Un autónomo como enterrador

Cangas tiene contratado el servicio a un trabajador por cuenta propia para cubrir un servicio imprescindible

Cementerio municipal de Cangas.

Cementerio municipal de Cangas. / GONZALO NÚÑEZ

No es fácil buscar enterrador en Cangas. Se trata de una profesión que ya nadie quiere, al menos entre los peones albañiles que tienen plaza en el Concello. Ante tanta negativa y en medio proceso de consolidación en el que está inmerso el Concello, el gobierno local se vio obligado a sacar el servicio de enterrador a concurso, que ganó un autónomo.

Tras la jubilación, ya cerca de un año, de uno de los dos enterradores del Concello de Cangas, el gobierno local lo tuvo complicado para cubrir la plaza. En la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) del ayuntamiento no existe la plaza como tal, sino que es la del peón albañil la que se ocupa desde hace décadas de atender un trabajo que no es atractivo. El gobierno local tuvo que vérselas entonces para cubrir de alguna manera el puesto de enterrador. Los peones albañiles que quedaban no querían el tenebroso pero imprescindible oficio. La gente no deja de morirse y el Concello tiene que ofrecer el servicio de una forma u otra.

Son las exhumaciones las que echan atrás a los peones albañiles que tiene el Concello, un trabajo para el que hay que tener estómago y para el que no todo el mundo vale. Lo difícil en este oficio de sepulturero no es precisamente enterrar, sino levantar los cadáveres.

Ante las continuas negativas de los peones albañiles que tiene el Concello y con la obligación del gobierno local de atender los días libres y las vacaciones del único enterrador que quedaba en Cangas, el tripartito tuvo que buscar soluciones. La concejalía de Obras y Servicios que dirige la socialista Iria Malvido optó, después de hablar con sus socios de gobierno local, por sacar el servicio a concurso. Y no fue una empresa la que se presentó, sino un autónomo. Una sorprendente aparición que iba a solventar los problemas del Concello de Cangas, que en este sentido estaban siendo muy complicados.

Porque hay que tener en cuenta que Concello vive inmerso en un proceso de consolidación de los puestos de trabajo. Ahora mismo se pueden consolidar los puestos de peones de albañil, pero no existe la plaza de enterrador o sepulturero, no está en la RPT del Concello de Cangas, por lo que primero que habría que hacer para normalizar la situación sería aprobar una nueva RPT para el Concello de Cangas.

Y con un trabajador autónomo haciendo las tareas de sepulturero, la polémica surgió, porque la oposición municipal, concretamente el Partido Popular, considera que se ha privatizado un servicio, que es algo que es el colmo de los colmos en un gobierno que es de izquierdas y que presume de defender los servicios públicos. Para el PP se trata de una privatización, para la concejalía de Obras y Servicios de Iria Malvido, una solución a un problema real, urgente, que había que atajar como fuera. Malvido hace hincapié en que se trata de un autónomo y señala que no conoce empresas privadas que se dediquen a las tareas de enterrar y desenterrar a los muertos.

La de sepulturero es una profesión en extinción, que va a ser difícil encontrar incluso a través de una nueva RPT. Pero ahí están los autónomos que cubren cualquier deficiencia que haya en el sistema y a bajo coste, como casi siempre.

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