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Los ecos del Hunga-Tonga en O Morrazo

La gráfica del barógrafo de MeteoCangas y, en rojo, la franja en la que se registraron las alteraciones en la presión atomósferica entre la noche del sábado y la madrugada del domingo. METEOCANGAS / EFE

La violenta erupción del volcán Hunga Tonga-Hunga Ha’apai, en el archipiélago de Tonga (en la Polinesia) sigue dando que hablar. Y a muchos miles de kilómetros de distancia. Sus efectos se sintieron de una u otra manera en todo el planeta y O Morrazo no es una excepción. Así lo corroboran los aparatos de medición de la estación de MeteoCangas, cuyo barógrafo detectó una serie de cambios directamente relacionados con el volcán.

El viernes 14 de enero hubo una primera explosión, pero la segunda y más violenta fue el 15 de enero a las 4.00 horas (horario UTC o tiempo universal coordinado). El Hunga-Tonga provocó una onda sonora que recorrió más de 5.000 kilómetros, aunque mucho más lejos fueron las ondas de presión que generó y que dieron la vuelta al mundo más de una vez.

Esa oscilación en la presión atmosférica es imperceptible para el ser humano, pero no para los barógrafos. Este aparato es un barómetro de precisión que registra la presión atmosférica de manera gráfica. Tal como se puede ver en la imagen, el de MeteoCangas comenzó a registrar una serie de cambios “erráticos” entre las 20.00 horas del sábado y las 6.00 horas del domingo, con continuas oscilaciones.

El Reino de Tonga está en el Pacífico, a unos 17.000 kilómetros de O Morrazo. Si se tiene en cuenta la hora de la erupción y la hora a la que empezaron a sentirse las alteraciones en la presión atmosférica –15 horas más tarde– se puede comprobar que la onda de presión viajó a una velocidad superior a los 1.000 kilómetros por hora.

En otros lugares, como en el Mediterráneo, ese repentino cambio de presión dieron lugar a meteotsunamis o “rissagas”, que en lugares como Valencia o Baleares provocaron oscilaciones de hasta medio metro en las mareas.

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