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El Encontro de Corais “O Son do Mar” rinde homenaje a la bateeira Dolores Domínguez

Enamorada del mar, trabajó en la bateas hasta su jubilación

Dolores “Lola” Domínguez, en la batea.   | // FDV

Dolores “Lola” Domínguez, en la batea. | // FDV / REDACCIÓN

REDACCIÓN

Bueu

El XIV Encontro de Corais “O Son do Mar”, que se celebra este próximo sábado 15 en Bueu, rendirá homenaje este año a la marinera y bateeira, en la actualidad jubilada, Dolores Domínguez Sanjorge, una mujer a la que siempre le gustó trabajar en un barco y que desde niña ya quería ir al mar. Con este homenaje, el Encontro de Corais, que contará como agrupaciones invitadas la Coral San Mamede de Zamáns y el Coro Ecos do Castelo de Parada (Nigrán), cumple con una de sus finalidades que es rendir culto a los orígenes, a los hombres y mujeres del mar, además de reivindicar el mar como elemento fundamental de la idiosincrasia como pueblo y hermanar las villas marineras de Galicia a través del canto coral.

Desde muy pequeña, Dolores Domínguez iba con su padre (Matalobos) a pescar y echar las artes. Nacida en Cela el 2 de septiembre de 1955 en el seno de una familia humilde, ya con nueve años iba al jornal, a la escuela fue tan solo tres años y su maestra fue la emblemática Amalia Domínguez Búa: “Que dura era aquela muller! recuerda la homenajeada. Con 13 años se fue a servir y a los 15 a trabajar a la fábrica Massó. Era algo que no le gustaba”. Una mujer que trabajaba en las bateas le encontró una plaza en el barco de Pescados Marcelino y allí estuvo hasta que cumplió los 62 años. Aunque ella quería seguir, en la Cofradía de Pescadores le aconsejaron que se jubilara ya que tenía problemas de salud derivados de su trabajo con el mejillón.

Lola estaba enamorada de su trabajo, realizaba todos, incluidos los que hacían solo los hombres como ir al penedo a recoger mejilla.

Además de ser una enamorada del trabajo en el mar, no puede ver que se hagan vertidos que lo dañan. Va todos los días a pasear al muelle de Bueu y si ve un plástico en el suelo lo recoge; si no hay papelera lo mete en el bolso hasta que encuentra una. Lola estuvo casada y tuvo cuatro hijos –dos mujeres y dos hombres– y el más pequeño es actor en Madrid. Tras 35 años de matrimonio, dejó a su marido y después de 7 años conoció al que después sería la pareja con la que estuvo 23 años y que hace poco más de un año murió.

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