Una docena de moañeses dependientes viven solos y 171 mayores usan teleasistencia en la comarca
El drama del matrimonio que llevaba semanas muerto en su casa de Moaña desvela la lacra de la soledad entre los vecinos de más edad | Un millar de morracenses supera los 90 años y la espera para valorar la dependencia ronda los 24 meses

El programa de gimnasia para mayores de Moaña es uno de los servicios que buscan fomentar un envejecimiento activo. / G.N.
Las condiciones en las que falleció el matrimonio octogenario formado por M.C y C.C., cuyos cuerpos fueron encontrados en el piso de Moaña en el que vivían, muertos desde hacía semanas, pone de relieve la importancia de los cuidados a los mayores y la lacra de la vida en soledad no deseada. Y es que la investigación apunta a que el varón perdió la vida días antes y ella murió sin atención al ser dependiente. Las conclusiones de la autopsia desvelaron ayer que ambas muertes fueron por causas naturales, descartando cualquier tipo de violencia. El primero de los decesos se habría producido hace al menos dos semanas sin que hasta el lunes nadie se diese cuenta de lo que ocurría.
En toda la comarca cada vez es más habitual requerir la intervención de policía o Guardia Civil para abrir puertas o ventanas que permitan acceder a casas en las que su residente falleció en soledad. Solo en Moaña hay una docena de dependientes atendidos por el Servizo de Axuda no Fogar (SAF) que residen solos, aunque algunos con familiares cercanos. En total son 108 los usuarios del SAF moañés, a los que se suman 18 de libre concurrencia por circunstancias temporales. Ninguno de los dos fallecidos en el piso de la calle José Costa Alonso contaba con un expediente abierto en los Servizos Sociais municipales, pues no habían solicitado ayuda a domicilio. No se encontraban tampoco en lista de espera. Y es que en estos momentos están esperando para entrar en el SAF 57 personas. Casi todos ellos son mayores de 70 años con grado 2 o grado 3 de dependencia.
La concejala de Benestar Social, María Sanluis, que manifestó ayer su pésame a la familia de los fallecidos, explica que uno de los grandes problemas a los que se enfrentan los dependientes en el municipio se deriva de las largas esperas para lograr una valoración por parte de la Xunta. “Pueden esperar de media hasta 2 años, por lo que, aunque la lista de espera oficial es de 57 personas, en realidad son muchos más los que aguardan por el servicio o por otras medidas como recibir una tarjeta de movilidad”.
En todo O Morrazo, y según aseguró el presidente provincial Luis López en un acto de campaña electoral, hay 223 atendidos a domicilio mientras que en la lista de espera se encontrarían 289 personas.
Bueu y Cangas están adscritos a 'Xantar na casa' pero Moaña descarta su utilidad
Un dato que desvela el envejecimiento demográfico de O Morrazo y la cantidad de mayores que son dependientes o viven en soledad está en los adscritos al programa de teleasistencia de la Xunta de Galicia, que se gestiona a través de la Cruz Roja. Son 171 en la comarca los que cuentan con un dispositivo que consiste en un botón, al que pulsan para que los familiares más cercanos reciban inmediatamente un aviso telefónico en el caso de alguna caída u otro problema. Este botón lo tienen 89 cangueses, casi todos ellos de avanzada edad, así como 54 vecinos de Moaña y 28 de Bueu. Este sistema de teleasistencia incluye incluso hablar periódicamente con el usuario para comprobar su estado de salud.

Una furgoneta de Xantar na Casa en Cangas, en los inicios de este programa. / GONZALO NÚÑEZ
A mayores desde la consellería de Política Social explican que una forma de monitorizar cada poco tiempo a la población de edad avanzada es el programa ‘Xantar na casa’, que se trata de un servicio de comida a domicilio para “facilitar y garantizar una alimentación equilibrada y de calidad adaptada a las necesidades de las personas mayores, dependientes, en riesgo de exclusión o con déficit de autonomía personal”. Este programa busca también prevenir situaciones de riesgo que se puedan producir en el proceso de elaboración de la comida. En Bueu son cinco los usuarios y en Cangas 12. Moaña no está adscrito y desde el Concello alegan que se trata de un programa “que entrega comida congelada para varios días y los dependientes tienen dificultades para calentarla”, apostando en esta villa por el SAF “que también hace la comida a los que lo soliciten”.
Cada vez más centenarios
Ante la tragedia del matrimonio que residía en Moaña la concejala de Benestar Social, Leo Gala, explica que en la villa cuentan con teleasistencia, comida a domicilio y el SAF, pero reconoce el “enorme envejecimiento” de la población. Y es que Cangas acabó el año pasado con 289 vecinos de entre 90 y 99 años, 11 personas de más de 100 años y una mujer que suma 105 años. La demografía de la villa desvela que el 20% de los cangueses tiene más de 65 años, lo que hace que los servicios sociales tengan cada vez más demanda.
Al igual que su homónima de Moaña, Gala considera “tiempos inasumibles” las esperas por la valoración de la dependencia. Se queja de que en Cangas no haya residencias públicas y que las plazas subvencionadas a veces se otorgan muy lejos de las familias.
Desde los servicios sociales moañeses, por su parte, apuntan a que más allá de residencias, lo ideal para minimizar la lacra de los mayores en soledad sería la puesta en marcha de pisos tutelados que permitan una mejor autonomía e intimidad de los mayores, acabado así con el recelo que provocan las residencias en muchos de ellos. En todo O Morrazo hay ya un millar de vecinos que superan los 90 años de edad.
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