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Faro de Vigo

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El jabalí destroza cultivos de maíz en Nerga y siembra el pánico con su continua presencia

Hay vecinos que ya no dejan a los pequeños salir solos de casa por el campo | ”Iba con los perros y me encontré con un bicho enorme. Salimos huyendo”, comenta el propietario de un maizal que ya aplicó todo tipo de trampas

Sector de una plantación de maíz arrasada por un jabalí en Nerga.

El jabalí está de regreso en la parroquia de O Hío, concretamente en Nerga. Ahora que el maíz, ese cereal que con la guerra de Ucrania cotiza fama y dinero, empieza a dejarse ver el jabalí que se adentra en las plantaciones destrozándolas con la saña en un animal hambriento. Ni los perros son capaces de aguantar las embestidas de estos animales que acostumbran a verse con demasiada asiduidad por las fincas de la parroquia, hasta el punto que hay miedo de que los niños se encuentren con ellos.

José Alfonso es el dueño de varias plantaciones de maíz en Nerga. En una de ellas el jabalí lleva 15 días haciéndose notar. Su huella queda patente en ese arrase brutal que se asemeja al paso del caballo de Atila. Además, el animal es de olfato y gusto distinguido. Aprecia el “millo corvo” y desatiende el híbrido que hay plantado al lado. Lo comenta José Alfonso, vecino de Nerga. “El maíz híbrido apenas lo tocaron, pero me destrozaron el 80% del “millo corvo” . Supieron reconocer perfectamente una variedad de la otra”. Comenta que es desde hace 15 días cuando la presencia de este animal salvaje se deja notar en las fincas de Nerga. Se puede ver de día y también de noche. Además, las trampas no acaban con él. Relata José Alfonso que dejó en su finca la radio puesta toda la noche y puse luces, pero fue igual. Para nada intimidó a los animales las conversaciones y la música que sale por las ondas hertizianas, ellos campan a sus anchas sin ningún tipo de miedo. Y miedo es el que siembran en este momento por Nerga. Paseaba José Alfonso por Nerga acompañado por sus perros cuando a plena luz de día se encontró de frente con unos jabalíes. Sus perros empezaron a ladrar, pero tanto ellos como su dueño optaron casi de inmediato por la retirada. “Eran auténticos bichos”, manifiesta. Asegura que hay vecinos de Nerga que no dejan salir a sus pequeños de paseo por el campo porque temen que se encuentren con jabalíes. Las fincas que tiene dedicadas a maíz están protegidas con cables, pero ni así evitan la entrada de esos animales salvajes que ahora mismo no tienen depredador natural en la zona: el lobo. Solo es el hombre quien puede hacer frente al jabalí. Pero las batidas no están previstas hasta el primer domingo de septiembre. Los vecinos de Nerga sospechan que puede se un poco tarde. De momento, en las viñas de Donón, donde acostumbra el animal a acudir, no hay demasiado rastro. Ahora mismo, el maíz es fruto más apetitoso que las uvas.

José Alfonso pretende acudir hoy a Medio Ambiente a denunciar los daños que está ocasionando el jabalí en sus fincas y advertir de que puede haber una superpoblación de este animal en la parroquia de O Hío.

Los corzos regresan a Donón

Mientras en Nerga ataca el jabalí, en Donón, también dentro de la parroquia O Hío, el corzo se deja ver cada vez más. Ahora hasta se ven tres a la vez. En octubre de 2019, justo unos meses antes de que la pandemia del COVID lo cambiara todo, la Consellería de Medio Ambiente aseguraban que hubiese sueltas de estos animales por Donón. También decía que se había preocupado de averiguar si por algún motivo en Cotorredondo había escapado algún ejemplar del Centro de Recuperación. Pero también se le informó que no había sucedido cosa semejante. Casí tres años después, los corzos siguen apareciendo por Donón. Cada vez hay más vecinos que ven a estos animales, a los que respetan absolutamente. Pero sigue siendo una incógnita saber como poblaron Donón. Al principio, la Xunta de Galicia desconfiaba de la versión de los vecinos y decía que era improbable la presencia de corzos en Donón, pero la realidad es muy terca y los testimonios son cada vez más numerosos. Algunos vecinos hicieron incluso vídeos de la presencia de estos animales, que parece que también se ven en Aldán. El corzo también se alimenta de las cosechas de los humanos, pero no hacen tantos estragos como el jabalí o el zorro.

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