma parte de una de las ramas del fértil árbol de la familia de A Bicha, el negocio más antiguo en activo en Bueu y cuyos orígenes se remontan al menos hasta mediados del siglo XIX.

Paco Lorenzo, ayer en la entrada de la Panadería Amador en el centro de Bueu. |   // GONZALO NÚÑEZ

Pablo Sánchez y su mujer Inma, ayer en O Forno de Cangas. / Gonzalo Núñez

A Pablo Sánchez, conocido por ser uno de los históricos jugadores y capitán del Balonmán Cangas-Frigoríficos del Morrazo, la tradición panadera también le corre por la sangre y su familia regenta la panadería Rías Baixas en Marín, de donde es natural. Una vez que se retiró de la práctica del balonmano al más alto nivel regresó a esos orígenes y poco a poco ha conseguido hacerse un nombre y un hueco en un mercado tan exigente.

La Panadería Amador debe su nombre a Amador Lorenzo, que era el padre de Paco y del que fue portero del Real Madrid y F.C.Barcelona, llamado también Amador Lorenzo. “Cuando murió mi padre yo estaba trabajando como profesor de EGB y me hice cargo de su parte de la empresa”, explica. Así decidió establecerse por su cuenta y fundar la hasta ahora Panadería Amador, que a lo largo sus más de 40 años de existencia ocupó varias ubicaciones en la Avenida Montero Ríos, siempre en las cercanías de la plaza de abastos. Hasta llegar a su actual localización, ya en un inmueble propio y que se complementa con una cafetería.

Una parte imprescindible del negocio es el obrador situado en el lugar de A Graña, al pie de la carretera PO-551, y que es donde se concentra la producción de la amplia variedad de productos que ofrece: pan, empanadas y postres. En los últimos años la panadería llegó hasta Cangas, con un despacho en la calle Valentín Losada, en pleno casco histórico del municipio.

El interior de la Panadería Amador, en centro de Bueu.

El interior de la Panadería Amador, en centro de Bueu. / Gonzalo Núñez

Lorenzo tiene ahora 71 años y está jubilado desde hace años. Se mantiene cerca del negocio, del que tomó las riendas su hijo. Sin embargo, ese relevo generacional no acabó de fraguarse. “No acababa de encontrarse a gusto, así que decidimos vender”, explica Lorenzo.

La prioridad número uno era conservar los puestos de trabajo. La plantilla entre los despachos de pan, obrador y cafetería puede oscilar entre las 22 y las 30 personas en función de la temporada del año. “Son como mi segunda familia y quería que todos se quedasen trabajando”, destaca Paco Lorenzo. La compraventa dará lugar a una empresa que tendrá hasta medio centenar de empleados, según las estimaciones de Pablo Sánchez. “Nosotros somos sobre unas 20 personas. Nuestro principal problema es que vendemos por encima de lo que somos capaces de fabricar y necesitábamos encontrar un espacio donde poder aumentar la producción”, explica Sánchez.

Ese lugar será el obrador de Panadería Amador en A Graña, lo que a su vez permitirá seguir profundizando en la línea de negocio por la que se ha decantado O Forno de Cangas: la tradición y la recuperación de cereales ancestrales, algo en lo que Pablo Sánchez no para de investigar y formarse. “Queremos aumentar el trabajo artesano, usar cereales bajos en gluten para elaborar un producto local. Y sobre todo un producto que sea un alimento, que no se vea como un complemento alimenticio”, defiende el panadero afincado en Cangas.

La compraventa ya está formalizada y las dos panaderías serán una sola empresa, aunque mantendrán sus actuales nombres comerciales. “La Panadería Amador seguirá manteniendo su nombre, solo añadiremos a la denominación O Forno de Bueu. Queremos que sea una forma de homenaje y un recuerdo porque es un auténtico gusto que haya gente como ellos”, alaba Pablo Sánchez.

Pablo Sánchez e Inma ayer en O Forno de Cangas, en la Rúa Real.

Pablo Sánchez e Inma ayer en O Forno de Cangas, en la Rúa Real. / Gonzalo Núñez

La unión de dos sagas familiares alrededor de la tradición del pan

Hablar de pan en Bueu es hablar de A Bicha y de Amador, que viene a ser lo mismo porque son diferentes ramas de un mismo árbol. Los orígenes de A Bicha se remontan al menos hasta 1860 y en el año 2013 recibió incluso un homenaje por parte de la Xunta de Galicia en la iniciativa “A semana do teu comercio. Unha semana, un comercio, unha historia”. Tras el fallecimiento de su padre Paco Lorenzo abandonó la enseñanza y se dedicó al oficio, estableciéndose por su propia cuenta y dedicándole más de 40 años de su vida. “Me habría gustado que hubiese continuidad. Ahora mismo estoy entre triste y emocionado, espero que todo esto salga bien”, expresaba ayer.

Por su parte, Pablo Sánchez estaba más que feliz y agradecido por haberse encontrado con Paco Lorenzo y haberse ganado su confianza. “Hasta que fui a hablar con él no nos conocíamos. Él conoce a mis padres por su panadería de Marín y congeniamos bien. Es una persona espectacular y estoy muy agradecido”, manifiesta a su vez Sánchez, representante a su vez la quinta generación de una saga de panaderos.

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