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Moaña convertirá el Redogrés en un área de protección de anfibios y murciélagos

El curso de agua con la vegetación. / G.N.

El Concello de Moaña proyecta la puesta en valor del curso de agua Redogrés, que atraviesa el valle de Ameixoada mediante su conversión en un área interpretativa. La actuación contempla, como uno de sus aspectos más destacados, la eliminación de los puntos de vertidos de escombros, restos de poda y basura acumulados en el área en los últimos años. Entiende, el concejal de Medio Ambiente, Odilo Barreiro, que la zona se convirtió en un punto de vertidos incontrolados debido a las facilidades de acceso desde la construcción del Corredor y del viaducto que se eleva sobre Ameixoada. La intención es “cambiar la imagen de la zona y convertirla en un espacio de uso público, potenciando su valor ambiental”. Para ello se instalarán paneles interpretativos de la flora, fauna y etnografía de este curso de agua así como la instalación de bancos de estética rústica.

El camino paralelo, en mal estado. | G.N.

Además de retirar la basura, para potenciar el valor ambiental del área se proyecta recuperar el pozo o laguna de A Pereira, mediante la retirada parcial de sedimentos que la mantienen colmatada en estos momentos. Además se crearán rampas de acceso y salida para la fauna silvestre, habilitándola así como punto de reproducción de anfibios.

Otra acción prevista para potenciar el valor ambiental del entorno pasa por la construcción de cajas de refugio para murciélagos. Y es que en los bosques de la península de O Morrazo se detectaron ejemplares de la única población reproductora del murciélago ratonero forestal.

Barreiro explica que el plan diseñado a través de la empresa “Ecoplanin. Xestion e Información Ambiental SL” contempla una serie de actuaciones que tienen como finalidad asegurar el mantenimiento en buen estado de conservación de la biodiversidad del regato de Redogrés, así como fomentar “el equilibrio armónico entre las actividades sociales y económicas que se llevan a cabo en el entorno y los elementos naturales”.

Con la medida se pretende también “mejorar la calidad de vida de los que desarrollan sus actividades económicas o de ocio en la zona”, así como mejorar el paisaje de todo un valle afectado por el impacto visual del viaducto de Ameixoada.

La actuación busca también mejorar la información ambiental y el respeto entre los vecinos de los principios de sostenibilidad, así como contribuir a la preservación de las poblaciones de anfibios y murciélagos.

Se instalará un cierre perimetral del camino que discurre al lado del Redogrés, en madera tratada, para impedir nuevos vertidos incontrolados en el entorno. Los tres refugios para los murciélagos forestales serán con madera de pino y tendrán un tamaño de 50 centímetros de alto por 50 de largo y 30 de ancho. Se instalará a una altura mínima de 4 metros y de forma paralela a los pilares del viaducto. Los bancos, por su parte, tendrán 150 centímetros de largo.

La actuación, cuyo coste se estima en unos 20.000 euros, tendrá un plazo de ejecución de dos meses en cuanto se contrate.

Rialdarca

El regato del Redogrés no es el único inmerso en un proceso de renovación en Moaña. Y es que desde hace un par de años el Concello inició la mejora del curso fluvial del Rialdarca, con una serie de medidas encaminadas a poner en valor lo que pasa por ser el gran pulmón verde cerca del casco urbano y que conecta por una senda natural la zona alta del municipio con la baja.

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