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Los percebeiros de Bueu vuelven al mar tras un paro de cuatro meses y el estado del recurso es dramático

La cofradía y el sector constatan una elevada mortandad en la cara exterior de Ons, con rocas “limpias como las de una cantera” | Urgen que los biólogos de la Consellería do Mar visiten la zona para estudiar el problema

Una subasta del percebe de Bueu en la lonja durante la última campaña navideña.   | // GONZALO NÚÑEZ

Una subasta del percebe de Bueu en la lonja durante la última campaña navideña. | // GONZALO NÚÑEZ / david garcía

Bueu

Preocupación máxima en el sector del percebe de Bueu. El sector regresó en agosto al trabajo después de cuatro meses de inactividad total, un periodo durante el que por primera vez contaron con una ayuda de la Consellería do Mar por una parada temporal. Pero el regreso parece desolador. Una mortandad masiva en muchos de los “penedos” de la isla de Ons, algo que no solo afecta al percebe sino también a la mejilla y al conocido como “arneirón”. La asistencia técnica de la Cofradía de Bueu está realizando informes para trasladar a la Xunta de Galicia y desde el pósito esperan que los biólogos de la consellería inspeccionen las zonas de trabajo para intentar determinar las causas de una situación “totalmente atípica”, como afirma el patrón mayor de Bueu, José Manuel Rosas. “No sabemos qué es lo que está pasando exactamente, pero está claro que algo ocurre”, insiste.

El descenso de producción en las zonas del percebe de Bueu, que fundamentalmente se concentran en la isla de Ons, se viene detectando desde hace años. En 2022 la agrupación de percebeiros decidió parar de motu proprio y sin ningún tipo de ayuda económica durante los meses de septiembre y octubre. El objetivo era dar descanso al recurso, facilitar su recuperación y afrontar con ciertas garantías la campaña navideña. No obstante, esta medida apenas tuvo repercusión.

A partir de ese momento desde la cofradía se comenzó a negociar un paro con la Consellería do Mar, que incluyese una protección económica al sector debido a una parada en su actividad. Al final el departamento autonómico aceptó subvencionar ese cese durante un periodo de cuatro meses, unas ayudas a las que se pudieron acoger los profesionales que acreditasen un mínimo de 120 días de trabajo durante los dos años anteriores.

Una zona rocosa de Ons prácticamente limpia y sin vida en su superficie.

Una zona rocosa de Ons prácticamente limpia y sin vida en su superficie. / J.M.R.

Ese paro abarcó los meses de abril, mayo, junio y julio y los percebeiros regresaron al mar a principios de agosto. Un regreso con fuertes limitaciones para intentar preservar el recurso: dos días de trabajo a la semana –miércoles y jueves– y una cuota máxima de cuatro kilos de percebe por persona.

Sin embargo, la situación que se han encontrado en las rocas y que también comprobó en primera persona el patrón mayor resulta poco menos que desoladora. “Hay rocas que están tan limpias que parece que hayan salido de una cantera, no hay nada de vida sobre ellas y no se puede atribuir a una incidencia de la actividad del sector”, explica José Manuel Rosas.

La inspección se centró en la cara oeste o exterior de Ons y Onza y la cofradía reconoce que la situación resulta “preocupante, muy preocupante”. El examen realizado constata que los núcleos de población de mejilla están muertos, el “arneirón” que recubre las piedras “está sin ningún tipo de vida dentro” y en el caso del percebe se ve seco y sin vida sobre las rocas. “Hay zonas que antes eran mantas perpetuas de percebe y ahora se ve que está desapareciendo”, alerta Rosas.

La petición que se formula ahora desde la Cofradía de Bueu a la Consellería do Mar es que los biólogos se desplacen a los bancos de percebe de la isla de Ons y que estudien lo que está pasando para intentar determinar las causas y buscar posibles soluciones. “Lo que tenemos claro es que la vida que había allí hace diez o quince años ya no está y si seguimos así el plan del percebe de Bueu estará condenado a desaparecer”, alerta el patrón mayor bueués.

En la actualidad la agrupación está compuesta por un total de 18 barcos y medio centenar de percebeiros. “Es fundamental que la Xunta se implique y se implementen políticas para que nadie quede desprotegido. No estamos pidiendo ayudas para el sector, sino para el recurso. Si se protege e incide en el percebe, también se incide y protege al sector percebeiro”, argumenta Rosas.

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El balance de las capturas e ingresos tras el regreso al mar después de los cuatro meses de paro incluye unos 500 kilos de percebe y casi 20.700 euros de facturación en seis jornadas de trabajo [aún no se incluye la de ayer por la tarde]. El producto llegó a alcanzar un precio máximo de 110 euros kilo en el primer día.

En el resto de jornadas la cotización máxima osciló entre los 85 y los 100 euros/kilo. El precio medio durante este mes de agosto se sitúa en algo más de 40 euros. El sector percebeiro de Bueu cerró en 2022 el peor año desde que existen registros en la plataforma tecnológica Pesca de Galicia.

La cantidad subastada no alcanzó siquiera los 4.000 kilos y el volumen de facturación apenas superó los 140.000 euros.

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