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Los renglones de la historia de la educación pública en Bueu

Arturo Sánchez Cidrás y el Concello editan “A escola pública en Bueu. O ensino primario”

Escuela de niños en Cela de Francisco Agulla, en Cela, en el curso 1954-55.// Cesión David Cabodevila

Escuela de niños en Cela de Francisco Agulla, en Cela, en el curso 1954-55.// Cesión David Cabodevila / david garcía

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Bueu
Los tres colegios de educación infantil y primaria de Bueu cumplieron en 2022 sus primeros 50 años de vida, una fecha que le sirvió al profesor jubilado e investigador Arturo Sánchez Cidrás para echar la vista atrás y plasmar la historia de la educación pública en Bueu un libro. El trabajo supera las 350 páginas y se titula “A escola pública en Bueu. O ensino primario”. El Concello de Bueu se ha encargado de la edición, que contará con una tirada inicial de 500 ejemplares, que se repartirán de manera gratuita. La primera presentación pública será el domingo en el Centro Social do Mar.

Los colegios de A Pedra-Bueu, Montemogos-Beluso y A Torre-Cela abrieron sus aulas en el año 1972, un hito para la educación pública en Bueu del que el año pasado se cumplió medio siglo. Fueron centros educativos que abrieron como “agrupaciones escolares”, que concentraban en un único edificio las diferentes escuelas de instrucción o unitarias que había repartidas por las parroquias. Pero la historia de la educación pública en Bueu comenzó a escribirse mucho antes, aunque sus renglones no siempre fueron bien derechos. Falta de medios y de recursos, la desconfianza tanto de familias como de algunas administraciones, el absentismo escolar debido a que el trabajo de los menores era fundamental para la economía familiar son solo algunos de los obstáculos que a lo largo de los siglos tuvo que superar este derecho fundamental.

Una clase de niñas de Ramona Cabanillas, en el año 1927, en Bueu. | // J.L.RODRÍGUEZ

Escuela de Celia Álvarez para niñas en Banda do Río. // J.L.Rodríguez / david garcía

El profesor jubilado e investigador Arturo Sánchez Cidrás sitúa el inicio de la educación pública en Bueu a mediados del siglo XIX. Esas primeras escuelas elementales estaban subvencionadas y controladas por las juntas educativas a nivel nacional, provincial y local, a las que había que unir el papel imprescindible del ayuntamiento. En el caso de Bueu se observa por primera vez en los presupuestos municipales de 1847 una partida económica para dos profesores (1.100 reales al año) y otra para el alquiler de los edificios (400 reales). La localizción exacta de esa primera escuela pública no está clara, pero se sabe que se situaba en el camino que subía hacia la iglesia por la actual calle Alexandre Bóveda. No debieron ser inicios fáciles porque el primer maestro, Benito Pena, dejó escrito sobre los padres de los alumnos: “Si pudiesen hacer un globo y meter dentro al maestro lo mandarían hasta Barcelona”. Su labor tampoco debía ser muy apreciada porque en un escrito remitido por la comisión local al gobernador provincial, a raíz de una queja del maestro sobre la baja asistencia, decía : “Si su ignorancia no lo ofuscase, [sabría que la causa de esa baja asistencia] es su impericia y falta de buen desempeño de su magisterio”.

Escuela de Celia Álvarez para niñas en Banda do Río.   | // CESIÓN DAVID CABODEVILA

Una clase de niñas de Ramona Cabanillas, en el año 1927, en Bueu. / david garcía

En esos inicios las familias con más recursos pagaban una parte de la educación de sus hijos, mientras que el Concello se hacía cargo de los pagos de las familias pobres y que no podían hacer frente a los costes de la educación.

Escola de Rosario Cuerpo, en el lugar de A Canceliña, en el año 1967.

Escola de Rosario Cuerpo, en el lugar de A Canceliña, en el año 1967. / Cesión Loli Docampo

A lo largo del siglo XX se fueron creando multitud de escuelas públicas de instrucción primaria por las parroquias del municipio: en Bueu había dos de niños, dos de niñas y dos mixtas (una para Ermelo, meiro y A Portela y otra en O Valado); en Beluso había una de niños y otra para niñas, una para niños en Cabalos y tres mixtas (Bon, Praia de Beluso y Curraces); y en Cela había una de niños, otra de niñas y una mixta en Castrelo. “Al principio eran mixtas, pero con el tiempo fueron segregando por sexos. Y ahí se ve bien la diferencianción y discriminación de la mujer. En las de los masculinas había materias como agricultura, matemáticas o lengua, mientras que en las femeninas la formación estaba orientada a tareas domésticas, como la costura y labores”, explica Sánchez Cidrás.

Escuela de José Martínez Camiña en Beluso, 1948-49.  | // FAM. J.Mª ESTÉVEZ

Escuela de José Martínez Camiña en Beluso, 1948-49. | // Familia de José María Estévez / david garcía

Una diferenciación que también afectaba a la titulación de los maestros –en las masculinas los profesores tenían que tener la titulación más alta y en las femeninas valía con una más baja– o en la dotación económica y de recursos.

Escula en Cela de José García Hermida, en el año 1928.

Escuela en Cela de José García Hermida, en el año 1928.

A lo largo de las décadas hubo varios intentos de crear agrupaciones escolares, pero que no fructificaron. No fue hasta la década de 1970 cuando se crearon los actuales grupos escolares con la Ley General de Educación, que sin duda supusieron “un antes y un después” en la historia de la educación pública. Sin embargo, el cambio no fue sencillo y se requirió tiempo y paciencia. Durante años en algunos de esos nuevos colegios públicos se mantuvo la segregación por sexo y había accesos diferenciados para los niños y niñas, que tampoco compartían espacio en los recreos. No fueron los únicos renglones torcidos que hubo que enderezar con el tiempo. Al principio la nueva escuela pública tuvo que enfrentarse a cierto menosprecio social debido precisamente a su carácter gratuito. Muchas familias con recursos preferían que sus hijos e hijas fuesen a la privada que estaba mejor vista, una percepción que en algunos casos aún persiste hoy en día.

Una escuela en Beluso.

Una escuela en Beluso.

Casi un millar de docentes desde 1972

Arturo Sánchez Cidrás traza una radiografía minuciosa y detallada de la educación en Bueu, con referencias a todas las escuelas, docentes, localizaciones... Incluye también anexos sobre las conocidas como escuelas particulares o de pago y sobre el colegio Virxe Milagrosa.

En el caso de los centros públicos de A Pedra, Beluso y Cela el nivel de detalle llega al punto de incluir los nombres de todo el profesorado que pasó por sus aulas desde 1972 hasta la actualidad y referencias a los distintos equipos directivos. A lo largo de este medio siglo casi un millar de profesores y profesoras dieron clase en estos colegios, una lista en la que figura el propio Arturo Sánchez Cidrás, que tras unos años en Moaña y otro en el País Vasco llegó a Bueu en el curso 1979/80, siempre en A Pedra.

En esos listados el maestro e investigador no se olvida del personal no docente, al que incluye en este reconocimiento porque sin su trabajo la escuela pública no sería posible.

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