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Isabel Pastoriza Santos Investigadora en la Universidade de Vigo, natural de Bueu

“En la ciencia también existe el techo de cristal que dificulta a las mujeres ascender”

Isabel Pastoriza Santos, en el laboratorio del Centro de Investigacións Biomédicas (Cinbio) de la Universidade de Vigo. RICARDO GROBAS

Esta ha sido una semana ajetreada para la científica e investigadora Isabel Pastoriza Santos, natural de Bueu. La investigadora atendió a sus obligaciones en el Centro de Investigacións Biomédicas (CINBIO) de la Universidade de Vigo, el martes participó en un coloquio titulado “A Galicia que funciona”, organizado por FARO y la UVigo. Pero sin duda el acto más especial será mañana sábado, con el reconocimiento que le brindará el Concello de Bueu a las 12.00 h en el Centro Social do Mar para culminar los actos del Día Internacional de la Mujer.

–¿Qué significa para usted que el Concello de Bueu haya decidido brindarle este reconocimiento con motivo de los actos del Día Internacional de la Mujer?

–Honestamente no me lo esperaba. Me siento muy agradecida por haber pensado en mí para dar visibilidad en el Día Internacional de la Mujer al colectivo de mujeres científicas que trabajan cada día persiguiendo sus sueños

–¿Se siente de alguna manera profeta en su tierra?

–En cierto modo sí, ya que lo habitual es que el trabajo de una científica como yo sea reconocido por la comunidad científica y no por tu pueblo. Por eso quiero compartir este reconocimiento con todas las científicas que como yo trabajan con entusiasmo y tesón cada día para sacar adelante sus proyectos y sueños.

–Entre los argumentos para este homenaje está el Premio a la Excelencia Investigadora concedido el año pasado por la Real Sociedad Española de Química (RSEQ). Una distinción que entre la vorágine de la pandemia casi pasa desapercibida. ¿Cómo valora que otros compañeros e investigadores hayan premiado su trayectoria y trabajo como investigadora?

–Teniendo en cuenta la cantidad de excelentes investigadores que hay en nuestro país, que la RSEQ me haya seleccionado a mi es motivo de orgullo y gran satisfacción. Llevo más de 20 años dedicándome a la investigación en cuerpo y alma, por lo que este premio ha significado mucho para mí. Y aunque sí es cierto que ha pasado un poco desapercibido por motivo de la pandemia y no se ha podido celebrar con grandes festejos, yo lo viví igual con mucha alegría y lo disfruté con mi familia, compañeros y amigos.

Llevo más de 20 años dedicándome a la investigación en cuerpo y alma, por lo que este premio de la Real Sociedad Española de Química ha significado mucho para mí

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–Esta misma semana participaba en una foro junto a Verónica Salgueiriño y Alberto Tielas bajo el título “A Galicia que funciona. Os nanomateriais”. ¿En qué consiste el trabajo que están realizando ahora mismo en el CINBIO y cuáles son las posibles aplicaciones en el futuro?

–La línea principal de investigación del grupo FunNanoBio está centrada en la fabricación de nanomateriales, fundamentalmente hechos de oro y plata. El fin es desarrollar sensores ultrasensibles que permitan detectar contaminantes y agentes de guerra química o para el diagnóstico temprano de enfermedades. Para ello, contamos con financiación regional, estatal y europea y colaboramos con grupos españoles y extranjeros.

–En una entrevista a FARO en 2011, tras la beca L’Oréal-Unesco de Ciencia, decía que ver una imagen a través del microscopio la convertía en la mujer más feliz del mundo porque intuía que su utilidad en el futuro era enorme. ¿Cómo se despertó en usted la vocación científica/investigadora y en especial por la química?

–Cuando era niña yo siempre me decanté por las Ciencias, me gustaban las matemáticas, la física y la química. Y finalmente decidí estudiar Química. En cuanto a mi vocación científica, cuando era una niña ni por asomo me imaginaba a mí misma siendo científica. Probablemente por la falta de referentes femeninos en aquel entonces. Afortunadamente hoy en día se están haciendo esfuerzos para visibilizar el papel desempeñado por mujeres en diferentes ámbitos del conocimiento a lo largo de la historia. Cuando realmente despertó mi vocación fue cuando comencé a trabajar en el laboratorio descubriendo un mundo nuevo para mí, donde cada proyecto es una aventura que no sabes por donde te va a llevar y que te regala momentos impagables.

Isabel Pastoriza Santos, en el centro de la imagen, en el foro "A Galicia que funciona", celebrado esta semana y organizado por FARO DE VIGO y la Universidade de Vigo. MARTA G. BREA

–¿Se trata y se enseña bien la ciencia en las escuelas e institutos para despertar más vocaciones científicas?

