A la luz de las informaciones publicadas en los medios, quisiera poner de manifiesto mis más sinceras disculpas a los miembros de la Comisión de Fiestas de Domaio que hayan podido sentirse ofendidos por las manifestaciones por mí efectuadas en anteriores declaraciones a la prensa, y en particular a los miembros de su Junta Directiva.

Creo que es de justicia el hacerlo, y siento de corazón, que hayan podido entender que los estaba acusando a ellos, personalmente, de algún tipo de conducta reprochable: nada más lejos de mi intención.

Me consta que el destino dado a las limosnas y donaciones hechas a nuestros Santos no se hacía con afán de lucro personal, sino con la intención de emplearlos para sufragar los costes de las fiestas, e incluso la realización de obras de mantenimiento en los bienes, lo que agradezco, sinceramente. No obstante, el derecho canónico nos impone una serie de normas y prevenciones en relación con el destino de estas limosnas y donativos que debemos respetar. La finalidad de las celebraciones religiosas que se hacen en las capillas no puede agotarse sólo en la celebración de las festividades, sino que debe destinarse también a la atención de sus fieles y del culto religioso.

Por mi parte y la de todos los colaboradores parroquiales, deseamos un ambiente de diálogo y colaboración tanto con la Comisión de Fiestas como con todos aquellos colectivos y personas de nuestro pueblo que hacen grande y perpetúan la devoción a nuestros Santos, permitiéndonos mantener nuestras tradiciones, tal y como viene aconteciendo desde hace siglos; ellas son parte de nuestra cultura y de nuestra identidad.

Sé que el Señor de nuestros padres y antepasados, y de nuestros niños y jóvenes, cuenta con todos para ayudar a crear un pueblo más unido y abierto en la diversidad de cualidades y de opiniones, y desde aquí les reitero mi más sincero agradecimiento.

*Sacerdote administrador parroquial de San Pedro de Domaio.