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Cangas reúne a pioneros del atletismo y exolímpicos

Freire, Lores, Germade, Pérez, Parada, Cobas, Quinteiro, Viñas y Durán, ayer en Cangas. | // GONZALO NÚÑEZ

El atletismo los unió y mucho tiempo después continúa siendo el nexo en común de este grupo de exdeportistas veteranos que ayer se reunieron en Cangas. Lo hicieron por sexto año con el objetivo de organizar un encuentro entre atletas que compitieron en las décadas de los 50, 60 y 70 del siglo pasado, una cita que va creciendo progresivamente y que en esta edición espera alcanzar los 80 participantes. Capitaneados por los exolímpicos Carlos Pérez y Franco Cobas, ayer comenzaron a perfilar esa cena en la que contarán con representación de las cuatro provincias.

“Si compitiésemos ahora sin duda estaríamos en la élite o con marcas mucho mejores”, señalan ex atletas de los años 50 y 60

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“¿Si compitiésemos ahora estaríamos en la élite o al menos con marcas mucho mejores? Sin duda”, responden al alimón a la pregunta lanzada en la mesa. “Las pistas eran de ceniza, las zapatillas eran diferentes, la alimentación, no había masajistas ni médicos...”, razonan, por no hablar de la incomodidad de los desplazamientos. “Ir a competir a un Mundial en viaje en coche ahora es impensable”, dicen, o incluso a unos Juegos Olímpicos como los de Roma en 1960, a los que Franco Cobas llegó tras un viaje en coche de tres días.

Cobas es uno de los olímpicos en esta comida de nueve exdeportistas de entre 68 y 86 años, la práctica totalidad de ellos con pasado en el Celta de Atletismo. El que fuera remero en Roma –y árbitro en Barcelona 1992 y Atenas 2004– también fue corredor celeste, fichado por el recientemente fallecido Alfonso Posada. Junto a él está también el laureado Carlos Pérez, con experiencia olímpica en Roma, México y Munich y fuertemente vinculado a Cangas, en donde creó junto a Pepe Cordeiro el Trofeo de Pedestrismo. Ahora ambos forman parte de una comisión que organiza el reencuentro de estos atletas de otros tiempos. “Comenzamos siendo 12-14, luego pasamos a ser unos 20, después más de 50 y ahora alcanzaremos los 80”, señala con orgullo. “De ser gente del área de Vigo hemos pasado a que vengan de Pontevedra, Lugo o A Coruña”, añade, en lo que pretende ser una fotografía viva del atletismo en Galicia.

Otro de los presentes es José Rodríguez Quinteiro, de 80 años de edad, que fue internacional en más de 30 ocasiones con España. “Jugaba al fútbol y el entrenador decía que corría poco”, señala. Paradójicamente cayó en el atletismo, tras destacar en los 100 metros en los Campeonatos Escolares. “Me ofrecieron un pase para Tribuna en Balaídos y firmé”, recuerda. Su baja estatura fue el pasaporte necesario para ser internacional en los Juegos de la Federación Internacional de Enseñanza Católica, como integrante del relevo del 4x100. “Corría al límite de la línea en las curvas, mientras que la gente más alta tendía a irse”, afirma.

La comisión organiza por sexta ocasión un encuentro entre exdeportistas de hace varias décadas

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El cangués Manuel Germade y Raimundo Viñas, ambos de 79 años de edad, compartieron beca en la Residencia Blume. El primero fue recordman de España juvenil en los 4x400 metros, además de ser bronce en tres ocasiones en los 3.000 metros. Y el segundo fue campeón de España en esa distancia además de ser recordman nacional con el 4x800. Luego ejerció como entrenador con pupilas como María Jesús Gestido o la moañesa Águeda Blanco. Moañés es el más joven del grupo, Estanislao Durán, oro nacional juvenil, júnior y sénior al aire libre y pista cubierta en los 3.000 metros, que luego desarrolló su vida laboral como sargento de bomberos en Vigo.

El servicio militar o las obligaciones laborales alejaron a muchos de ellos del atletismo en edades tempranas. Fue el caso de Andrés Freire, de 78 años, que tras pasar por Jesuitas y Celta hizo carrera militar y que ahora se ha convertido en un viajero impenitente. O de Juan Carlos Parada, de 79, un fondista formado en la Sociedad Atlética Viguesa que luego pasó por el Celta, con el que compitió en un Campeonato de España de Clubes en Valencia. También comenzó en la Sociedad Atlética Viguesa su carrera José Lores en 1958, llegando a ser segundo júnior en un Campeonato de España de Cross disputado en la Casa de Campo, en Madrid. Luego comenzó a trabajar en Citroën, y llegó a participar en un Cross Nacional de Empresas con 24 años. “El atletismo me dio mucho, es donde me formé como persona”, sentencia. Lo que parece claro es que el deporte ha creado un vínculo indeleble entre todos ellos, historia viva de un deporte de otra época.

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