Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Perplejidad del fiscal del New Polar por la inconsistencia del testimonio de dos guardias civiles de la UCO

La declaración del segundo agente sobre su relación con el cocinero-confidente estuvo también plagada de contradicciones

El primero de los agentes de la UCO de pie, terminando ayer su declaración. | // RAFA VÁZQUEZ

“En una sala de vistas se tiene que actuar con la misma precisión y de una manera igual de aséptica que en un quirófano”, fue todo lo que explicó ayer el fiscal antidroga, Pablo Varela, al término de la cuarta sesión del juicio por el alijo de cocaína hallado a bordo del buque New Polar. Y es que en el interior de la sala, en el transcurso de la vista oral, acababa de suceder precisamente todo lo contrario apenas unos minutos antes. Imprecisiones, inconsistencias e incluso alguna contradicción en la declaración por parte, lo que resulta más grave, de un funcionario público.

La perplejidad, sorpresa e incluso malestar, en determinados momentos, del representante del Ministerio Público se hicieron patentes en sus gestos y preguntas ante las declaraciones que estaba escuchando por parte de dos de los agentes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil cuya investigación desencadenó el hallazgo de los 30 kilos de cocaína a bordo de este buque pesquero en mayo de 2019.

El hecho de que el propio fiscal les diese a ambos la oportunidad de explicarse mejor en persona que por videoconferencia tras las dudas suscitadas ya el miércoles no mejoró la situación. Especialmente con el segundo de ellos. Se trata del agente con el que, tal y como él mismo confirmó al tribunal, tenía contacto el cocinero del New Polar, Manuel M. C., quien actuaba como confidente de la Guardia Civil.

"¿Tiene usted problemas para recordar o hacer memoria?", le llegó a preguntar el fiscal antidroga al agente

decoration

El agente no encontró respuesta a preguntas obvias realizadas por el fiscal o mostró una mala retención de datos respecto a cuestiones claves como lugares o fechas de reuniones que mantuvo con su confidente y éste con otros acusados. Por el contrario aportó afirmaciones relevantes sobre otro acusado (como la identificación de uno de ellos en una estación de autobuses de Pontevedra con el citado cocinero, cuando nunca antes se había recogido tal cosa por escrito en el sumario). La batería de preguntas en las que el agente mostró dudas o respondió con un “no recuerdo” fue de tal calibre que el propio representante del Ministerio Público le llegó a preguntar con evidente malestar :“¿Tiene usted problemas para recordar o hacer memoria?”.

Los dos guardias civiles insistieron en su declaración en que “jamás” dieron indicaciones a Manuel M. C. para que contactase o realizase gestiones con la supuesta organización de narcotraficantes que enviaba cocaína oculta en pesqueros de altura desde Uruguay a Galicia. Aseguran que las manifestaciones que el cocinero del New Polar les hacía eran “voluntarias y espontáneas”. Tampoco creían que el cocinero se pudiera valer de su condición de confidente para realizar algún acto ilícito: “Las reglas eran que no podía cometer ningún delito”, indicó.

Sin embargo, el guardia civil se mostró con dudas incluso ante preguntas tan evidentes en una investigación como, si conocían que Manuel M. C. se estaba entrevistando con supuestos miembros de una organización criminal dedicada al tráfico de drogas entre Uruguay y Galicia (en una ocasión incluso bajo la supervisión de este agente que hizo fotografías). “¿Para qué hablaba la organización con Manuel?, ¿O por qué le iban a confiar a él datos sobre los nombres de los buques que traían la droga? ¿O qué aportaba Manuel a la organización para que se pusieran en contacto con él?”, cuestiones que, o bien quedaron sin respuesta o bien con vagas explicaciones acerca de un posible conocimiento del cocinero de compañeros de profesión que estuvieran dispuestos a realizar los transportes de cocaína.

También leyó algunos mensajes en los que el Guardia Civil le animaba a contactar con los implicados, a pesar de que estos agentes dijeron en el juicio que “nunca dimos indicaciones a Manuel de que hiciera nada”.

En su defensa, en la primera jornada del juicio, el cocinero del buque pesquero insistió en que actuó siempre bajo las indicaciones que le daba este agente de la Guardia Civil.

Lo que sí que indicaron ambos agentes es que, en la reunión que tuvieron con Manuel días después de tomar tierra fue él quien les indicó donde tenía escondida la droga en la gamuza seca de proa del pesquero.

Los agentes indicaron que fue el cocinero el que les indicó que tenía la droga y el lugar del barco en el que estaba

decoration

Este último guardia civil también afirmó que tras la partida del cocinero de Uruguay y ya, supuestamente en poder de la mercancía, Manuel nunca le informó de que la organización le hubiera obligado a transportar 30 kilos de droga amenazado a punta de pistola, como el acusado alega.

Un audio sobre una propuesta de ayuda de los agentes al cocinero acusado para culminar un despropósito

Una de las cuestiones que más llamó la atención al fiscal fue el hecho de que este segundo agente siga insistiendo en “no recordar” que, una vez en el juzgado de Cangas, a donde fue trasladado el cocinero detenido y que era su confidente, los guardias civiles de la UCO comunicaron a los familiares de Manuel M. C. que no se preocupasen, dado que “ya habían hablado” con el representante del Ministerio Público para un supuesto trato de favor hacia el acusado debido a su condición de confidente (algo que evidentemente no ocurrió). “No lo recuerdo”; insistió. Ante esta contradicción, y a pesar de que el audio ya se había reproducido el día anterior con su otro compañero, el fiscal se vio obligado a volver a pedir que escuchase la grabación, realizada por la familia del acusado y aportada por la defensa, en la que supuestamente sí se señala a esta propuesta de un posible trato de favor. Habrá que esperar a ver cómo se justifica el agente, dado que por un lado podría confirmar una manera poco diligente de actuar con un detenido por tráfico de droga ofreciéndole un trato de favor que no existía, o por otro, arriesgarse a que se puedan tomar medidas por la contradicción apreciada por el contenido del audio. Hasta que acabe el juicio la Fiscalía no podrá pronunciarse de manera definitiva, pero con lo sucedido hasta ahora ya no se descarta una posible petición de deducción de testimonio contra los dos agentes. Más allá de este recelo sobre los agentes de la UCO, la Fiscalía no considera que esta situación pueda afectar al resto de la investigación realizada por la EDOA de la Guardia Civil de Pontevedra tras la aparición de estos 30 kilos de droga.

Compartir el artículo

stats