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Faro de Vigo

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El cocinero del New Polar: “Soy inocente, sé que estoy muerto por colaborar con la UCO”

“Empecé a trabajar con la Guardia Civil en 2014, tengo pruebas de reuniones con ellos en mi casa”

El barco New Polar atracado en el mulle de Cangas en 2019. Gonzalo Núñez

El cocinero del barco New Polar, Manuel Martínez Corredoira, para el que el fiscal pide 9 años de prisión por un delito contra la salud pública y dos por otro de integración en grupo criminal, asegura que es inocente y que se le está utilizando para limpiar la imagen de la UCO de la Guardia Civil, con cuyos efectivos dice que lleva colaborando desde el año 2014, con el fin de desmantelar una red de narcotráfico que desde Montevideo traía droga en barcos de pesca a España. Eso es lo que va a declarar mañana en el juicio que se inicia en la Sección Segunda de la Audiencia de Pontevedra, donde con él se juzga a otros cinco detenidos en esta operación que tuvo lugar en 2019, cuando la Guardia Civil se incautó de 30 kilogramos de cocaína del citado barco.

Manuel Martínez Corredoira afirma que todo empezó cuando en 2014 comentó con un amigo que tenía en la Guardia Civil de O Morrazo la sospecha que tenía de que en barcos de pesca llegaba droga de Montevideo a las costas gallegas. Afirma que fue su amigo quien lo puso en contacto con un sargento de la Guardia Civil en Pontevedra y después éstos con la UCO. “Dice el fiscal que estaba en contacto con la UCO desde 2019 y no es cierto. Empecé a colaborar con ellos desde 2014. Tengo pruebas de reuniones mantenidas en mi casa, de llamadas, de videos y de mensajes de WhatsApp. Yo fui quien descubrió que un barco llegaba a Galicia con 8 kilos de cocaína, 5 de una banda y 3 de otra que empezaba a actuar en Montevideo. Desde la UCO me pidieron que colaborase para sacar a la luz la trama de J.A., un ciudadano de Montevideo que tenía clubs de alterne y que gracias a ellos introducía droga en los barcos a través de los propios marineros que acudían a estos establecimientos. Hice fotos de la matriculas de los narcos de allí, me gané su confianza y también les saqué fotos a ellos y a sus coches, arriesgando mi vida. Una vez, uno de ellos me puso su pistola en mi pecho. Creo que se me involucra ahora para limpiar la imagen de la UCO”.

También manifiesta que es falso que le cogieran con la droga en el barco: “La entregué yo. Había tratado de ponerme en comunicación con mi contacto al regreso de la última marea. Pero desde Canarias eludió hablar con migo. Tengo WhatsApp que así lo indican. Yo ya se que estoy muerto. Que vendrán por mi. Pero me enterrarán con la verdad”, afirma Manuel Martínez Corredoira.

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