La obra de ampliación del Museo Massó durará seis meses e incluye una nueva fachada hacia la plaza

La Consellería de Cultura entrega el proyecto en el Concello de Bueu para tramitar la licencia y poder licitar las obras | El recinto ganará más de 800 metros cuadrados a través de la rehabilitación de espacios interiores

La Consellería de Cultura ya cuenta con el proyecto definitivo para la ampliación del Museo Massó, en Bueu. La intervención está presupuestada finalmente en 1.117.143 euros y prevé un plazo de ejecución de seis meses, con lo que antes de final de año la obra debería estar concluida. Esta misma semana la consellería formalizó en el Concello de Bueu la entrega del documento para obtener la preceptiva licencia municipal, un trámite que desde la administración local intentarán agilizar y facilitar así la licitación de los trabajos. La ampliación se acometerá a través de la rehabilitación y recuperación de espacios interiores y se aprovechará para mejorar el aspecto exterior del edificio, que contará con una nueva fachada hacia la Praza Massó.

El objetivo de las obras es poner en valor e incorporar al museo espacios de la antigua conservera y salazón, que ahora se usan como almacén, así como mejorar las condiciones de seguridad, accesibilidad y eficiencia energética del recinto. Los trabajos se concentrarán en la salazón Piñeiro, en las antiguas naves y en la conocida como “casa marinera”, que adquirió la familia Massó para incorporarla al museo y como acceso a la Sala de Navegación o Sala Noble. De esta manera se prevé ganar entre 800 y 1.000 metros cuadrados más de superficie útil para el discurso expositivo del museo.

Un plano del proyecto de ampliación, con la parte reservada a la Sala Urbano Lugrís y en el que se recrea el espacio con algunos de los cuadros que se expondrán.

Un plano del proyecto de ampliación, con la parte reservada a la Sala Urbano Lugrís y en el que se recrea el espacio con algunos de los cuadros que se expondrán. / RVR

El proyecto fue redactado por el estudio RVR Arquitectos, con sede en Santiago. La intervención en el edificio de la antigua salazón de divide en dos partes. En la planta baja, que es donde se encuentra propiamente la salazón, se propone sustituir los pilares de fundición recubiertos en hormigón por otros nuevos de piedra, en su alineación original. La propuesta técnica prevé la reparación de la estructura de madera de castaño y eucalipto, la colocación de un nuevo entarimado de madera de eucalipto y se pondrán en valor las estructuras originales de piedra. Además, la actual cubierta de fibrocemento se cambia por otra acristalada y se mejorará la ventilación sustituyendo los actuales cierres de vidrio por otros de rejas.

En la planta superior de la salazón se encuentra una sala de unos 200 metros cuadrados, que hasta hace poco se empleaba como almacén y que se acondicionará para convertirla en la Sala Urbano Lugrís. Este espacio acogerá los seis cuadros de gran formato que el artista pintó en 1948 para decorar las paredes del comedor de las empleadas. En la actualidad solo uno de ellos está expuesto y el resto permanecen guardados en la sala de compactos. También se expondrán los bocetos que el artista realizó para la construcción de la capilla de Santos Reis [que son propiedad del Concello de Bueu y están depositados en el museo] y fotografías cedidas por Manuel Aldao con imágenes de los puestos publicitarios diseñados por Lugrís para Massó Hermanos.

La inauguración de la última exposición del Museo Massó, con las autoridades al lado del único de los cuadros de Urbano Lugrís que está expuesto.

La inauguración de la última exposición del Museo Massó, con las autoridades al lado del único de los cuadros de Urbano Lugrís que está expuesto. / SANTOS ALVAREZ

En este lugar ya se efectuó una primera intervención a finales del año 2021, con la reparación de la cubierta. Uno de los atractivos de esta sala radica en su estructura de madera de castaño, que será sometida a un tratamiento de mejora y conservación. El edificio en su frente hacia la Avenida Montero Ríos cuenta con una fachada de piedra y una estructura de madera balconada, que también serán sometidas a tratamiento.

El otro foco del proyecto se sitúa en las naves de la antigua conservera, que son las únicas que se conservan de la antigua fábrica. Con el tiempo se transformaron en almacén, luego como comedor para las empleadas y en los últimos años de funcionamiento de la empresa se emplearon como garaje. Estos espacios se utilizan en la actualidad como almacén para las embarcaciones tradicionales y para herramientas de las antiguas carpinterías de ribera.

El objetivo prevé su incorporación al espacio expositivo del Museo Massó y una de las prioridades es poner en valor la estructura de madera de las naves, que incluyen tijeras fabricadas en eucalipto y otras mixtas de eucalipto y pino tea. El proyecto incluye una reorganización interior, recuperar parte de los lucernarios de la antigua conservera o la sustitución de la cubierta de fibrocemento por otra de teja plana. Los redactores también le conceden especial importancia a la recuperación del “ritmo” de los pilares de piedra de la alineación central y los de fundición del lado este. Se trata de recuperar su disposición original y para ello “se colocarán nuevos pilares de piedra para recuperar la distancia original y se eliminarán los de ladrillo.

El estado actual del espacio que acogerá la futura Sala Urbano Lugrís en el Museo Massó, situado justo encima de la salazón Piñeiro.

El estado actual del espacio que acogerá la futura Sala Urbano Lugrís en el Museo Massó, situado justo encima de la salazón Piñeiro. / SANTOS ALVAREZ

Una mejora estética con un forrado de madera termotratada y mayor protección contra incendios

Las antiguas naves conserveras en su fachada sur dan frente hacia la Praza Massó, con un doble muro de bloque de hormigón visto. Una imagen no es la más adecuada para un edificio de la relevancia cultural e histórica del Museo Massó. Los arquitectos proponen forrar ese muro con un revestimiento de tablas de madera termotratada, colocadas en vertical mediante un doble rastrelado de madera tratada.

Además, en una de las naves se abrirá una nueva puerta corredera para facilitar la entrada de las embarcaciones a los almacenes. Y en la otra se ampliará el hueco de la puerta actual para mejorar la evacuación y las condiciones de protección contra incendios, que es una de las deficiencias detectadas por los redactores del proyecto durante su trabajo.

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