Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El primer episodio de toxina del año cierra cuatro polígonos en las rías de Vigo y Aldán

Trabajos de mantenimiento, este mes, en un barco bateeiro del muelle de A Mosqueira en Moaña. | G.N.

Los polígonos de bateas de las rías de Vigo y Aldán entran en Semana Santa sufriendo el primer gran episodio de toxina del año 2022, lo que implicó que los biólogos del Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia (Intecmar) acordasen ayer el cierre de uno de los dos polígonos de la ría de Aldán (el Cangas A) así como de tres polígonos en la ría de Vigo (los Cangas F, G y H). En todos los casos por un repunte de toxinas lipofílicas. Todos los polígonos de estas dos rías estaban abiertas desde al menos el pasado noviembre.

En concreto los viveros cerrados en la ría de Vigo se ubican en frente a las playas de Barra, Nerga y Liméns, en la parroquia canguesa de O Hío. El de Aldán es el que se encuentra en la parte exterior de la ría.

Este cierre llega con el parón de la actividad en Semana Santa pero además coge a los mejilloneros en época de cría y sin apenas producto que retirar para ponerlo a la venta. Y es que el 2021 fue el año de más ventas desde que hay registros debido, en buena parte, a la altísima demanda de las fábricas de conservas, que buscaban llenar sus almacenes, que habían quedado vacíos ante la alta demanda de pescado enlatado que se registró durante las fases más duras de la pandemia de COVID-19.

Sin embargo, desde febrero apenas cuentan con producto y solo se ponían a la venta algunos camiones para consumo en fresco en el mercado nacional. Esta es la razón de que la pasada huelga de transportes no afectase con virulencia al sector mejillonero.

Los buenos números del pasado ejercicio se deben también a que durante casi todo el 2021 la toxina respetó al sector del mejillón y pudieron trabajar en su mayor parte.

Los registros oficiales se remontan al año 2003, pero los bateeiros de O Morrazo batieron todos los récords el año pasado con ventas que rozaron los 30 millones de euros entre Moaña, Bueu y Aldán y un volumen de descargas por encima de los 44 millones de kilos. Son números que superan ampliamente los de 2020, cuando se contabilizaron 32,5 millones de kilos y casi 16 millones de euros.

Entre la gran cantidad de producto vendido el año pasado y las dificultades de cría que están viviendo los productores de mejillón por el conflicto de la mejilla, el sector teme que el 2022 no acabe con números tan buenos. De momento la vista está puesta en la evolución de este episodio de toxina.

Compartir el artículo

stats