El desembarco de Normandía se reedita en Bueu

Gáidil acoge partidas con más de 200 miniaturas para recrear el Día D en su 80 aniversario

El tablero y algunos de los jugadores, con casco de guerra incluido, antes de empezar la partida.

El tablero y algunos de los jugadores, con casco de guerra incluido, antes de empezar la partida. / Gonzalo Núñez

El pasado 6 de junio se conmemoró el 80 aniversario del desembarco de Normandía, también conocido como el Día D. Casi 160.000 soldados estadounidenses, canadienses y británicos desembarcaron en aquel 6 de junio de 1944 en las playas de esta región francesa para conseguir abrir un nuevo frente en la fachada atlántica durante la II Guerra Mundial, un paso decisivo para derrotar al III Reich de Hitler. Una batalla histórica que ayer se revivió a pequeña escala en Bueu: gracias a la tienda de juegos Gáidil y a Jesús Cortés, de la Asociación Tempus Ludit, se organizó una recreación sobre un enorme tablero con unas 200 miniaturas absolutamente realistas de tropas, maquinaria de guerra, edificaciones y de la costa normanda.

La iniciativa contó con una gran aceptación por parte de jugadores y curiosos y se pudieron organizar varios turnos para jugar a este “war game” o juego de guerra. Los promotores se permitieron algunas licencias con respecto a los hechos históricos originales para que la partida fuese más atractiva. Así, si aquel 6 de junio de 1943 era un día de niebla en el que los nazis no esperaban el desembarco aliado ayer el cielo y el horizonte estaban despejados e incluso se le permitió al ejército de Hitler la utilización de alguno de los temibles aviones de la Luftwaffe.

Uno de los participantes más jóvenes en las partidas de ayer en Gáidil, en Bueu.

Uno de los participantes más jóvenes en las partidas de ayer en Gáidil, en Bueu. / Gonzalo Núñez

El desenlace de la batalla real sabemos cuál fue, pero aunque ayer los jugadores tenían ante sí una escenografía que recreaba con enorme verosimilitud el paisaje y del terreno que se encontraron los soldados eso no significa que las tropas de los Aliados tuviesen la victoria asegurada frente al Eje. “Es una iniciativa de un carácter más lúdico, con el objetivo de que también suponga un reto para los jugadores, en el que el resultado final puede cambiar porque también interviene el azar”, explicaba Josuha Acuña, de Gáidil, antes del inicio de las partidas.

Una vista de detalle la escenografía del campo de batalla.

Una vista de detalle la escenografía del campo de batalla. / Gonzalo Núñez

El cerebro detrás de este “war game” es Jesús Cortés, que articuló una serie de reglas creadas por él mismo para facilitar que las partidas fuesen accesibles para todo tipo de público, desde los más jóvenes a adultos. Así, las tropas de unos y otros no se movieron sobre el llamativo escenario montado en la tienda tal como aquellos días de junio de 1944, sino como los jugadores de este 80 aniversario entendían que era mejor para sus intereses y objetivos. El azar entraba en juego con los dados, que marcaban la tirada de combate. En función del número que salía el disparo podía dar en el blanco o fallar, causar daños más o menos graves...

Lo mejor de todo es que en las partidas de ayer no estaba en juego la vida de miles de personas ni el futuro de la humanidad. Pero 80 años después el fantasma de la guerra vuelve a ser algo muy real en la vieja Europa. Ojalá que en el futuro no haya un nuevo Día D para recrear sobre un tablero.

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