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La reforma laboral obliga a Moaña a recurrir a una empresa externa para su caseta turística

Dos turistas acudiendo a la oficina de información de Moaña, el pasado verano. | RAFA VÁZQUEZ

El pasado 31 de marzo entraron en vigor las novedades legales de la nueva reforma laboral aprobada por el Gobierno central de coalición (PSOE-Unidas Podemos). Supuso un gran cambio en las relaciones laborales y estas modificaciones también afectan a los Concellos. Incluso en aspectos tan esenciales como la promoción turística de los municipios. Y es que la posibilidad de firmar contratos temporales queda muy limitada. En la práctica el Concello de Moaña deberá recurrir a contratar a una empresa externa para el servicio de información turística que se presta en la caseta de madera ubicada en los jardines de la propia casa consistorial.

La concejala de Turismo, Coral Ríos, explica que financian buena parte del servicio con un convenio de la Diputación de Pontevedra que obliga a tener el punto de información turística abierto como mínimo durante cuatro meses. Esto implica que se superarán claramente los 89 días de tope que marca la nueva ley para un contrato temporal por circunstancias de la producción con incrementos ocasionales y previsibles, que es la modalidad en la que se enmarcaría la información turística.

El bipartito moañés decidió acogerse a la propuesta de la Diputación y optar por una empresa externa. Se solicitaron hasta seis presupuestos distintos y recibieron dos, que remitieron al organismo provincial para obtener un visto bueno por el que todavía esperan.

Uno de los presupuestos dispararía el coste y el otro ronda los 10.000 euros de gasto habitual. El objetivo es abrir la caseta de turismo el 1 de junio y mantener el servicio hasta el 30 de septiembre. La parte positiva del nuevo sistema es la previsión de mantener la actividad más días de forma efectiva, pues lo habitual en la contratación temporal de cada año es que el técnico agrupe sus días de vacaciones para finales de septiembre, tal y como ocurre con el servicio de socorristas.

De todas formas, Ríos no oculta el “contratiempo” de tener que recurrir a una empresa externa, pues el técnico de turismo puede variar de un día a otro y el Concello considera más eficiente que una misma persona se encargue de informar a los visitantes a lo largo de todo el verano, como es habitual.

El año pasado en los meses centrales del verano (julio y agosto) acudieron a la caseta turística de Moaña un total de 1.307 personas. La técnica explicaba que la estrella fue la ruta del río A Fraga, al ser el sendero que recibió más consultas. Le siguió muy de cerca “Moaña no camiño”, que promociona la variante del Camiño Portugués da Costa que atraviesa el municipio. Eso sí, apenas el 5% de los visitantes procedían del extranjero, con Francia, Italia, Reino Unido, Portugal, Alemania y Argentina como orígenes más comunes.

Deseos de recuperación para Domingo Villar

El turismo en Moaña vivió un fuerte impulso gracias al libro “O último barco”, de Domingo Villar, publicado en la primavera de 2019 y ambientado en la parroquia de Tirán. Desde que se conoció, este martes, que el escritor está luchando por su vida tras sufrir un infarto cerebral las redes sociales del municipio se llenaron de mensajes de tristeza y ánimos. La concejala de Turismo, Coral Ríos, señalaba ayer la inquietud del Concello y le enviaba “fuerzas para superar este trance”. Recuerdan, en el bipartito moañés, como la presentación de “O último barco” en Moaña “fue la más multitudinaria que se recuerda”, con el autor firmando libros hasta bien entrada la noche. El Concello diseñó una ruta turística por las localizaciones de la novela y cuenta con una edición especial como regalo institucional.

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