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El mar vuelve a echar a los bateeiros de Domaio

Los mejilloneros se concentraron en San Adrián para reclamar las obras de abrigo comprometidas por Portos

Concentración de bateeiros, ayer, en el muelle de San Adrián de Cobres en Vilaboa.
  // Fotos: Santos Álvarez

Concentración de bateeiros, ayer, en el muelle de San Adrián de Cobres en Vilaboa. // Fotos: Santos Álvarez / REDACCIÓNCristina González

Cristina González

Moaña

Con un mar muy bravo como pocos recuerdan, los bateeiros de Domaio tuvieron que volver a trasladar ayer sus balandros, con los que trabajan al mejillón, desde este muelle al de San Adrián de Cobres en Vilaboa, en un nuevo peregrinar desde que empezó el tren de borrascas y temporales y con el que también llevan años, a la espera de que la administración cumpla sus promesas de invertir en la mejora de los muelles. Si no lo hacen, el mar podría subir a los barcos amarrados en primera línea, a la explanada del muelle, como poco le faltó días atrás coincidiendo con mareas muy alta y trasladaron a Portos.

Estado del mar
a las 14:00 horas
de ayer en Domaio.

Estado del mar a las 14:00 horas de ayer en Domaio. / Santos Álvarez

A primera hora de la tarde de ayer, con ráfagas de más 90 km/h, los bateeiros propietarios de embarcaciones que tienen sus puertos base en estos dos muelles se concentraron en San Adrián para hacer llegar su “preocupación” a la administración y, en concreto, a Portos de Galicia, por la seguridad de los balandros y de las vidas humanas cuando las borrascas, como esta última denominada Domingos, azotan y tienen que irse de Domaio con sus barcos para protegerse a San Adrián por las inclemencias meteorológicas y evitar daños. “Ver el muelle de San Adrián con más de 40 barcos abarloados unos contra otros es un espectáculo”, reconoce un bateeiro que también admite que esta situación genera un problema para los bateeiros de este puerto a los que se les impide trabajar con normalidad: “Si quieren salir a trabajar, tenemos que retirar los barcos”.

El muelle de San Adrián,
con el agua “casi al cuello”.

El muelle de San Adrián, con el agua “casi al cuello”. / Santos Álvarez

Muestran su inquietud porque llevan años reivindicando que los puestos se adapten a las necesidades. y extienden esta reivindicación también al muelle de A Mosqueira, en Moaña, cuya mejora quedó sin concluir por la prohibición de traslado de los dragados y del que no saben nada sobre la alternativa de Portos para proseguir la obra.

Reconocen que Portos tiene la intención de que los puertos de Domaio y de San Adrián se mejoren, ya que no se pueden prolongar, con la dotación de plazas individuales a través pantalanes de amarre, y esperan que estos proyectos se hagan realidad. “Está pasando el tiempo, las promesas no se cumplen y la gente está muy preocupada y no puede dormir. Se hace vigilancia en los puertos por si alguna embarcación se suelta y va a la deriva”. Se está hablando de barcos cuyo coste está por encima de los 300.000 euros.

Balandros amarrados
ayer abarloados en San Adrián.

Balandros amarrados ayer abarloados en San Adrián. / Santos Álvarez

Piden que lo que está solicitado a Portos y que de palabra estaba concedido se haga realidad porque de lo contrario habrá perjuicios enormes.

En marzo pasado, la anterior presidenta de Portos –hoy está presidido por José Antonio Álvarez Vidal– había presentado en el muelle de Vilaboa los proyectos para la mejora del abrigo de ambos puertos, con una inversión de 4,3 millones. En el caso de Domaio, con 2,5 millones de inversión, se había proyectado un dique flotante de 140 metros de longitud que permitiría 20 nuevas plazas de atraque para balandros con esloras de 16 a 22 metro. Implicaría un dragado en roca. En el caso del proyecto de San Adrián, con 1,8 millones, se contempla otro dique flotante de hormigón con francobordo alto y 16 nuevas plazas de amarre para esloras de 12 a 22 metros.

Los bateeiros aseguran que siempre que comunican la problemática “cogen el teléfono, pero no vemos esa buena intención de que en dos o tres días se presente el responsable de los puertos para explicarle in situ y de qué manera provisional se podrían solucionar las cosas”. Insisten en que no piden cosas irreales “ni más ni menos que nadie”.

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