–Mentiría si dijera que estoy al tanto del método docente que se emplea hoy en día para enseñar la ciencia en colegios e institutos. Pero es fundamental despertar la curiosidad científica por algo y que los niños desarrollen el gusto por la ciencia y la generación del conocimiento. De este modo lograremos encender esas vocaciones científicas. Yo, por ejemplo, descubrí mi vocación como científica cuando comencé a trabajar en mi proyecto de licenciatura. Por ello veo fundamental que se aplique el método científico, en la medida de lo posible, para explicar las ciencias dando a los estudiantes la oportunidad de investigar con el fin de descubrir por qué ocurren las cosas, demostrar teorías… Relacionado con este tema, desde el 2018, algunos institutos participan en el STEMbach, bachillerato de excelencia en ciencia y tecnología regulado por la Xunta, que tiene por objetivo promover la vocación del alumnado hacia la investigación científica y tecnológica. Este bachillerato permite una conexión directa con la enseñanza universitaria y el alumnado desarrolla un proyecto de investigación individual o colectivo. Me gustaría destacar aquí la labor, muchas veces poco valorada, del profesorado del STEMbach. Finalmente, creo que es muy importante en secundaria y bachillerato que las materias sean impartidas por el profesorado adecuado. Por ejemplo, que la asignatura de Química la imparta un químico, la de Física un físico...

Nuestra línea de investigación es la fabricación de nanomateriales, hechos de oro y plata. El fin es desarrollar sensores ultrasensibles que permitan detectar contaminantes y agentes de guerra química o para el diagnóstico temprano de enfermedades

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–¿Sigue sintiéndose la mujer más feliz del mundo cuando observa a través del microscopio?

–Por supuesto, aunque desafortunadamente ahora ya no soy yo la que hace los experimentos o va al microscopio. Los resultados obtenidos por mi grupo de investigación me hacer seguir trabajando cada día con ilusión con el fin de alcanzar nuestros objetivos.

–El reconocimiento que le brinda el Concello de Bueu es una manera de visibilizar la labor investigadora de las mujeres. ¿Qué obstáculos siguen encontrándose aún hoy las científicas e investigadoras?

–Desafortunadamente existen todavía muchos obstáculos de tipo cultural, estructural o social que son el origen del sesgo de género que se produce en la ciencia. Así, por ejemplo, en ciencia también existe el llamado techo de cristal que hace más difícil a las mujeres acceder a los puestos más altos por el simple hecho de ser mujer. También se debe citar los problemas de conciliación familiar y laboral, responsabilidades familiares derivadas del cuidado de padres o familiares mayores, el llamado reloj biológico o la inestabilidad laboral que hay en el sector, entre otros. Aunque podríamos pensar que la mayoría de estos factores podrían afectar por igual a hombres y a mujeres, esto no es así y la mujer es la que se ve más perjudicada.

–Usted puede suponer un ejemplo para muchas jóvenes. ¿Cuál sería su consejo para las que sientan esa vocación investigadora?

–Mi consejo es que persigan sus sueños, confíen en sí mismas y que trabajen en algo que realmente les guste. Además si finalmente se decantan por la carrera investigadora, les recomendó que sepan disfrutar y celebrar todos esos pequeños logros que se van alcanzando en el día a día.

La científica bueuesa esta semana en el foro "A Galicia que funciona" Marta G.Brea

“La ciencia necesita un entorno estable, en España no lo hay”

–¿Cuál es la situación actual de la ciencia en España? ¿Cree que la pandemia sanitaria del COVID-19 servirá para que se apueste y se fomente de verdad la investigación científica?

–La ciencia necesita un entorno estable a muchos años vista y eso seguimos sin tenerlo en España. Aunque en los últimos años, y ahora con los fondos de recuperación y resiliencia de la Unión Europea, el presupuesto dedicado a la ciencia se ha visto incrementado ligeramente, estamos todavía muy lejos, en cuanto a inversión en ciencia, de países como Alemania, Austria, Japón o EE.UU. Es cierto que pandemia sanitaria del COVID-19 ha contribuido a poner de relieve el papel fundamental que juegan la ciencia y la investigación en nuestras vidas. Sin embargo, esto ha hecho también que se hayan relegado investigaciones centradas en otras enfermedades como el cáncer. Con lo cual, tengo mis dudas sobre esto marcará un antes y un después en la inversión en I+D.

–En el año 2019 era la investigadora con mayor índice h de impacto científico de la Universidade de Vigo. En aquel entonces seguía siendo contratada doctora. Casi tres años después la situación es…

–Mi situación y la de otros compañeros fue el resultado de la crisis económica que afectó a nuestro país y la política universitaria de la Universidade de Vigo, que únicamente creaba plazas siguiendo criterios docentes. Afortunadamente desde finales del 2020 soy profesora titular de Universidad y espero dentro de poco poder acreditarme como catedrática.

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