“Birds”, una oda a la adolescencia para cerrar con optimismo la Sección Oficial

El corto de Katherine Propper brilla por su naturalidad y magnetismo | La neerlandesa “Vlekkeloos” aborda con valentía la poco conocida problemática de la pobreza menstrual

El director del festival, Manuel Pena, presentando la programación antes de una de las sesiones. |   // GONZALO NÚÑEZ

El director del festival, Manuel Pena, presentando la programación antes de una de las sesiones. | // GONZALO NÚÑEZ / César Collarte

Cinco días y 23 filmes después, la Sección Internacional del Festival de Cine de Bueu tocó a su fin. Lo hizo de la mejor manera posible, con la optimista oda a la adolescencia que es Birds, corto de Katherine Propper que nos coloca de forma hipnótica como espectadores de la vida de un grupo de jóvenes en un caluroso verano en Texas. El aburrimiento, los juegos, el amor... van pasando delante de nuestros ojos en un relato plagado de autenticidad y naturalidad, magnético, que acaba dejando una sensación de paz y relax muy necesaria después de los vaivenes emocionales de otras propuestas cinematográficas. Todo un acierto esta propuesta estadounidense refrescante y llena de sensibilidad.

Y es que la ligereza de Birds fue el contrapunto perfecto a otras cuatro historias muy diferentes entre sí, con el único denominador común de esa siempre necesaria llamada a la reflexión. Comenzó fuerte la jornada con la coproducción checo-eslovaca Mily, tati (Con cariño, papá), de Diana Cam Van Nguyen, una obra autobiográfica sobre la relación con su padre con unas cartas que este le escribió desde la cárcel 15 años antes. Nunca en otro momento estuvieron tan próximos ni compartieron tanto, señala la autora, en el camino de intentar recuperar ese contacto perdido y entender las razones del padre por haber roto la familia. Con todo, el elemento diferenciador de Mily, tati no es el argumental, sino el formal, ya que Van Nguyen crea un formato híbrido mezclando diferentes técnicas de animación como la digital, la rotoscopia o el collage, con un resultado, eso sí, que por momentos puede resultar un tanto áspero para el público e incluso mareante.

Notable es tanto la temática como la puesta en escena de la neerlandesa Vlekkeloos (Sin manchas), de Emma Branderhorst, que aborda con valentía un tema tan olvidado como el de la denominada pobreza menstrual, o la falta de recursos económicos para poder adquirir productos de higiene íntima, un problema bastante más común de lo que nos imaginamos. Lejos de ese onirismo rayano en lo estúpido de los anuncios de compresas y tampones, con flores y una paleta de colores que deslumbra a cualquiera, la directora no tiene reparos en romper tabús y mostrar la realidad, en la figura de su personaje principal, Ruby, que se busca la vida para intentar solucionar por sí misma las dificultades con su periodo sin alterar la delicada economía familiar. Un gran film que ya fue galardonado en la Berlinale.

"Interfon" 15 reflexiona sobre cómo una vida desaparece en medio de la indiferencia

Más atípica fue Hai bian sheng qi yi zuo xuan ya (El agua murmura), de Story Chen, con un punto de partida con tintes apocalípticos que deviene en una historia de relaciones entre las personas y los lugares donde residen. Nian, la protagonista, se prepara para marcharse de su ciudad después de que la caída de un meteorito provoque erupciones volcánicas submarinas y amenace con anegar el sitio donde reside. En su trayecto por carreteras y edificios se va encontrando con vecinos y amigos, en una suerte de resignada despedida, aceptando la ley que marcan las fuerzas de la naturaleza.

¿Cómo puede ser una vagabunda si vive en el apartamento número 15? Esa es la pregunta que hace en Interfon 15 (Interfono 15) uno de los sanitarios que atiende a una mujer fallecida a las puertas de un edificio, una vecina anónima de la que sus vecinos no saben su nombre. El corto del rumano Andrei Epure bucea en la invisibilidad de los individuos y reflexiona sobre cómo una vida se puede evaporar en la más absoluta indiferencia, mientras la gente de alrededor continúa con su vida y sus prioridades, prejuzgando de modo injusto aquello que no conoce. Una lección más que deja el FICBueu 2022.

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