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El mejor año para los bateeiros de O Morrazo: más de 44 millones de kilos y casi 30 millones de euros en ventas

Bateeiros de Moaña, ayer, realizando trabajos de mantenimiento a bordo de uno de los barcos mejilloneros. | // G.N.

Era algo que se intuía desde hace algunos meses, pero que ahora tiene su confirmación con datos y cifras. Los bateeiros de la comarca de O Morrazo cerraron en 2021 el mejor año de su historia. Al menos desde que hay registros oficiales, que se remontan hasta el año 2003.Los datos de la Consellería do Mar y de la plataforma Pesca de Galicia corroboran un 2021 histórico, con ventas que rozaron los 30 millones de euros entre Moaña, Bueu y Aldán y un volumen de descargas por encima de los 44 millones de kilos. Son números que superan ampliamente los de 2020, cuando se contabilizaron 32,5 millones de kilos y casi 16 millones de euros.

Un espectacular balance en el que confluyen un año favorable en la evolución de las toxinas, una fuerte demanda por parte de la industria conservera y el consiguiente aumento en los precios después de casi 20 años a la baja. Un año de récord, pero que aún así no oculta los nubarrones que se ciñen sobre este sector. En especial la conocida como “guerra de la mejilla”, la disputa con los percebeiros y la Consellería do Mar a la hora de establecer nuevas zonas de reserva en las que no se puede extraer cría de mejillón y que incluyen ámbitos en Cangas (Costa da Vela) y Bueu (Cabo Udra).

Los parques bateeiros de la comarca de O Morrazo se reparten en dos distritos marítimos, dentro de la provincia marítima de Vigo: Bueu, que cuenta con tres polígonos, y Cangas, que abarca ocho zonas de producción repartidas entre Aldán (2); la bocana de la ría de Vigo, desde Barra hasta Areamilla (3); y Moaña, con tres polígonos entre Tirán y el estrecho de Rande.

Los datos de 2020 y 2021 en la acuicultura del mejillón en los años 2020 y 2021.

Los datos de 2020 y 2021 en la acuicultura del mejillón en los años 2020 y 2021. Fdv

El distrito marítimo de Cangas es el que acumula más bateas y en 2021 las cifras de descarga superaron los 31,6 millones de kilos frente a los 28,2 millones de 2020. La repercusión sobre la facturación fue más que evidente: de 13,3 millones de euros a 19.755.954 euros. Por primera vez se queda a las puertas de los 20 millones de euros de facturación en un año natural. Según los datos de los que dispone la plataforma Pesca de Galicia, lo más cerca que se estuvo de esa cifra fueron los 16,8 millones de 2004 y los 16,3 y 16,5 millones de los ejercicios 2017 y 2018.

El distrito marítimo de Bueu tiene solo tres polígonos de bateas, que en conjunto suman apenas 150 viveros flotantes. Algunos de los profesionales con más años de experiencia en el sector ya avanzaban hace unas semanas que el año 2021 había sido sencillamente histórico. Y eso que los mejilloneros no habían podido trabajar en la campaña navideña 2020/21 por culpa de la toxina.

Aún así, las cifras del puerto bueués son sencillamente espectaculares: la descarga de molusco se triplicó, pasando de 4,3 millones de kilos a 12,4 millones, y las ventas se cuadruplicaron porque de los 2,5 millones de 2020 se pasó a 8,2 millones en 2021. Hay que remontarse hasta 2003 y 2004 para encontrar un volumen de facturación similar, con 7,8 y 7,6 millones de euros.

Una descarga de mejillón en Bueu antes del cierre por toxinas.   | // GONZALO NÚÑEZ

Una descarga de mejillón en Bueu antes del cierre por toxinas. | // GONZALO NÚÑEZ

Es verdad que los bateeiros de Bueu perdieron la campaña de Navidad de 2020/21, pero cuando pudieron abrir en los primeros días de enero de 2021 se encontraron con el mercado prácticamente para ellos solos y para Aldán porque el resto de las zonas ya habían colocado casi toda su producción. Después también pudieron trabajar durante algunas semanas durante el verano y la toxina, que normalmente les condena a ser el lugar con más días de cierre a final de año, les dio una tregua desde mediados del mes de noviembre.

La otra clave es el fortísimo tirón de la demanda por parte de la industria conservera, que necesitaba producto para reponer existencias. En lugares como Bueu se invirtieron las tradicionales proporciones de que el 70% de la producción se destinaba al mercado en fresco y el 30% a la conserva. “En 2021 fue prácticamente al revés y en casi 40 años de trayectoria a mis espaldas puedo decir que fue el mejor año de nuestra historia”, aseguran de manera rotunda algunos de los representantes del sector con mayor trayectoria a sus espaldas.

Estos márgenes también se explican por el precio del mejillón, que en 2021 alcanzó un importe medio de 0,55 euros el kilos. El aumento de la demanda facilitó un incremento en los precios, sobre todo en la segunda mitad del año, cuando se llegó a cotizar por encima de 1 euro el kilo. “Tuvimos una subida del 20%, que es mucho, pero también es verdad que llevábamos 20 años con precios a la baja y eso también es mucho tiempo”, explican en algunos de los puertos de O Morrazo.

La actividad ahora mismo está bajo mínimos y el sector ya está sufriendo los efectos del episodio de toxina vinculado con el afloramiento de primavera. Las tres zonas de producción de Bueu –Bueu A1, Bueu A2 y Bueu B– y uno de los polígonos de la ría de Aldán –el Cangas B, que es el más grande de los dos– están cerrados desde finales de marzo por la presencia de lipofílicas.

Mejilloneros de Moaña cargando un camión para la campaña de exportación. Fdv

“La demanda de las conserveras fue enorme, pero tememos que este año habrá menos producto por falta de cría”

En los muelles de Moaña y Domaio apenas había ayer actividad. “Estamos solo con reparaciones y pintados, en plena fase de cría”, explican desde A Mosqueira. Reconocen que el ejercicio 2021 fue especialmente bueno en ventas. “Hubo mucha comida y la toxina permitió trabajar en casi todo el año. Las conserveras se habían quedado sin stock durante la pandemia y querían reponer. Su demanda fue tan alta que incluso tuvimos que sacar producto de menor tamaño que debería venderse en primavera, algo más grande”, explican. Por ello, muchos productores tienen parada la venta hasta comienzos de verano.

En Domaio sacan algunos palés para vender cada mañana “pero muy poco producto, para su venta en fresco en el mercado nacional”. Las cooperativas moañesas explican que pese a la alta demanda de la industria consiguieron satisfacer la demanda de todos los compradores, incluyendo la exportación a Italia “que se mantuvo a niveles muy altos”.

Temen, eso sí, que en este 2022 sufran falta de producto. “Entre que sacamos más el año pasado y el conflicto de la mejilla, apenas tenemos cría. Hay bateas en Liméns o Moaña que están vacías”, alertan.

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