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Faro de Vigo

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Costas se queda con 100 hectáreas de monte entre Nerga y Melide y los comuneros reclaman la gestión

El Estado retiró hace más de una década a los comuneros de O Hío la titularidad de los terrenos del sistema dunar y los pinares

Una vista del pinar y del complejo dunar entre las playas de Barra y Nerga, en la parroquia de O Hío. | //SÁ david garcía

Comunidades de montes de toda Galicia están recibiendo desde hace meses unas cartas del Catastro en la que se les comunica que aquellos terrenos más próximos a la primera línea de costa dejan de ser de su propiedad y pasan al dominio público marítimo terrestre. O sea, que pasan a ser titularidad del Estado. Una situación que en la comarca de O Morrazo conocen bien los comuneros de la parroquia de O Hío, a los que el Gobierno ya les retiró hace años la propiedad de una franja de entre 80 y 100 hectáreas en el sistema dunar y los pinares que van desde Nerga hasta Melide. Ahora la comunidad de montes canguesa está preparándose para pleitear y recuperar al menos la gestión de estos terrenos. Una decisión que adoptan ante la “absoluta dejadez” por parte de Costas del Estado y la “degradación” de los valores ambientales de este entorno natural.

La iniciativa del Gobierno central cuenta con el rechazo frontal de la Organización Galega de Comunidades de Montes (OGCM) y de la Mancomunidade de Montes do Morrazo, que hablan directamente de “confiscación” de tierras. En la comarca de O Morrazo la comunidad más afectada es la de O Hío, pero en su caso la pérdida de la titularidad de ese monte no es nueva. “Es algo que en nuestro casi ya se produjo hace varios años [al menos entre diez y quince años]; la comunidad en su momento no pudo justificar que esos terrenos eran monte y no playa, por lo que el Estado los incluyó en el dominio público”, explica el presidente de los comuneros, Daniel González.

El interior del complejo dunar y del pinar por encima de las playas de Barra y Viñó. SANTOS ALVAREZ

En un primer momento el movimiento de Costas del Estado puso a los comuneros de O Hío ante una disyuntiva de calado: permitir que el Estado se hiciese con la propiedad, con lo que en teoría también tendría que asumir la conservación y mantenimiento de un entorno natural de gran valor, o intentar mantener la propiedad.

Ahora mismo la posibilidad de recuperar la titularidad del monte parece muy difícil, pero recientes sentencias del Tribunal Supremo en otros puntos de España abren la puerta a rescatar al menos la gestión de esos terrenos. “Vamos a pleitear por esa opción porque el estado de toda esta franja, que incluye las dunas y los pinares de Nerga, Viñó, Barra y Melide, es lamentable. Solo hay que ver los pinos que están enfermos y la presencia por todos lados de especies invasoras, como la acacia”, lamentan desde la directiva comunal de O Hío, que señalan directamente al Servicio Provincial de Costas del Estado en Pontevedra.

El acuerdo para reclamar en los tribunales la gestión de ese antiguo monte comunal se adoptó en una de las últimas asambleas de la comunidad de montes de O Hío. Durante algún tiempo los comuneros siguieron realizando algunas labores de conservación, que finalmente cesaron para no actuar de manera unilateral.

En el fondo también subyace la decepción de comprobar que las administraciones que antes exigían una serie de labores y responsabilidades a los dueños de los terrenos, ahora se desentienden de las mismas. “A lo mejor si conseguimos la gestión van a venir a reclamarnos que hagamos ya lo que no hicieron ellos durante todos estos años”, reconoce el presidente de los comuneros de O Hío.

La reclamación de la propiedad de estos terrenos por parte del Gobierno central se sustenta en la Ley de Costas de 1988, que en uno de sus artículos establece que en el dominio público marítimo terrestre “no podrán existir terrenos de propiedad distinta a la demanial del Estado”. No obstante, los propietarios de monte vecinal en mano común lamentan que en este caso no se tiene en cuenta la singularidad del caso de Galicia. “Están haciendo leyes a nivel estatal pero con los ojos puestos en el Mediterráneo, sin tener en cuenta la realidad gallega”, explican desde la Mancomunidade de Montes do Morrazo y los comuneros de O Hío. Según el presidente de los comuneros de O Morrazo, Xosé Ramón Millán, la otra zona afectada en la comarca es un tramo de costa en Santa Cristina de Cobres, en Vilaboa.

La playa de Nerga y sus dunas y, al fondo, la zona del pinar. SANTOS ALVAREZ

Básicamente se trata de que la Constitución reconoce la titularidad pública y la privada, pero en medio de ambas está la comunal: un tipo de propiedad colectiva, que es una herencia del derecho germánico y con siglos de antigüedad en Galicia y otras zonas, tal como recuerdan los comuneros. “El no reconocer este tipo de propiedad es un problema de carácter político”, subrayan.

Desde Organización Galega de Comunidades de Montes han iniciado una ofensiva para intentar que desde el Gobierno central se modifique la Ley de Costas y apoyan la reivindicación de la Xunta de Galicia, que reclama al Estado la transferencia de las competencias en materia de gestión del litoral

La posibilidad de que las comunidades de montes conservasen la gestión era una posibilidad que se preveía por parte del Gobierno central, aunque excluyendo usos peligrosos o privativos, como impedir o limitar el acceso a estos montes. Sin embargo, OGCM denuncia que la ley impide determinados aprovechamientos, como la ganadería o la extracción de madera. A su vez, los comuneros defienden que este tipo de propiedad es precisamente la que ha permitido conservar los valores naturales de estos espacios. La normativa establece que los montes en mano común no se pueden comprar ni vender, no se pueden repartir o dividir y son imprescriptibles. Todo esto implica, entre otras cosas, que no se puede edificar o especular con estos terrenos, que en caso contrario resultarían muy apetecibles.

El helicóptero, ayer, recoge a una brigada de Medio Rural. | // S.Á.

El primer incendio forestal del verano quema 1.000 metros cuadrados en Pinténs

La parroquia de O Hío registró ayer el primer incendio forestal del verano, que afortunadamente pudo ser atajado a tiempo y no tuvo consecuencias graves. La zona afectada es una franja de monte situada en la Rúa dos Loureiros, en la aldea de Pinténs, y se quemaron alrededor de 1.000 metros cuadrados de arbusto y eucaliptal. La voz de alarma saltó poco antes de las tres de la tarde y el fuego comenzó en medio de una zona habitada, con varias viviendas alrededor. Los vecinos comenzaron de inmediato a remojar los cierres y los muros para evitar que las llamas entrasen en sus propiedades.

El dispositivo de emergencias para sofocar el fuego incluyó la movilización del Grupo de Emerxencias Cangas-Protección Civil, dos brigadas de Medio Rural, Policía Local de Cangas y Guardia Civil. Entre los medios desplazados al lugar destacó la presencia de un helicóptero de Medio Rural con base en O Campiño, en Pontevedra, que se encargó de transportar a una de las brigadas. El fuego quedó controlado con rapidez y los servicios de emergencia permanecieron más tiempo en el lugar para refrescar el terreno.

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