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Faro de Vigo

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Vecinos de Cangas se quejan por la presión policial en la zona de carga y descarga

El número de multas diarias alarmó a la Jefatura | Hay agentes que elevan a la Subdelegación de Pontevedra las aireadas protestas de varios sancionados, aplicando la Ley de Seguridad Ciudadana

Comisaría de la Policía Local de Cangas. | // GONZALO NÚÑEZ

El clamor es absoluto. Los vecinos de Cangas están hartos de esa campaña emprendida hace ya meses que tiene como misión absolutista multar en zona de carga y descarga, donde la Ley de Tráfico impone una sanción de 200 euros, que la ordenanza municipal no puede bajar. Las multas llegaron a ser tantas que hasta la autoridad competente tuvo que intervenir, dada la situación de alarma que estaba produciendo en un pueblo inmerso en la crisis postpademia, en los ERTEs, en la escalada de precios y en los salarios que no suben como tienen que subir _a excepción del de los funcionarios_en los pagos exagerados del recibo de la luz, del gas y del combustible necesario para llegar a trabajar. Pero de eso, la Policía Local de Cangas entiende bien poco, al menos los que no hace mucho que patrullan la villa de día, que no de noche, cuando más falta hace, porque están pendientes de cuánto les van a pagar. Pero ellos aplican la ley a rajatabla, algo que hacen saber a sus superiores jerárquicos y también políticos. Por cierto, que muchos de los multados también con 200 euros son concejales, algunos por cuestiones poco menos que kafkianas y que su condición de político les hace no comentar.

Señalización de zona de carga y descarga | // GONZALO NÚÑEZ.

Pero esta nueva “camada” de policías locales de bolígrafo fácil no se conforman solo con sancionar a los vecinos por ocupar durante un tiempo la zona de carga y descarga, también no se cortan en absoluto en denunciar a las personas que protestan sus multas de forma airada. Sin comprender la situación de tensión que se vive al recibir una receta de tan elevado coste, no dudan en imponer una nueva sanción a la Subdelegación del Gobierno de Pontevedra, aplicando la Ley de Seguridad Ciudadana, por lo que al infractor le cae la propina de 600 euros. El clamor se hace más patente ahora porque las multas impuestas hace dos meses empiezan a llegar ahora a las casas a través del Organismo de la Recaudación de la Administración Local (ORAL).

Este descontento de la población llegó hasta el gobierno municipal y hasta la jefatura de la Policía Local de Cangas. La media de multas que se ponían en un solo día era alarmante. Según datos oficiales, hubo un tiempo de 14 sanciones diarias, que para la villa es mucho, la mayoría por aparcar en zona de carga y descarga. No hubo una campaña previa de concienciación de la ciudadanía y en ocasiones el comportamiento de los agentes para con determinados dueños de locales rozaba lo irrespetuoso. Eso sí, siempre cumpliendo la ley. Después no es de extrañar que al pleno de Cangas llegue en forma de pregunta el comportamiento de la Policía Local de Cangas en algunas persecuciones.

Aunque cada vez se cierran más comercios, hay más zonas de carga y descarga. Ahora mismo, por parte de propietarios de establecimientos de la Avenida de Galicia se hace peticiones para más zonas de carga y descarga, que no vados permanentes; éstos últimos hay que pagarlos. Ya la villa de Cangas tiene graves problemas de estacionamiento, a pesar de contar con un aparcamiento público de 800 plazas en pleno centro, como para crear más zonas de carga y descarga.

Parte del gobierno local es sensible a lo que está sucediendo, a atender ese clamor que hay contra la actuación de la Policía Local de Cangas. Y, en este sentido, se está estudiando la posibilidad de cambiar las zonas de carga y descarga por las denominadas zonas de servicio. Se trata de una alternativa fácil y menos gravosa para los ciudadanos, que entenderían igual el mensaje. Consiste en una zona, también, reservada, pero donde el Concello de Cangas puede regular las cuantías de las multas, que podría situarse entre los 40 y 80 euros, como ya se hizo en el casco histórico de Cangas. Hay que esperar a ver si ese cambio, que se antoja necesario, se produce y no se queda en una estudio o promesa.

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